Este arroz con carne de cerdo se hace en paellera con solomillo en dados bien sellado, pimientos rojo y verde, una ramita de romero y unas hebras de azafrán, y sale de grano suelto y con sabor a sofrito tostado. Desde que cortas la carne hasta que el grano termina de asentarse pasan unos 50 minutos, y los 350 g de arroz se reparten entre 4 personas.

El solomillo es la pieza más tierna y magra del cerdo y se trocea en dados de 3 cm, que aguantan toda la cocción sin deshacerse. Si prefieres un arroz más jugoso, la presa o el secreto ibérico tienen más grasa infiltrada y aportan más sabor al fondo, y con ellos basta la mitad del aceite para sellar; con costilla troceada tendrías un plato más cercano al arroz con costillas de cerdo. Para el grano, elige un arroz redondo o semirredondo, de los que absorben bien el caldo sin abrirse, y una paellera de 38 a 40 cm, que permite una capa fina de arroz para 4 raciones.

La proporción de esta receta es de 1 litro de caldo por 350 g de arroz, y la cocción se divide en 2 fases: 10 minutos a fuego medio y otros 5 a 8 a fuego bajo, sin remover en ningún momento. El reposo final de 5 minutos, fuera del fuego, termina de asentar el grano. Si cocinas con gas y la paellera es más ancha que el quemador, gírala un cuarto de vuelta de vez en cuando: así el centro y los bordes reciben el mismo calor.

Información nutricional(por ración)

Energía

450 kcal

Hidratos

55 g

Grasas

3 g

Fibra

28 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Arroz blanco
Arroz blanco
350 gramos
Cebolla
Cebolla
al gusto
Ajo
Ajo
2 dientes
Pimiento rojo
Pimiento rojo
al gusto
Solomillo de cerdo
Solomillo de cerdo
400 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
50 mililitros
Azafrán
Azafrán
8 unidades en hebra
Vino blanco
Vino blanco
150 mililitros
Tomate Frito Casero
2 cucharadas
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad pequeño
Romero fresco
Romero fresco
al gusto
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Receta

Arroz con carne de cerdo

Paso 1 de 7

Corta el cerdo y las verduras

Corta el cerdo y las verduras

Deja todos los ingredientes cortados antes de encender el fuego: la paellera no da tregua y así cada cosa entra en su momento. Retira del solomillo la telilla plateada y los restos de grasa dura con un cuchillo afilado y trocéalo en dados de aproximadamente 3 cm. Sécalos con papel absorbente, porque la carne húmeda no se dora.

Pela la cebolla y el ajo, 2 dientes, y pícalos muy menudos. Lava los pimientos rojo y verde, quítales el tallo y las semillas y córtalos en dados pequeños. Guarda por un lado la cebolla y el ajo en un bol, y en otro los pimientos, porque se incorporan en momentos distintos: la cebolla necesita más tiempo para pocharse y el pimiento, menos. Ten a mano también el romero, las 8 hebras de azafrán y el tomate frito.

Paso 2 de 7

Calienta el caldo y sella el cerdo

Calienta el caldo y sella el cerdo

Lo primero, el caldo: lleva a ebullición el Caldo para Paella Fácil de Carne Gallina Blanca, 1 litro, en un cazo aparte. En cuanto rompa a hervir, déjalo al mínimo y tapado: lo usarás al final y si entrara frío, el arroz dejaría de hervir de golpe.

Vierte en la paellera el aceite de oliva virgen extra (50 ml) y ponla a fuego medio alto. Con el aceite bien caliente, reparte los dados de cerdo separados entre sí y sálalos ligeramente. No los muevas durante los primeros 2 minutos, hasta que se forme una costra dorada en la cara que toca la paellera; después dales la vuelta y dora las demás caras, unos 4 o 5 minutos en total. Moverlos antes de tiempo hace que la carne suelte su jugo y se quede pálida, sin costra. Cuando estén dorados por fuera, apártalos hacia los bordes de la paellera.

Paso 3 de 7

Pocha la cebolla y el ajo

Pocha la cebolla y el ajo

Sin cambiar de recipiente, pon el fuego en medio y echa la cebolla y el ajo picados en el centro de la paellera, en la grasa que ha soltado la carne. Usar la misma paellera es importante: los jugos tostados que se han quedado pegados en el fondo pasan al sofrito y luego al arroz.

Pocha unos 5 o 6 minutos, moviendo con la cuchara y rascando el fondo; la cebolla debe ablandarse y perder su color blanco. Si el ajo empieza a tomar color demasiado rápido, aparta un momento la paellera del fuego. Mezcla la carne con el sofrito en los últimos segundos, para que los dados se impregnen del sabor de la cebolla. Esta base de cerdo, cebolla y ajo es la que da al plato su sabor de arroz de carne tradicional.

Paso 4 de 7

Añade el vino blanco y redúcelo

Añade el vino blanco y redúcelo

Cuando la cebolla y el ajo estén bien pochados, vierte el vino blanco, 150 ml, y aviva un poco el fuego. Aprovecha el hervor para rascar la base de la paellera y despegar todo lo que se ha quedado agarrado: ese fondo disuelto en el vino es puro sabor.

Mantén el hervor unos 3 minutos, hasta que el vino se quede en la mitad y su olor punzante se suavice. No pases al siguiente paso antes de tiempo: un vino sin reducir deja en el arroz un punto ácido y áspero. Usa un vino blanco seco y sin aromas dulces, porque su sabor se concentra al reducirse. Si no quieres usar vino, puedes poner en su lugar un cazo del caldo, aunque el sofrito tendrá menos profundidad.

Paso 5 de 7

Incorpora pimientos, romero, azafrán y tomate

Incorpora pimientos, romero, azafrán y tomate

Añade los pimientos picados y la ramita de romero y sofríe 5 minutos con el fuego medio, moviendo a menudo, hasta que el pimiento esté tierno y empiece a dorarse en los bordes. El romero aporta un aroma de monte que casa muy bien con el cerdo; si no quieres que domine, retíralo cuando el arroz lleve 10 minutos de cocción.

Desmenuza las 8 hebras de azafrán con los dedos sobre la paellera y añade el Tomate Frito Casero Gallina Blanca, 2 cucharadas. Mézclalo todo bien y cocina 1 o 2 minutos más; el tomate tiene que integrarse en el sofrito y perder el punto de crudo. El azafrán da al arroz su color dorado y su aroma; no lo pongas con el fuego muy fuerte, porque se tuesta de más en segundos y deja un fondo amargo.

Paso 6 de 7

Nacara el arroz en el sofrito

Nacara el arroz en el sofrito

Añade los 350 g de arroz de golpe sobre el sofrito y remueve hasta que cada grano se cubra de aceite y de los jugos de la carne, cosa de 1 o 2 minutos. Fíjate en el color: el grano tiene que volverse translúcido por los bordes y quedar con el centro blanco, el punto que se llama nacarado.

Este paso sella la superficie del arroz, que así absorbe el caldo de forma más uniforme y queda suelto en lugar de pastoso. Termina extendiendo el arroz en una capa homogénea por toda la paellera, con la carne y los pimientos bien repartidos, porque a partir del momento en que eches el caldo ya no vas a remover. Si alguna parte del arroz queda amontonada, se hará de forma desigual.

Paso 7 de 7

Cuece el arroz con carne de cerdo

Cuece el arroz con carne de cerdo

Vierte el caldo hirviendo sobre el arroz, repartiéndolo por toda la paellera, y comprueba que el grano queda cubierto de manera uniforme. Cocina los primeros 10 minutos a fuego medio, con un hervor vivo, y después baja a fuego bajo durante otros 5 a 8 minutos; el arroz debe absorber el líquido y el grano quedar tierno y sin romperse. No remuevas en ningún momento: si lo haces, el arroz suelta almidón y se apelmaza.

Quien busque socarrat puede subir el fuego el último minuto hasta oír un ligero crepitar en el fondo. Retira la paellera del fuego, échale por encima un paño limpio y deja que el arroz con carne de cerdo repose 5 minutos antes de servir; mientras tanto, el vapor atrapado acaba de hacerlo y los sabores se asientan.

Consejos finales

En la carnicería pueden limpiarte el solomillo y cortarlo en dados, lo que te ahorra el primer paso. En verano, los pimientos de temporada están más carnosos y dulces; en otoño, unas setas salteadas añadidas con el pimiento acercan el plato al arroz con setas. Sellando también unos trozos de pollo o de costilla junto al solomillo, el plato se acerca a una paella de carne más completa.

Sella el cerdo sin moverlo hasta que se dore y nacara el grano antes del caldo: así la carne no queda seca y el arroz con carne de cerdo se mantiene suelto. Si al final ves que el líquido se ha consumido y el grano sigue duro, riega los bordes con un cazo pequeño de caldo hirviendo y mantén el fuego bajo otros 3 minutos. Que todo, del sellado al reposo, pase por la misma paellera y que el caldo ya venga hecho hace de este arroz una receta fácil; a partir de ahí, vigila el fuego y no remuevas, que es el truco que más cuenta.

Saca la paellera tal cual a la mesa con una ensalada verde o de tomate aliñada con aceite y vinagre que refresque entre cucharadas. Si sobra, enfríalo rápido y guárdalo en la nevera antes de 2 horas, en un recipiente hermético, y cómelo antes de que pasen 2 días: el arroz cocido a temperatura ambiente favorece bacterias como Bacillus cereus. Recaliéntalo tapado en una sartén con un chorro de caldo a fuego medio o saltéalo con un huevo batido para darle una segunda vida. Para otro fin de semana, cambia la carne por marisco con el arroz al caldero, que lleva ñora y gambas.

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