Para una cena con invitados en la que no quieres estar pendiente de la sartén, el solomillo al horno es la solución: 600 g de solomillo de cerdo asados sobre patatas baby con vino blanco, zumo de naranja y tomillo. Sirve a 4 personas y, contando el precalentado, el asado y el reposo de la carne, se sirve en unos 45 minutos.

Elegir bien la pieza ahorra problemas. Los solomillos de cerdo suelen venderse de 300 a 400 g cada uno, así que para esta cantidad lo normal es usar 2. Busca carne de color rosado uniforme, sin zonas grisáceas ni líquido acumulado en la bandeja. Antes de hornearlo, retira con un cuchillo fino la telilla plateada que lo recubre por un lado, porque al calentarse se encoge y curva la pieza; y si te animas a atarlo con hilo de cocina, el grosor queda parejo y se hace por igual de punta a punta.

La clave técnica está en los tiempos. Las patatas necesitan más horno que la carne, por eso entran solas 10 minutos a 200 °C y luego comparten fuente con el solomillo otros 20. Con un termómetro, saca la carne cuando marque unos 63 °C en el centro: quedará jugosa, con un ligero tono rosado, y tras el reposo será segura para comer.

Es una cena fácil, porque todo se hace en una única fuente, el paso a paso se reduce a hornear, añadir la carne y dejarla reposar, y el jugo de la naranja y el vino, mezclado con el que suelta la carne, se convierte en salsa sin trabajo extra.

Información nutricional(por ración)

Energía

390 kcal

Hidratos

35 g

Grasas

4 g

Fibra

30 g

Proteínas

16 g

¿Cuántos comensales?
4
Solomillo de cerdo
Solomillo de cerdo
600 gramos
Patata
Patata
400 gramos baby
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
Naranja
Naranja
100 mililitros zumo
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Tomillo
Tomillo
al gusto fresco
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 3

Hornea primero las patatas con naranja

Hornea primero las patatas con naranja

Calienta el horno, con calor arriba y abajo, a 200 °C. Frota bajo el grifo las patatas baby, 400 g, hasta quitar cualquier resto de tierra, y sécalas. Si alguna es bastante más grande que el resto, pártela por la mitad para que todas se hagan al mismo ritmo.

Colócalas en una fuente de horno donde luego quepa también la carne, añade unas ramitas de tomillo fresco (o de romero, si lo prefieres) y riega con un chorrito generoso de aceite de oliva virgen extra. Remueve con las manos hasta que todas brillen de aceite. Añade el zumo de naranja y el vino blanco, 100 ml de cada uno.

Hornea unos 10 minutos. Adelantar las patatas permite que lleguen tiernas justo cuando el solomillo queda en su punto, sin que la carne tenga que pasar de tiempo para esperarlas.

Paso 2 de 3

Asa el solomillo al horno 20 minutos

Asa el solomillo al horno 20 minutos

Mientras las patatas empiezan a hacerse, prepara la carne. Seca los solomillos con papel de cocina, retira la grasa visible y la telilla plateada, y átalos con hilo de cocina si quieres que mantengan una forma regular. Salpimienta con moderación, porque el caldo también lleva sal.

Pasados los 10 minutos, saca la fuente con cuidado, porque el líquido estará muy caliente. Coloca los solomillos en el centro, entre las patatas, y báñalos a cucharadas con el líquido que ya hay en la fuente. Desmenuza la pastilla de Avecrem Sabor Carne y disuélvela en el líquido de la fuente, removiendo alrededor de la carne para que no queden grumos sobre ella.

Devuelve la fuente al horno y asa unos 20 minutos más, regando la carne una vez a mitad de tiempo. Si tienes termómetro, sácala cuando el centro de la pieza más gruesa llegue a 63 °C. Si las piezas son muy finas, revisa a los 15 minutos para que no se sequen.

Paso 3 de 3

Deja reposar, corta y emplata

Deja reposar, corta y emplata

Saca los solomillos a una tabla, cúbrelos sin apretar con papel de aluminio y déjalos reposar 5 minutos. Mientras tanto, la temperatura interior sube 2 o 3 grados y los jugos se reparten: si cortas la carne recién salida del horno, el líquido acaba en la tabla y el solomillo queda más seco.

Aprovecha para devolver las patatas al horno apagado para que se mantengan calientes. Si el jugo de la fuente ha quedado muy líquido, pásalo a un cazo y déjalo hervir a fuego vivo hasta que espese un poco y quede brillante, cosa de 3 minutos.

Quita el hilo y corta la carne en medallones de 2 cm, siempre en sentido transversal a la fibra. Reparte los medallones en 4 platos con las patatas, salsea con el jugo y decora con unas ramitas de tomillo fresco, que aportan color y aroma justo al servir.

Consejos finales

El punto del solomillo al horno depende más del grosor que del peso. Una pieza fina de unos 4 cm puede estar lista a los 15 o 16 minutos, mientras que una gruesa necesita los 20 completos o incluso 2 o 3 más. Si el punto no es el que buscabas, hay truco: si al cortarla la ves demasiado rosada en el centro, devuelve los medallones a la fuente caliente 2 minutos; si se ha quedado seca, sírvela con abundante jugo reducido por encima. Un termómetro de cocina barato evita cualquier duda: 63 °C en el centro y reposo.

Para acompañarlo, las patatas de la fuente bastan, pero si quieres algo más, un puré de patatas suave aprovecha muy bien la salsa, y una ensalada verde con rodajas de naranja recoge el toque cítrico del asado. Para una mesa más grande, unas patatas panaderas sustituyen a las baby con el mismo tiempo de horno.

Las sobras duran 3 días refrigeradas, tapadas y con su jugo. En frío, cortadas muy finas, son perfectas para un bocadillo con pimientos asados; para recalentarlas, caliéntalas en sartén con algo de salsa, a fuego bajo y solo hasta que se templen, o la carne se endurece.

Si quieres cambiar el perfil del plato, prueba el solomillo a la naranja, que lleva el cítrico un paso más allá, o el solomillo a la mostaza, con una salsa más intensa.

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