Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
500 g de bacalao desalado y desmigado, 1 huevo batido, 1 diente de ajo muy picado, 20 g de pan remojado en caldo de pescado y pan rallado, hasta unos 150 g. El pan rallado se añade poco a poco y se para cuando la masa forma bolas sin pegarse; quizá no necesites todo.
Si usas migas, de 12 a 24 horas en agua fría dentro de la nevera, cambiando el agua 2 o 3 veces. Con lomo o tajadas gruesas necesitarás de 24 a 48 horas. Luego exprímelo bien con las manos: el agua que conserva es la que deja la masa blanda.
Lo normal es que la masa tuviera demasiada agua o que se hayan movido con cuchara dentro de la cazuela. Escurre muy bien el bacalao, añade pan rallado hasta que la masa no se pegue a las manos y deja las bolas 10 minutos en frío antes de pasarlas por harina. En la salsa, mueve la cazuela en vaivén.
En aceite de oliva virgen extra a unos 180 °C, en tandas pequeñas y apenas 2 o 3 minutos, hasta que se doren por todas partes. Por dentro no tienen que quedar hechas, porque se acaban en la salsa. Antes pásalas por una capa finísima de harina, que de paso ayuda a espesar la salsa.
Se pocha la cebolla en el aceite de la fritura, se tuestan durante 30 segundos 20 g de almendra molida junto con unas hebras de azafrán y se moja con vino blanco y unos 500 ml de caldo de pescado con 1 pastilla de Avecrem Pollo. Luego se cuecen en ella las albóndigas con patata en dados unos 15 minutos.
Sí, congélalas fritas pero sin salsa y aguantan hasta 3 meses. La salsa con la patata prepárala el día que las vayas a comer, porque la patata cocida queda harinosa tras la congelación. Ya guisadas, tapadas en la nevera, aguantan 2 días y se recalientan a fuego bajo con un poco de caldo.
Gallina Blanca Chef Guía
Albóndigas de bacalao
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