Un mediodía de domingo con la cazuela puesta en la mesa pide algo como este arroz con costillas de cerdo, un arroz seco en el que la carne bien dorada y un sofrito sin prisas le dan todo el sabor al grano. Lleva unos 50 minutos de principio a fin, reposo incluido, y la cazuela se reparte entre 4 personas.

La costilla de cerdo aparece en arroces de muchas zonas de España. En la Comunidad Valenciana es habitual en el arroz al horno, junto a garbanzos y morcilla, mientras que en las casas del interior se cocina en cazuela, o como arroz con costillas en paella, con las verduras que haya en la huerta. La versión casera de esta receta reúne costilla, sofrito de cebolla, pimiento rojo y tomate, un chorro de vino blanco y caldo.

Al comprar, encarga al carnicero la costilla troceada en pedazos de 3 a 4 cm. Así se dora por todas sus caras y termina de hacerse en el tiempo que tarda el arroz; si los trozos son grandes, el grano estará listo antes que la carne. Para el arroz conviene un grano redondo o medio, que absorbe bien el caldo sin abrirse, y una cazuela ancha y baja en la que quede una capa de arroz fina, de 1 a 2 cm. Con una cazuela estrecha, el arroz de abajo se pasa y el de arriba queda duro.

Información nutricional(por ración)

Energía

520 kcal

Hidratos

54 g

Grasas

22 g

Fibra

2.8 g

Proteínas

26 g

¿Cuántos comensales?
4
Costilla de cerdo
Costilla de cerdo
500 gramos
Arroz blanco
Arroz blanco
250 gramos
Pimiento rojo
Pimiento rojo
al gusto
Cebolla
Cebolla
al gusto
Tomate
Tomate
al gusto
Ajo
Ajo
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
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Paso 1 de 4

Dora bien las costillas troceadas

Si las costillas no vienen troceadas, córtalas en pedazos regulares de 3 a 4 cm siguiendo los huesos, y sálalas ligeramente. Pon un buen chorro de aceite de oliva en una cazuela ancha o una paella a fuego medio-alto y añade la carne sin amontonarla; si no cabe holgada, dórala en 2 tandas, porque apretada suelta agua y acaba hervida y pálida.

Déjala entre 8 y 10 minutos, dando la vuelta a los trozos cada poco, hasta que se doren con intensidad por todas las caras. No busques que se haga por dentro: terminará de cocinarse con el arroz. Lo importante es el fondo tostado que queda pegado a la cazuela, que luego se disuelve con el vino y da color y sabor a todo el plato. Retira las costillas a un plato y resérvalas.

Paso 2 de 4

Pocha el sofrito en la misma grasa

En el mismo aceite, ya con el sabor de la carne, añade la cebolla y el pimiento rojo picados finos. Cocínalos unos 10 minutos a fuego medio, removiendo a ratos, hasta que estén blandos y la cebolla transparente, sin que lleguen a quemarse. Si ves que el fondo se oscurece demasiado, baja el fuego y añade una cucharada de agua.

Incorpora el ajo picado y el perejil y remueve 1 minuto, lo justo para que suelten aroma. Agrega el tomate rallado y deja que reduzca entre 5 y 8 minutos: tiene que perder el agua, oscurecerse y soltar el aceite por los bordes. Vierte entonces el vino blanco y rasca el fondo con una espátula y despega lo que dejó la carne. Dale 2 minutos de hervor, el tiempo que tarda en irse el alcohol.

Paso 3 de 4

Nacara el arroz y moja con caldo

Devuelve las costillas a la cazuela, con todo el jugo del plato, y mézclalas con el sofrito. Añade los 250 g de arroz y rehógalo 2 minutos a fuego medio, removiendo sin parar, hasta que el borde del grano se vuelva translúcido; así queda envuelto en grasa y sale más suelto al final.

Disuelve la pastilla de Avecrem Sabor Carne en unos 700 a 750 ml de agua caliente, algo menos de 3 veces el volumen del arroz, y viértela de una vez sobre el arroz. Que el caldo entre ya caliente es lo que hace este arroz de cazuela fácil de controlar: la cocción arranca enseguida y todos los granos empiezan a hacerse a la vez. Corrige de sal solo después de probar el líquido, porque la pastilla ya aporta sal, y reparte el arroz con la cuchara para que quede una capa uniforme, sin montones.

Paso 4 de 4

Cuece sin remover y deja reposar

Cocina a fuego vivo los primeros 5 minutos, hasta que el caldo hierva con fuerza por toda la superficie. Después reduce la intensidad a medio-bajo y deja que siga 13 a 15 minutos más sin remover: si lo mueves, el grano se rompe, suelta almidón y el arroz pasa de seco a pastoso.

Está en su punto cuando ya no queda caldo a la vista, en la superficie aparecen pequeños agujeros y el grano está tierno pero entero, con algo de resistencia al morderlo. Si lo notas duro y ya no queda líquido, riega los bordes con un chorrito de agua bien caliente y espera 2 o 3 minutos más al fuego.

Apaga el fuego, cubre la cazuela con un paño limpio y seco y espera 5 minutos sin destaparla. En ese tiempo el vapor termina de hacer el centro del grano y los sabores se asientan.

Consejos finales

Pon la cazuela directamente en la mesa, porque guarda el calor, y acompáñala con una ensalada de hojas verdes, unos tomates de temporada aliñados o unos pimientos asados que equilibren la grasa de la carne. Para otro arroz con carne en la misma línea, el arroz con pollo cambia la costilla por muslos y contramuslos. Y si apetece mar en lugar de carne, el arroz a la marinera sigue el mismo esquema de sofrito y caldo caliente.

Trocea la costilla en pedazos de 3 a 4 cm y dórala en 2 tandas si no cabe holgada: con esos trucos la carne se hace a la vez que el arroz y suelta en la cazuela el fondo tostado que da color al grano. Si al servir el arroz te queda blando y pegado, lo más probable es que haya llevado demasiado caldo o que lo hayas removido después de mojarlo; la próxima vez reduce el agua en unos 50 ml y no lo toques desde que hierve. Si en cambio el grano sigue duro con la cazuela ya seca, el fuego estaba demasiado alto: un chorrito de agua caliente por los bordes y 2 o 3 minutos tapado lo arreglan.

Con el arroz sobrante, la seguridad va primero: enfríalo cuanto antes, extendido en una fuente, y guárdalo en la nevera antes de que pasen 2 horas desde que lo apagaste; consúmelo en 1 o 2 días. Recaliéntalo tapado en la sartén con un chorrito de agua. Congelarlo no compensa: el grano se abre y queda harinoso.

Para otros días de cerdo, unas carrilleras de cerdo estofadas a fuego lento o un secreto de cerdo en salsa completan el menú de la semana.

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