Una masa de cerveza muy fría que entra en aceite bien caliente es lo que deja el bacalao rebozado con una capa fina, hinchada y crujiente alrededor de un pescado que se abre en lascas. Calcula unos 40 minutos para 4 personas, incluido el reposo de 15 minutos de la masa en la nevera, y si partes de bacalao en salazón tendrás que desalarlo con 1 o 2 días de antelación.

En Madrid las tajadas de bacalao rebozado son tapa clásica de taberna, de las que se comen con los dedos y una servilleta de papel. En Andalucía y en la propia capital tiene un pariente muy conocido, los soldaditos de Pavía, que se hacen en tiras y suelen llevar una tira de pimiento rojo. En casa es también plato de Cuaresma y Semana Santa, junto a guisos como el potaje de Semana Santa, aunque se come todo el año.

Para rebozar funcionan mejor los lomos o las tajadas gruesas, de 2 a 3 cm, que las colas finas, porque aguantan la fritura sin secarse. Puedes usar bacalao en salazón bien desalado, bacalao desalado ya listo, que se vende refrigerado o congelado, o bacalao fresco, que solo necesita una pizca de sal. En cualquier caso, la pieza tiene que llegar seca a la masa: la humedad hace que el rebozado se despegue y salpique en el aceite. Para dar sabor sin picar ajo, una pizca de Avecrem Sazonador Ajo y Perejil sobre cada trozo es suficiente.

Información nutricional(por ración)

Energía

215 kcal

Hidratos

14 g

Grasas

9 g

Fibra

0.6 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
4
Bacalao
Bacalao
al gusto
Cerveza
Cerveza
al gusto
Harina
Harina
al gusto
Huevo
Huevo
1 unidad
Levadura
Levadura
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Avecrem Sazonador Ajo y Perejil
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Paso 1 de 3

Prepara la masa de cerveza

Prepara la masa de cerveza

Casca el huevo en un bol amplio y bátelo bien. Añade la cerveza recién sacada de la nevera, unos 150 ml como orientación, y 1 cucharadita de levadura química. Ve incorporando la harina poco a poco, batiendo con unas varillas, hasta tener una crema lisa y sin grumos, con la consistencia de unas natillas espesas: al levantar las varillas tiene que cubrirlas y caer en un hilo grueso, no a chorro. Si queda muy líquida, el rebozado resbala de la pieza y se queda fino; si queda muy espesa, se forma una costra gruesa y pesada.

Añade una pizca de sal y un poco de perejil fresco muy picado y mezcla. Tapa el bol y déjalo en la nevera unos 15 minutos, o hasta media hora si tienes tiempo. Con el reposo la harina se hidrata y la masa se asienta, y el frío crea un contraste fuerte con el aceite caliente, y de ahí sale un rebozado que se infla y queda ligero y crujiente.

Paso 2 de 3

Seca, corta y sazona el bacalao

Seca, corta y sazona el bacalao

Si usas bacalao en salazón, desálalo antes en la nevera, sumergido en agua fría, de 24 a 48 horas, y hasta 72 en lomos muy gruesos, con 3 o 4 cambios de agua; prueba un trozo crudo y, si aún está muy salado, déjalo unas horas más. Si es fresco, basta con lavarlo y quitarle las espinas que encuentres pasando los dedos por la carne.

Mientras la masa reposa, seca muy bien el pescado con papel de cocina, presionando por todas las caras. Córtalo en trozos de tamaño parecido, de 4 a 5 cm, para que todos se hagan a la vez y no queden unos crudos por dentro y otros resecos. Espolvorea sobre cada pieza una pizca de Avecrem Sazonador Ajo y Perejil, que aporta el sabor del ajo y el perejil sin tener que picarlos, y no añadas más sal si el bacalao es desalado. Deja los trozos fuera de la nevera unos minutos para que no enfríen el aceite al freír.

Paso 3 de 3

Fríe por tandas y escurre

Pon abundante aceite de oliva virgen extra a calentar en una sartén honda o un cazo, con al menos 3 o 4 cm de altura, hasta unos 175 a 180 °C. Sin termómetro, deja caer una gota de masa: tiene que subir enseguida a la superficie rodeada de burbujas, sin oscurecerse. Saca la masa de la nevera, remuévela un poco y pasa cada trozo de bacalao por ella, dejando escurrir el exceso unos segundos antes de meterlo en el aceite.

Fríe por tandas de 3 o 4 piezas, para que la temperatura no baje, unos 2 o 3 minutos por lado; tienen que quedar bien doradas y sonar huecas al tocarlas con la espumadera. Sácalas con la espumadera a una bandeja forrada de papel absorbente, que recoge la grasa sobrante, y sírvelas enseguida, con una ensalada de tomate y un poco de alioli, que es como mejor se aprovecha su textura.

Consejos finales

Compra el bacalao pensando en el corte: el lomo da trozos altos y jugosos, y las tajadas del centro de la pieza son la opción más económica que aguanta bien la fritura. El bacalao desalado listo para usar te ahorra los días de remojo y lo convierte en una receta fácil para cualquier día de la semana, porque viene ya en su punto de sal y no necesita más que secarlo.

Un rebozado aceitoso indica que el aceite estaba frío o que metiste demasiadas piezas a la vez; espera entre tandas a que recupere la temperatura. Si se despega, el pescado estaba húmedo. Y si se oscurece antes de que el bacalao se haga, baja un poco el fuego. A esos trucos súmale uno más: no tapes las piezas recién fritas, porque el vapor ablanda la costra en un par de minutos.

Recién hecho es como más gusta, pero si te sobra, guárdalo en la nevera 1 día y recaliéntalo con el horno a 180 °C unos 6 a 8 minutos, o en freidora de aire a la misma temperatura unos 4 minutos; en el microondas el rebozado se queda blando. No lo congeles ya frito, y no intentes rebozarlo directamente en la freidora de aire: la masa líquida gotea entre las rejillas antes de cuajar. Si preparas el alioli con huevo, tómalo el mismo día y mantenlo en frío, o hazlo con huevo pasteurizado.

Con el resto del bacalao de la compra tienes recetas más tranquilas, como el bacalao al horno, el lomo de bacalao con patatas o, para los días de cuchara, el clásico potaje de garbanzos con bacalao.

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