Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Lleva un paquete de 500 g de espinacas congeladas, ajos laminados, 2 cucharadas de aceite, daditos de jamón serrano, uvas pasas y una pastilla de Avecrem Sabor Carne. Con espinacas frescas el método es el mismo, pero hace falta más cantidad.
El secreto reside en escurrir intensamente las espinacas tras la cocción inicial, presionándolas en un colador con el dorso de una cuchara. Luego, rehógalas a fuego medio-alto para evaporar la humedad.
Además del clásico jamón y las pasas, puedes añadir piñones tostados o nueces picadas, daditos de panceta curada o terminar con unas lascas de queso curado o un huevo escalfado.
Son una guarnición excelente para pechugas de pollo a la plancha, lomos de merluza, solomillo de cerdo o patatas asadas, o como primer plato con pan tostado.
No conviene congelarlas ya cocinadas, porque quedan acuosas y el jamón pierde textura. Mejor guárdalas tapadas en la nevera y tómalas en 2 días, recalentándolas en sartén a fuego medio y sin tapa.
En frío y bien tapadas duran 2 días. Para recalentarlas, usa la sartén a fuego medio y sin tapa, así se evapora el agua que hayan soltado y no quedan blandas.
Sí, de hecho la receta parte de 500 g de espinacas congeladas, que ya vienen limpias y escaldadas. No hace falta cocerlas: descongélalas la víspera en la nevera o en el microondas y escúrrelas a fondo antes de rehogarlas.
Puedes sustituir los dientes de ajo por una chalota picada fina, cebolla tierna pochada despacio o ajo en polvo en cantidad moderada.
Saltear implica cocinar a fuego vivo poco tiempo con movimientos constantes para dorar por fuera. Rehogar se realiza a fuego medio o suave con grasa para que los ingredientes se cocinen despacio en sus jugos.
Gallina Blanca Chef Guía
Espinacas rehogadas
No encontramos resultados para tu búsqueda.
Verifica la ortografía o prueba con una palabra diferente.