Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Lleva judías verdes frescas, cebolla, ajo, tomate frito casero, aceite de oliva, pimienta y un toque de bacón o jamón. Para redondear el sabor, se añade una pastilla de caldo vegetal concentrado.
El secreto está en escurrir perfectamente las judías tras la cocción en agua, y cocinarlas unos minutos a fuego medio junto al sofrito y el tomate frito para que evaporen la humedad y la salsa ligue bien.
Puedes enriquecer el plato añadiendo taquitos de jamón serrano, bacón dorado, unos dados de patata cocida o coronarlo con un huevo duro picado o un huevo escalfado al servir.
Son una guarnición o primer plato excelente. Combinan a la perfección con pechuga de pollo a la plancha, lomos de merluza, filetes de ternera o con arroz blanco para hacer una comida completa.
Sí, se puede congelar en recipientes herméticos una vez que el plato se haya enfriado por completo. Al descongelar, calienta a fuego suave en una sartén para que la salsa recupere su textura.
Bien tapadas, aguantan hasta 3 días en la nevera, y de un día para otro el tomate se mete más en la vaina. Recaliéntalas a fuego suave con una cucharada de agua o en el microondas, tapadas y removiendo a mitad.
Sí. Si son congeladas, cuécelas directamente en agua hirviendo según el tiempo del fabricante. Si son en conserva, lávalas y escúrrelas bien antes de incorporarlas al sofrito con el tomate, sin cocción previa.
Puedes usar puerro picado fino o chalotas. Ambas opciones aportan un toque dulce y suave muy similar que combina estupendamente con el tomate y las judías verdes.
Si haces la salsa con tomates naturales en lugar de tomate frito casero, es recomendable escaldarlos y pelarlos, o triturar y colar la salsa para evitar encontrar trozos de piel dura.
Gallina Blanca Chef Guía
Judías verdes con tomate
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