En cuanto llegan las lluvias de otoño y aparecen en el mercado níscalos, boletus y setas de cardo, apetece una crema de setas como esta, con cebolla pochada en mantequilla, un golpe de Jerez seco y puré de castañas para darle cuerpo. Lleva unos 50 minutos de cazuela y llega a la mesa de 4 personas en plato hondo, con ración generosa.

No hace falta esperar a la temporada: con setas cultivadas, que se encuentran todo el año, también queda muy buena. El champiñón aporta volumen y un sabor suave, y usado solo da una crema de champiñones más delicada; la seta de ostra y el shiitake, más textura y un fondo más intenso. Una buena combinación es poner como base champiñón y añadir un puñado de boletus o níscalos cuando los haya, que perfuman toda la cazuela. Compra las silvestres siempre en tienda o mercado, con origen controlado, y nunca recolectadas por tu cuenta sin la identificación de alguien que sepa. Para limpiarlas, usa un paño húmedo o un cepillo suave y evita dejarlas en remojo: absorben agua y luego la sueltan en la cazuela, lo que retrasa el tostado. Ya en la cazuela, las setas necesitan fuego vivo de 6 a 7 minutos, hasta que el líquido que sueltan se evapore y empiecen a tostarse. Y la nata, al final, solo 2 o 3 minutos sin que hierva con fuerza, para que la crema quede lisa y no se corte. Fuera de esos 2 momentos, todo es remover y esperar, así que como receta fácil encaja en cualquier noche de otoño.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

16 g

Grasas

21 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

6.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Seta
Seta
500 gramos
Leche
Leche
500 mililitros
Cebolla
Cebolla
2 unidades
Mantequilla
Mantequilla
60 gramos
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
250 mililitros
Jeréz
Jeréz
50 mililitros seco
Pimienta
Pimienta
5 gramos
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Paso 1 de 3

Pocha la cebolla y saltea las setas

Pocha la cebolla y saltea las setas

Funde los 60 g de mantequilla en una cazuela grande, con la llama media, sin dejar que se queme. Pela y pica finas las 2 cebollas, sálalas un poco y póchalas de 8 a 10 minutos, moviéndolas a ratos, hasta que estén transparentes, blandas y apenas doradas.

Trocea los 500 g de setas ya limpias en piezas parecidas y échalas a la cazuela. Sube el fuego y saltéalas de 6 a 7 minutos: al principio soltarán su agua, y cuando esta se evapore empezarán a dorarse, que es cuando ganan sabor. Si quieres decorar, aparta ahora un par de cucharadas de setas a un plato. Añade la pimienta negra recién molida; la receta lleva hasta 5 g, que pican bastante, así que pon la mitad y deja el resto para el final. Vierte los 50 ml de Jerez seco y dale 2 minutos de hervor: el alcohol se evapora y queda solo el aroma del vino.

Paso 2 de 3

Cuece con caldo, leche y castañas

Cuece con caldo, leche y castañas

Con el Jerez ya reducido, añade el puré de castañas, los 500 ml de leche y el Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca, 1 litro. Dale vueltas con una espátula hasta que el puré se deshaga por completo y no queden grumos: las castañas son las que dan cuerpo y un punto dulce que equilibra el sabor a tierra de las setas.

Deja que rompa el hervor, baja la llama al mínimo, tapa dejando una rendija y deja que cueza unos 20 minutos. Remueve de vez en cuando rascando el fondo, porque el puré de castañas y la leche tienden a pegarse si el fuego es alto. En ese tiempo las setas terminan de ablandarse y sueltan su sabor en el caldo, que irá tomando un color tostado claro.

Paso 3 de 3

Tritura y liga con la nata

Tritura y liga con la nata

Retira la cazuela del fuego. Tritura a máxima potencia 2 o 3 minutos, con batidora de brazo o en vaso (con cuidado, porque está muy caliente), hasta que la crema quede completamente lisa. Si la quieres todavía más fina, pásala por un colador chino apretando con el dorso de un cazo.

Vuelve a ponerla a fuego suave, vierte los 250 ml de nata líquida y mezcla con unas varillas. Mantenla al fuego otro par de minutos largos, sin pasar de un temblor suave: si borbotea, la nata puede cortarse y la textura pierde brillo. Prueba, ajusta de sal y añade el resto de la pimienta si te parece que le falta. Sirve bien caliente, en cuencos, con las setas que habías apartado por encima y un hilo de aceite o unas hojas de perejil.

Consejos finales

Antes de una carne asada, un pescado al horno o unas verduras de temporada funciona como entrante, y para cenar solo le hace falta un buen pan. Por encima, además de las setas reservadas, quedan bien unos picatostes recién tostados, unas lascas de queso curado o unas castañas asadas troceadas, que repiten el sabor del puré con un punto crujiente.

Bien tapada y en frío, dura 3 días. Para congelarla, separa una parte antes de echar la nata: aguanta así hasta 3 meses y, al recalentarla a fuego suave, le pones la nata en el momento. Con la nata ya incorporada, la textura puede cortarse al descongelar. En frío espesa bastante, así que al recalentar afloja con un chorrito de leche o de caldo.

Fuera de temporada, las setas secas son una buena solución: unos 50 g secos sustituyen a los 500 g de frescas. Rehidrátalas en agua templada un mínimo de 30 minutos, o acelera el proceso con 1 minuto de microondas sumergidas en agua; después escúrrelas y úsalas igual que las frescas. Cuela el agua del remojo con un papel de cocina y añade un poco al caldo, y dora las setas igual que las frescas antes de mojar; trucos como estos devuelven a la crema el aroma que se había quedado en el agua y en la seta seca.

Si sobran setas, un revuelto de setas frescas o un risotto de setas y pollo las aprovechan bien. Con el puré de castañas que quede en la lata puedes preparar una sopa de castañas, y para cambiar de verdura la crema de brócoli y patatas es una cena casera más ligera.

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