Pocos arroces evocan tanto la tradición de la cocina de horno familiar como el arroz al horno valenciano. Prepararlo en casa resulta mucho más sencillo cuando contamos con una base de calidad: apoyarse en el Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca junto con un toque de Tomate Frito Casero aporta ese fondo sustancioso e intenso que realza cada bocado sin complicar el cocinado cotidiano.

Conocido popularmente en tierras valencianas como arròs al forn o arroz paseado, este plato nació históricamente como una sabia fórmula de aprovechamiento de los restos del cocido. Antaño, las familias disponían los ingredientes en una cazuela de barro y la llevaban al horno comunal de la panadería local tras la hornada de pan, convirtiendo esta comida en una entrañable costumbre festiva.

Para disfrutar de todo su sabor no hace falta ser un cocinero profesional: los ingredientes son sencillos y muy accesibles. Esta propuesta te demostrará que conseguir el arroz al horno valenciano con sabor auténtico está al alcance de cualquier cocina casera.

Información nutricional(por ración)

Energía

535 kcal

Hidratos

64 g

Grasas

22 g

Fibra

3.9 g

Proteínas

19.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Tomate Frito Casero
Tocino magro
Tocino magro
250 gramos
Morcilla de cebolla
Morcilla de cebolla
3 unidades
Tomate
Tomate
3 unidades maduro
Ajo
Ajo
1 cabeza
Arroz blanco
Arroz blanco
500 gramos
Patata
Patata
1 kilo
Chorizo
Chorizo
2 unidades
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Azafrán
Azafrán
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto
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Paso 1 de 3

Preparar el sofrito, las carnes y las hortalizas

Preparar el sofrito, las carnes y las hortalizas

Comenzamos calentando un generoso chorro de aceite de oliva en una sartén amplia o en la propia cazuela apta para el fuego. Introducimos la cabeza de ajos entera y lavada en el centro, junto con las patatas previamente peladas y cortadas en rodajas de un centímetro. Doramos las patatas a fuego medio hasta que adquieran un tono dorado superficial y las retiramos para reservarlas en un plato aparte.

En el mismo aceite con aroma a ajo, sofreímos el tocino magro cortado en dados y las rodajas de chorizo hasta que empiecen a soltar su grasa natural. Añadimos las morcillas de cebolla con cuidado de no romper la piel, dándoles una vuelta rápida de apenas un par de minutos. Incorporamos el medio bote de Tomate Frito Casero Gallina Blanca y una pizca de perejil picado, removiendo durante un minuto a fuego suave para integrar todos los jugos.

Paso 2 de 3

Nacarar el arroz y disponer la cazuela de barro

Nacarar el arroz y disponer la cazuela de barro

Agregamos los 500 gramos de arroz redondo a la sartén junto con el sofrito y las carnes. Rehogamos todo a fuego medio durante dos minutos, removiendo de forma constante para que cada grano de arroz quede bien impregnado por la grasa aromática y el tomate frito. Este paso de nacarado es clave para sellar el grano y lograr que se mantenga entero y firme durante la cocción.

Vertemos el conjunto en una cazuela plana de barro o en una bandeja amplia para horno. Distribuimos el arroz uniformemente por toda la superficie, colocamos la cabeza de ajos en el centro exacto y disponemos por encima las rodajas de patata reservadas y los tomates maduros cortados en rodajas gruesas, alternándolos con las morcillas y los trozos de carne para lograr una presentación equilibrada y tradicional.

Paso 3 de 3

Añadir el caldo hirviendo, hornear y reposar

Añadir el caldo hirviendo, hornear y reposar

Precalentamos el horno a 220 °C con calor arriba y abajo. Mientras tanto, ponemos a calentar el litro de Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca junto con unas hebras de azafrán hasta que alcance un hervor vivo. Vertemos el caldo hirviendo con mucho cuidado sobre la cazuela, repartiéndolo por igual para no mover la disposición de las rodajas de tomate y patata.

Introducimos la cazuela en la zona media-baja del horno y horneamos a 200 °C durante unos 20 o 25 minutos, vigilando que el caldo se absorba por completo y la superficie quede ligeramente tostada. Una vez listo, apagamos el horno y dejamos reposar el arroz fuera durante cinco minutos tapado con un paño limpio para que los jugos se asienten antes de servir.

Conclusión final

Llevar a la mesa esta elaboración servida directamente en su cazuela de barro es la mejor forma de conservar el calor y permitir que todos disfruten de ese fondo ligeramente tostado tan apreciado. Para una comida familiar, este arroz al horno valenciano para cuatro comensales constituye un plato único que combina a la perfección con una ensalada fresca de hojas tiernas o un sencillo plato de tomates con cebolleta aliñados con aceite virgen extra.

El paso a paso demuestra que se trata de una alternativa más rápida frente a otros arroces de domingo que exigen atención constante al fuego. Poniendo en práctica trucos como verter el caldo siempre a punto de ebullición y respetar el tiempo de reposo final, conseguirás siempre un grano suelto, sabroso y en su punto justo.

Si te apasionan las preparaciones llenas de tradición y sabor casero, te sugerimos probar otras excelentes opciones como el socorrido arroz a la cubana para comidas diarias, o deleitar a la familia con unos tiernos muslos de pollo al horno y un sabroso solomillo al horno para ocasiones festivas.

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