Las patatas panaderas son uno de esos básicos que nunca faltan en nuestras mesas, una elaboración sencilla que reconforta y siempre sale bien. En Gallina Blanca nos gusta estar a vuestro lado en el día a día, por eso, para conseguir ese punto jugoso y lleno de matices sin complicaciones, solemos añadir un chorrito de Caldo Casero de Carne 100% Natural, al gusto, que realza el sabor de la patata de forma natural.

Históricamente, este plato debe su nombre a los antiguos hornos de las panaderías. Cuando el panadero terminaba su jornada, los vecinos aprovechaban el calor residual del horno de leña para cocinar sus asados y estas patatas, que se hacían lentamente absorbiendo todos los jugos. Es una tradición que ha pasado de generación en generación en las cocinas españolas como el acompañamiento perfecto para cualquier festividad.

Para preparar esta receta de patatas panaderas con sus ingredientes tradicionales no necesitas ser un experto, ya que se trata de una de las formas de preparar patatas panaderas en receta fácil más agradecidas que existen. Si buscas el sabor de las patatas panaderas en su versión original, solo tienes que seguir estas indicaciones para hacer patatas panaderas de forma sencilla y deliciosa en tu propio horno.

Información nutricional(por ración)

Energía

145 kcal

Hidratos

18.5 g

Grasas

7.2 g

Fibra

2.4 g

Proteínas

2.1 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
al gusto vieja
Cebolla
Cebolla
1 unidad grande
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Comino
Comino
1 una pizca molido
Sal
Sal
al gusto
Pimienta negra
Pimienta negra
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Preparación de las hortalizas

Comenzamos pelando las patatas viejas, ideales para esta elaboración porque aguantan mejor la cocción prolongada sin deshacerse. Una vez limpias, las cortamos en rodajas de aproximadamente medio centímetro de grosor, lo que en cocina conocemos como corte panadera. Es fundamental que el grosor sea uniforme para asegurar que todas se cocinen por igual en el horno.

Por otro lado, pelamos la cebolla y la cortamos en juliana fina. En una fuente apta para horno, disponemos una base con la cebolla y colocamos encima las rodajas de patata, solapándolas ligeramente como si fueran escamas. Salpimentamos al gusto y añadimos una pizca de cominos molidos, que aportarán ese toque aromático tan especial a la receta.

Paso 2 de 4

El sofrito previo opcional y disposición

Aunque hay quien prefiere ponerlas directamente al horno, un pequeño secreto para que queden más melosas es pasar la cebolla y las patatas por la sartén con un poco de aceite de oliva apenas un par de minutos. No buscamos freírlas, sino que se impregnen bien del aceite y empiecen a ablandarse ligeramente antes de recibir el calor del horno.

Si decides saltarte este paso para que el plato resulte más ligero, simplemente asegúrate de regar bien la fuente con un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra. La clave está en que tanto la hortaliza como el tubérculo queden bien lubricados para que se asen en lugar de cocerse al vapor, logrando esa textura tan característica de la cocina tradicional.

Paso 3 de 4

Incorporación de líquidos y aromas

Llega el momento de aportar la hidratación necesaria para que el plato quede jugoso. Vertemos medio vaso de vino blanco por los laterales de la fuente, con cuidado de no arrastrar el aliño de las patatas. El alcohol se evaporará durante el horneado, dejando su aroma y una ligera acidez que equilibra a la perfección el dulzor de la cebolla asada.

A continuación, añadimos medio vaso de Caldo Casero de Carne 100% Natural. Este paso es fundamental, ya que la patata absorberá el líquido, ganando una profundidad de sabor que el agua no podría aportar. La combinación del jugo de la propia hortaliza con el caldo crea una salsa trabada y deliciosa en el fondo de la fuente.

Paso 4 de 4

Cocción al horno y acabado

Comenzamos introduciendo la fuente en el horno, previamente precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo. El tiempo de cocción suele rondar los 40 o 50 minutos, dependiendo de la variedad de patata y de la potencia de tu horno. A mitad del proceso, podemos cubrir la fuente con papel de aluminio si vemos que la superficie se dora demasiado rápido, asegurando así que el interior quede bien tierno.

En los últimos diez minutos, retiramos el papel si lo pusimos y subimos un poco la temperatura para que las patatas de la capa superior adquieran un apetitoso tono dorado y un borde ligeramente crujiente. Sabrás que están listas cuando, al pincharlas con un cuchillo, este entre y salga sin ninguna resistencia. Deja reposar el plato cinco minutos antes de servir para que los jugos se asienten adecuadamente.

Consejos finales

Servir esta guarnición de patatas panaderas caseras es llevar a la mesa un trocito de nuestra gastronomía más auténtica. Son el complemento ideal para carnes rojas, cordero o incluso un buen pescado blanco. Al aprender cómo prepararlas paso a paso, te das cuenta de que la paciencia del horno es la que hace todo el trabajo por ti, transformando ingredientes humildes en un manjar.

Si necesitas una solución rápida para un día con prisas, puedes empezar cocinando los tubérculos unos minutos en el microondas antes de pasarlos a la bandeja. Siguiendo estos trucos conseguirás que siempre queden en su punto. Esta receta está pensada para disfrutar de un plato para cuatro personas, pero te aseguro que siempre hay quien quiere repetir.

Si te ha gustado esta forma de cocinar, te recomendamos probar otras propuestas tradicionales como el pollo al horno con patatas y cebolla, o disfrutar de la intensidad de unas buenas patatas a la riojana. Para los amantes del pescado, la merluza a la marinera con patatas es una opción excepcional que también aprovecha todo el sabor de un buen caldo.

Valora esta recetas 12 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras