Abierta en libro y untada con un majado de ajo, perejil y aceite, la caballa al horno se hace en 12 a 15 minutos a 200 °C y apenas pide más trabajo que encender el horno. Las cantidades son para 2 personas, a razón de una caballa grande por comensal, y entre preparar y hornear se va en unos 25 minutos.

En el Cantábrico, donde también se la llama verdel, la costera de la caballa llega en primavera, sobre todo entre marzo y mayo, y en esas semanas es de los pescados más económicos del mostrador. Elige piezas con el ojo brillante y abombado, la piel tersa y las rayas oscuras del lomo bien marcadas; si al apretar con el dedo la carne recupera la forma, está fresca. En la pescadería te la pueden limpiar, quitarle la cabeza y abrirla en libro sin la espina central, y así en casa solo tendrás que secarla y untarla. Guárdala siempre en la parte más fría de la nevera y cocínala ese día o el siguiente, porque el pescado azul se estropea antes que el blanco.

Es un pescado azul con bastante grasa, y eso juega a favor en el horno, porque aguanta bien el calor seco sin resecarse si no te pasas de tiempo. El majado lleva 1 cabeza de ajo, perejil fresco, 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y la pastilla de Avecrem Pescado desmenuzada, que ya aporta la sal necesaria. Lo más fácil para acertar con el punto es fijarte en el grosor: una caballa grande abierta en libro necesita unos 15 minutos, y una pequeña se queda en 12. Cuando la carne pierde el brillo translúcido, se vuelve opaca, de un tono beige claro, y se separa en lascas con un tenedor, está lista.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

2 g

Grasas

18 g

Fibra

0.5 g

Proteínas

24 g

¿Cuántos comensales?
2
Caballa
Caballa
2 unidades grande
Ajo
Ajo
1 cabeza
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
6 cucharadas
Perejil
Perejil
al gusto
Avecrem Pescado
1 unidad
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Paso 1 de 1

Unta el majado y hornea la caballa

Deja el horno calentándose a 200 °C, resistencias arriba y abajo, unos 10 minutos antes de hornear para que llegue a temperatura. Mientras, revisa las 2 caballas grandes, ya limpias, sin cabeza y abiertas por la mitad en forma de libro; si la pescadería no ha quitado la espina central, retírala tirando desde la cola con cuidado de no romper los lomos. Pásales papel absorbente por las 2 caras: sin humedad, el majado se agarra a la carne y no queda aguado.

Pela todos los ajos de la cabeza y machácalos en un mortero con un manojito de perejil fresco y la pastilla de Avecrem Pescado desmenuzada. Añade las 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra poco a poco y mezcla hasta tener una pasta homogénea. Sal no le hace falta, de eso se encarga la pastilla.

Engrasa ligeramente una bandeja de horno, coloca las caballas apoyadas sobre la piel y unta generosamente toda la carne con el majado. Hornea entre 12 y 15 minutos, según lo grandes que sean. Sácala cuando la carne esté opaca, sin brillo, se separe fácilmente con un tenedor y en la parte más gruesa alcance al menos 60 °C; si la dejas más tiempo, se seca enseguida. Sírvela recién sacada, regada con lo que haya soltado en la bandeja.

Consejos finales

Para acompañarla basta con un chorrito de limón fresco y un tomate aliñado con cebolla, o unas verduras salteadas, guarniciones que no tapan el sabor del pescado azul. Si vas a cocinar para 4 personas, hornea 4 caballas y duplica el majado, con la misma temperatura y tiempo, en 2 bandejas o en una grande sin amontonarlas.

No esperes que la carne quede blanca como la de una merluza: la caballa hecha se vuelve opaca, de color beige o algo grisáceo, y al pincharla en la zona gruesa se abre en láminas. Junto a la espina puede conservar un tono rosado aunque esté en su punto, así que fíate más del brillo; si el centro sigue translúcido, vuelve a meterla 2 o 3 minutos, y si tienes termómetro, busca esos 60 °C. Los trucos para no pasarte van antes y después del horno: sécala bien antes de untarla, para que se ase y no hierva en su propio líquido, y no la dejes más allá de los 15 minutos aunque la piel parezca poco hecha.

Si sobra, se conserva 1 día refrigerada en un táper, y se puede comer fría o templada. Desmigada y sin piel funciona muy bien en una ensalada, como la ensalada de caballa con coles de Bruselas, aliñada con el aceite del majado que haya quedado en la bandeja. No conviene recalentarla en el microondas: pierde jugo y el olor a pescado azul se intensifica.

Con este mismo horno a 200 °C puedes preparar otros pescados sencillos: el salmón al horno, la merluza al horno, más suave, o el besugo al horno para una comida de fiesta.

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