Con la despensa casi vacía, el arroz con tomate se resuelve con arroz, cebolla, tomate frito y una pastilla de caldo, y esta versión casera termina cremosa gracias al vino blanco, la salvia fresca y el parmesano. Las cantidades cubren a 4 personas y el plato está listo en unos 40 minutos, 18 de ellos para la cocción del grano. El resultado se parece más a un arroz cremoso de estilo italiano que al arroz blanco con el tomate por encima.

El tipo de arroz influye mucho en la textura. Uno de grano redondo, como el de los arroces mediterráneos, suelta almidón al removerlo y da un resultado meloso, que es lo que se busca aquí; con un arroz largo el grano queda más suelto y la salsa no liga igual. La cebolla roja aporta un punto dulce que compensa la acidez del tomate, y la salvia, de hoja gris y aterciopelada, tiene un aroma intenso y algo resinoso, por lo que con 4 o 5 hojas hay de sobra para los 250 g de arroz.

Lo que conviene vigilar es el líquido. Añade el agua tibia en 2 o 3 tandas, unos 750 ml en total, y remueve a menudo, porque es el roce de los granos lo que suelta el almidón y los vuelve cremosos. El sofrito lleva 3 cucharadas de Tomate Frito Gallina Blanca, que ya viene cocinado, así que en 10 minutos con la cebolla queda concentrado. Quien nunca ha hecho un risotto lo encontrará fácil: basta con no separarse de la cazuela durante esos 18 minutos.

Información nutricional(por ración)

Energía

325 kcal

Hidratos

54 g

Grasas

8.2 g

Fibra

2.4 g

Proteínas

7.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Arroz blanco
Arroz blanco
250 gramos
Avecrem Pollo
1 pastilla
Cebolla roja
Cebolla roja
1 unidad
Tomate Frito Casero
3 cucharadas
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Queso parmesano reggiano
Queso parmesano reggiano
al gusto rallado
Salvia
Salvia
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 3

Pocha la cebolla y cuece el tomate

Pocha la cebolla y cuece el tomate

Pela la cebolla roja y pícala fina. Echa en una cazuela ancha aceite de oliva virgen extra hasta tapar el fondo, caliéntalo a fuego medio y añade la cebolla con 2 o 3 hojas de salvia picadas; reserva el resto de hojas para el final. Cocina unos 8 minutos, sin dejar de vigilar, hasta que esté blanda y coja un leve dorado en los bordes. Si se tuesta demasiado rápido, baja el fuego: la cebolla quemada amarga y ese sabor ya no se va.

Incorpora las 3 cucharadas de Tomate Frito Gallina Blanca, mézclalo con la cebolla y deja que se cocine 10 minutos a fuego suave, con algún meneo de la cuchara. El tomate se oscurece ligeramente y el aceite empieza a separarse por los bordes, señal de que ha perdido agua y el sofrito está concentrado.

Paso 2 de 3

Nacara el grano y moja por tandas

Nacara el grano y moja por tandas

Echa los 250 g de arroz en la cazuela y rehógalo 2 minutos con el sofrito, removiendo para que cada grano quede cubierto de grasa y tomate. Este nacarado sella la superficie del grano, que se vuelve algo translúcido en los bordes, y lo ayuda a mantener la forma durante la cocción.

Templa el agua, unos 750 ml en total, y disuelve la pastilla de Avecrem Caldo de Pollo desmenuzada. Vierte una primera tanda de unos 400 ml y remueve. Mantén un hervor suave y constante a fuego medio y remueve con frecuencia: así el arroz suelta su almidón y queda cremoso. Cuando el grano haya absorbido casi todo el líquido, añade otra tanda, y así hasta acabar el caldo o hasta que el arroz esté casi hecho. La pastilla ya aporta la sal necesaria, así que no añadas más hasta el final.

Paso 3 de 3

Termina con vino, parmesano y salvia

Termina con vino, parmesano y salvia

Añade un poco de pimienta negra recién molida. Unos 15 minutos después de haber empezado a mojar, vierte un chorro de vino blanco, como mucho medio vaso, aviva el fuego y remueve 3 o 4 minutos con hervor vivo, hasta que el vapor pierda el olor a alcohol mientras el grano termina de hacerse. Prueba: el grano debe ceder al morderlo y conservar un corazón algo firme, y el conjunto cremoso pero suelto, de modo que se extienda despacio en el plato. Si aún está duro y seco, moja con otro poco de agua caliente.

Retira la cazuela del fuego, espolvorea el parmesano rallado al gusto y remueve con energía unos segundos para mantecar: el queso se funde con el almidón y da brillo a la salsa. Deja reposar 1 o 2 minutos y sirve en platos hondos, con las hojas de salvia que reservaste por encima.

Consejos finales

Unos champiñones laminados salteados con la cebolla, un puñado de guisantes en el último tramo de cocción o unos dados de calabacín la convierten en un plato más completo. Para una versión vegetariana, cambia la pastilla de pollo por una de verduras y ten en cuenta que el parmesano tradicional se elabora con cuajo animal: si buscas que sea apto, elige un queso curado con cuajo vegetal. El arroz no tiene gluten, pero si lo necesitas sin él, comprueba en la etiqueta del caldo y del tomate que lo indiquen.

Como plato único, acompáñalo de unos huevos a la plancha o de una pechuga de pollo dorada en la sartén; también va bien con verduras de temporada asadas. Y si en casa piden el arroz blanco con tomate de los niños, hierve el arroz, escúrrelo y cúbrelo con el tomate frito caliente y un huevo frito, como en el arroz a la cubana.

Hay fallos que se repiten con este tipo de arroz: echar todo el líquido de golpe y no remover, con lo que el grano se cuece pero no suelta almidón; usar agua fría, que corta la cocción cada vez que la añades; o echar el queso con la cazuela al fuego, de modo que se apelmaza en hebras. Los trucos para evitarlos caben en una línea: ten el agua templada en un cazo al lado de la cazuela y aparta siempre el arroz del fuego antes de añadir el parmesano.

Si sobra, guárdalo en la nevera en cuanto se temple, sin dejarlo horas fuera, y no lo guardes más de 2 días; al enfriarse se espesa, así que recaliéntalo a fuego lento con un poco de agua. Con esas sobras frías, enfriadas rápido y dentro de ese plazo, puedes formar bolitas con un dado de queso dentro, rebozarlas y freírlas. Para otros días con la misma despensa tienes el arroz con pollo, los espaguetis con tomate o las migas de bacalao con tomate.

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