Preparar un buen marmitako en casa es más sencillo de lo que parece cuando contamos con aliados que nos facilitan la vida en la cocina. Esta elaboración tradicional cobra una nueva dimensión de sabor utilizando el Tomate Frito Casero y el Caldo Casero de Pescado 100% Natural, que aportan esa base de cocina lenta sin tener que pasar horas frente al fogón. Para redondear el fondo, una pizca de Avecrem Pescado y el toque sorprendente de Avecrem Sabor Carne ayudan a potenciar los matices de los vegetales y el pescado de forma equilibrada.

El origen de este plato se encuentra en los barcos de pesca del Cantábrico, donde los marineros cocinaban lo que tenían a mano: el bonito recién pescado, patatas y algunas hortalizas. Es un símbolo de la gastronomía vasca que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces, representando la esencia de la cocina de aprovechamiento y el respeto por el producto de temporada. Hoy en día, es un imprescindible en cualquier recetario familiar que se precie de valorar los guisos con alma.

Para conseguir un resultado espectacular, es fundamental elegir bien los ingredientes de la receta, priorizando siempre la calidad de la patata y la frescura del atún o bonito. Si buscas una receta fácil que no te complique la mañana, el secreto está en el sofrito y en la paciencia durante la cocción. Hacer esta receta siguiendo los pasos tradicionales te permitirá disfrutar del marmitako original, esa que reconforta el cuerpo y el espíritu en cada cucharada.

Información nutricional(por ración)

Energía

420 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

18 g

Fibra

4 g

Proteínas

35 g

¿Cuántos comensales?
4
Atún
Atún
800 gramos fresco
Sofrito de cebolla
Sofrito de cebolla
1 bote
Tomate Frito Casero
Puerro
Puerro
2 unidades
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Vino blanco
Vino blanco
1 vaso
Perejil
Perejil
al gusto
Avecrem Sabor Carne
2 pastilla
Patata
Patata
1 kilo
Atún
Atún
800 gramos fresco
Avecrem Pescado
2 pastilla
Patata
Patata
1 kilo
Sofrito de cebolla
Sofrito de cebolla
1 bote
Tomate Frito Casero
Puerro
Puerro
2 unidades
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Vino blanco
Vino blanco
1 vaso
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 6

Preparación del sofrito base

Preparación del sofrito base

Comenzamos picando finamente los puerros y el pimiento verde. En una cazuela amplia con un buen chorro de aceite de oliva, los rehogamos a fuego lento hasta que estén tiernos y transparentes. La paciencia en este punto es clave para que las hortalizas suelten todo su dulzor natural sin llegar a dorarse en exceso.

Para agilizar el proceso y asegurar un sabor profundo, añadimos el bote de sofrito de cebolla y el medio bote de Tomate Frito Casero Gallina Blanca. Al emplear estos ingredientes, garantizamos una base con textura casera y un equilibrio de acidez perfecto, lo que permite que el resto de sabores se asienten correctamente desde el primer minuto de cocción.

Paso 2 de 6

Tratamiento de las patatas

Tratamiento de las patatas

Comenzamos pelando y lavando bien las patatas. El secreto para conseguir que el caldo espese de forma natural es chascarlas: en lugar de cortarlas de forma limpia con el cuchillo, introducimos la hoja y hacemos un pequeño giro de muñeca para que el tubérculo se rompa. Este gesto libera el almidón, que actuará como espesante natural del guiso sin necesidad de añadir harinas.

A continuación, añadimos las patatas a la cazuela con el sofrito y las rehogamos durante un par de minutos. Este rehogado inicial hace que se impregnen bien de los sabores del tomate y la verdura, creando una capa de sabor que se mantendrá durante todo el proceso de cocción posterior.

Comenzamos pelando y lavando bien las patatas. El secreto para conseguir que el caldo espese de forma natural es chascarlas: en lugar de cortarlas de forma limpia con el cuchillo, introducimos la hoja y hacemos un pequeño giro de muñeca para que el tubérculo se rompa. Este gesto libera el almidón, que actuará como espesante natural del guiso sin necesidad de añadir harinas.

A continuación, añadimos las patatas a la cazuela con el sofrito y las rehogamos durante un par de minutos. Este rehogado inicial hace que se impregnen bien de los sabores del tomate y la verdura, creando una capa de sabor que se mantendrá durante todo el proceso de cocción posterior.

Paso 3 de 6

Aromatización y reducción

Aromatización y reducción

Subimos ligeramente el fuego y vertemos el vaso de vino blanco. Es crucial que el alcohol se evapore casi por completo, lo que nos llevará unos dos o tres minutos. Notarás cómo el aroma evoluciona de un olor punzante a uno mucho más suave y afrutado que enriquecerá el guiso.

A continuación, incorporamos las pastillas de Avecrem 100% Natural Pescado y Marisco o la opción de Avecrem Caldo de Pescado con menos sal, según tu gusto. Este paso es fundamental para potenciar el sabor marino de la receta, asegurando que cada cucharada tenga la intensidad adecuada sin complicar la elaboración.

Paso 4 de 6

Cocción del guiso

Cubrimos las patatas con un litro de Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca. Este caldo, elaborado con ingredientes seleccionados, aporta la estructura necesaria para que el plato adquiera ese sabor a mar tan característico de las recetas tradicionales de la costa.

Dejamos que el guiso cueza a fuego suave durante unos veinte o veinticinco minutos. Sabremos que está listo cuando las patatas estén tiernas al pincharlas. Es vital que el hervor sea muy suave para evitar que las patatas se deshagan por completo, manteniendo una textura agradable que contraste con la jugosidad del pescado.

Paso 5 de 6

Preparación del atún o bonito

Preparación del atún o bonito

Mientras las patatas terminan de cocinarse, preparamos el atún fresco. Le retiramos las pieles y espinas, y lo cortamos en dados de unos tres centímetros aproximadamente. Es importante que los trozos tengan un tamaño uniforme para que se cocinen todos al mismo tiempo y mantengan su jugosidad interior.

Sazonamos ligeramente los dados de pescado. En este punto, también podemos picar un poco de perejil fresco que añadiremos al final para dar un toque de color y frescura. Tener el pescado listo justo antes de que la patata esté en su punto es el mejor truco para evitar que el plato se pase.

Paso 6 de 6

Toque final y reposo

Una vez que las patatas estén en su punto, apagamos el fuego o lo bajamos al mínimo e incorporamos los dados de atún a la cazuela. El pescado no necesita una cocción prolongada; con el calor residual del guiso será suficiente para que se cocine en un par de minutos, quedando tierno y en su punto justo.

Espolvoreamos el perejil fresco picado, tapamos la cazuela y dejamos reposar la elaboración durante unos cinco minutos antes de servir. Este reposo permite que los sabores se terminen de integrar y que el caldo adquiera la consistencia perfecta. Servimos el marmitako caliente en platos hondos, asegurándonos de que cada ración tenga una buena proporción de patatas, pescado y caldo.

Consejos finales

Servir este marmitako casero es llevar a la mesa un pedazo de la tradición marinera con la sencillez de la cocina actual. Para que el plato luzca en todo su esplendor, te recomendamos presentarlo en platos hondos de cerámica, asegurándote de que cada ración tenga una buena proporción de pescado, patatas y ese caldo trabado tan característico. Como has visto en esta preparación, el secreto no es otro que el mimo en el sofrito y el respeto por los tiempos de cocción del atún.

Si buscas una versión rápida para el día a día, el uso de caldos ya preparados de calidad es uno de los mejores trucos que puedes aplicar. Esta receta de marmitako para cuatro personas es perfecta para una comida familiar de domingo, resultando reconfortante y nutritiva a partes iguales. No olvides tener a mano un buen trozo de pan artesano, pues la salsa que se forma es, para muchos, la mejor parte de esta elaboración.

Si te ha gustado esta forma de preparar el pescado, te animamos a descubrir otras variantes deliciosas como el marmitako de salmón, que aporta una untuosidad diferente, o el clásico marmitako de pescado para aprovechar otras capturas del día; incluso puedes sorprender a los tuyos con un original marmitako de calamar, una opción llena de sabor marino.

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