Patata chascada, pimiento, caldo de pescado y unos dados de salmón que entran al final: el marmitako de salmón es un guiso marinero que liga su caldo solo con el almidón que suelta la patata y lleva el pescado al plato jugoso, sin pasarse. Cuenta unos 45 minutos entre el sofrito, el hervor de la patata y el reposo, y una cazuela que llena 4 platos hondos, es decir, 4 personas bien servidas.

El marmitako nació en los barcos de pesca del Cantábrico, donde los arrantzales lo cocinaban a bordo en la marmita, la olla de metal que le da nombre, con el pescado del día, patatas y pimientos. La versión más conocida sigue siendo la de bonito del norte, que tiene su temporada en verano. El salmón permite hacerlo cualquier mes del año: es más suave, más graso y se encuentra en cualquier pescadería, así que esta versión casera resuelve una comida de cuchara sin depender de la costera.

Al comprar, pide un lomo de la parte central, sin piel ni espinas, y trocéalo tú en dados de 3 cm; más pequeños se deshacen en el caldo. La pulpa de pimiento choricero se vende en tarro y con 1 cucharadita basta para dar al guiso su color rojizo y ese punto dulce y algo ácido. Respeta los tiempos y el salmón llegará entero: la patata necesita entre 18 y 20 minutos de hervor suave antes de que entre el pescado, que se hace en 5.

Información nutricional(por ración)

Energía

365 kcal

Hidratos

23 g

Grasas

19 g

Fibra

3.8 g

Proteínas

24 g

¿Cuántos comensales?
4
Salmón
Salmón
400 gramos
Ajo
Ajo
2 dientes
Laurel
Laurel
1 hoja
Pimiento verde
Pimiento verde
150 gramos
Pimiento rojo
Pimiento rojo
50 gramos
Cebolla
Cebolla
80 gramos tierna
Tomate
Tomate
1 unidad rallado
Patata
Patata
300 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Chorizo
Chorizo
1 cucharada de café pulpa
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Receta

Marmitako de salmón

Paso 1 de 4

Pocha las verduras con los ajos enteros

Pocha las verduras con los ajos enteros

Calienta a fuego medio una cazuela ancha y baja con el aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas. Pica los 80 g de cebolleta menuda y échala con los 2 ajos sin pelar, enteros y algo chafados con la hoja del cuchillo: así perfuman la grasa sin riesgo de quemarse. Al cabo de 1 minuto entran los pimientos, 150 g de verde y 50 g de rojo, cortados en dados similares entre sí para que todo se ablande a la vez.

Sala ligeramente y rehoga entre 8 y 10 minutos, moviendo cada poco, hasta que la cebolleta se vea translúcida y los pimientos cedan al apretarlos, sin que lleguen a tostarse. Después agrega el tomate rallado y deja que se haga 5 minutos más a fuego suave, hasta que se evapore su agua y la base quede espesa y brillante. De ese sofrito concentrado salen el color y el fondo de todo el guiso.

Paso 2 de 4

Chasca las patatas y rehógalas

Chasca las patatas y rehógalas

Pela los 300 g de patata, lávalos y sécalos con un paño. En vez de cortar cada patata del todo, cháscala: clava el cuchillo, avanza un poco y, antes de terminar el corte, gira la hoja hacia fuera para que la pieza se parta con un pequeño clac. Busca trozos de bocado, de unos 3 cm. Pillarle el gesto es fácil después de las 2 o 3 primeras piezas, y la superficie rugosa que queda suelta almidón en el caldo, que es lo que liga la salsa. Por eso no conviene lavar las patatas una vez chascadas.

Echa los trozos a la cazuela con el sofrito y rehógalos un par de minutos a fuego medio, dándoles vueltas para que se cubran de aceite y tomate antes de mojar. Si el fondo empieza a pegarse, baja el fuego enseguida: un sofrito quemado amarga el guiso entero.

Paso 3 de 4

Cuece las patatas con caldo y choricero

Cuece las patatas con caldo y choricero

Calienta antes en un cazo el Caldo Casero de Pescado 100% Natural, 1 litro, y viértelo sobre las patatas: frío cortaría la cocción. Añade la hoja de laurel y comprueba que el líquido cubre las patatas con holgura. Sube el fuego y, cuando arranque a hervir, incorpora la cucharadita de pulpa de pimiento choricero. Remueve despacio hasta que se disuelva y el caldo tome un tono rojizo uniforme.

Deja el fuego entre medio y suave, con la cazuela semitapada y un hervor tranquilo, entre 18 y 20 minutos. Las patatas están cuando un palillo las atraviesa sin resistencia pero los trozos siguen enteros. Si ves la salsa algo clara, mueve la cazuela en círculos un par de veces: el almidón de las patatas chascadas termina de ligarla. Ajusta la sal ahora, antes de que entre el pescado, que después no conviene remover.

Paso 4 de 4

Añade el salmón y deja reposar

Mientras se cuecen las patatas, quita la piel y las espinas de los 400 g de salmón y trocéalo en dados de 3 cm. Cuando las patatas estén tiernas, reparte el salmón por toda la cazuela, sumérgelo en el caldo, tapa y cocina 5 minutos a fuego suave, sin que llegue a hervir con fuerza. En ese tiempo los dados quedan opacos por fuera y jugosos dentro; si los dejas más, se secan y se rompen al servir.

Apaga el fuego, retira el laurel y los ajos si no quieres encontrarlos en el plato, y deja reposar el marmitako tapado entre 3 y 5 minutos; el caldo se asienta y el pescado termina de hacerse sin fuego. Sírvelo caliente o templado, sin remover demasiado. Si prefieres el salmón casi crudo en el centro, hecho solo con el calor residual del caldo, usa salmón que ya venga congelado o congélalo antes a -20 °C al menos 5 días.

Consejos finales

Sirve el marmitako en plato hondo o en cazuelitas de barro, procurando que cada ración lleve patata, varios dados de salmón y bastante caldo trabado. Un pan de corteza crujiente o de masa madre es casi obligatorio para mojar. Como plato único se basta solo; si quieres algo más, una ensalada de tomate con cebolleta o unos pimientos verdes fritos lo acompañan sin taparlo. Y si te apetece comparar, el marmitako clásico sigue este mismo paso a paso con bonito del norte, mejor en verano.

Chasca la patata en lugar de cortarla: es el más útil entre esos trucos que este guiso tradicional trae de los barcos, porque espesa la salsa sin harina. Mete el pescado al final y con poco fuego: el salmón se hace en 5 minutos y, si hierve más, se vuelve fibroso. Cuando el caldo queda demasiado ligero, chafa unas piezas de patata contra el borde de la cazuela y remueve; si se pasa de espeso, aclara con medio cazo de caldo o de agua bien caliente.

En la nevera aguanta 1 o 2 días en un recipiente hermético. Recaliéntalo a fuego muy suave y sin que llegue a hervir, o el salmón se seca. Congelado no compensa, porque la patata cocida queda harinosa. Si sabes que va a sobrar, aparta parte del guiso antes de añadir el pescado y termina esa ración con salmón el día que la vayas a comer.

Para otros días de la semana, el salmón también funciona en preparaciones más secas: el salmón al horno, el salmón al papillote o una pasta con salmón y gambas.

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