Para salsear unos pimientos rellenos, acompañar un filete hecho a la plancha o mojar pan, la salsa de pimientos del piquillo se hace en una sartén con cebolla pochada, pimientos en conserva, un poco de harina y nata, todo triturado al final. La cantidad es para 2 personas, en raciones generosas, y tarda unos 20 minutos, la mitad de ellos en pochar la cebolla.

El pimiento del piquillo es un pimiento pequeño, de forma triangular y punta curvada, de la que le viene el nombre. Su zona más conocida es la Ribera navarra, donde tiene la Denominación de Origen Protegida Pimiento del Piquillo de Lodosa: allí se asan al fuego y se pelan a mano, sin agua, lo que conserva su sabor dulce y ligeramente ahumado.

Al comprarlos, mira la etiqueta: los asados a la llama dan una salsa con más profundidad que los pelados al vapor. Con los que te sobren de la lata puedes preparar unos huevos revueltos con pimientos del piquillo.

La textura la controlas con la harina y con el líquido. De harina, 1 cucharada basta para espesar unos 200 ml de nata o leche sin que la salsa sepa a harina, siempre que la tuestes 1 minuto antes de añadir el líquido. En cuanto al líquido, con nata queda más untuosa y con leche más ligera, una salsa casera igual de sabrosa. Se hace en poco rato y es fácil tenerla lista mientras se termina el plato principal.

Información nutricional(por ración)

Energía

150 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

2 g

Fibra

3 g

Proteínas

10 g

¿Cuántos comensales?
2
Cebolla
Cebolla
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Harina
Harina
al gusto
Nata
Nata
al gusto alternativa: leche
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Paso 1 de 3

Pocha la cebolla y añade los piquillos

Pon al fuego medio una sartén con el aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas, y cuando se caliente, echa la cebolla picada fina, más o menos 1 cebolla mediana para 2 raciones, y sálala un poco para que suelte el agua. Déjala de 8 a 10 minutos, moviéndola cada tanto, hasta que quede tierna y transparente, sin que llegue a dorarse: si toma color, la salsa sale más oscura y algo amarga.

Escurre una lata pequeña de pimientos del piquillo, de unos 185 g, y córtalos en tiras. Guarda el jugo de la lata, porque te servirá para aligerar la salsa al final. Añade las tiras a la sartén y cocínalas con la cebolla 3 o 4 minutos, removiendo, para que pierdan el sabor a conserva y se integren con la base.

Paso 2 de 3

Tuesta la harina y liga con nata

Espolvorea 1 cucharada de harina sobre la cebolla y los pimientos y no dejes de remover durante 1 minuto. Tiene que tostarse un poco, sin quemarse: con eso se va el gusto a harina cruda y luego espesa sin formar grumos.

Vierte poco a poco unos 200 ml de nata o, si prefieres una salsa de pimientos del piquillo sin nata, la misma cantidad de leche, sin dejar de mover para que la harina se disuelva. Con el fuego suave, cuécela 4 o 5 minutos con la cuchara siempre en marcha, hasta que espese lo justo para cubrir el dorso de la cuchara. Si la ves demasiado espesa, añade un chorrito más de leche o del jugo de la lata; si está líquida, prolonga un poco la cocción. Recuerda que al triturarla quedará algo más espesa.

Paso 3 de 3

Tritura la salsa de pimientos del piquillo y sirve

Fuera del fuego, pasa la batidora de mano por la salsa hasta dejarla lisa y homogénea; suele bastar con 1 o 2 minutos. Si buscas una textura muy fina, pásala después por un colador para retener los restos de piel. Pruébala y corrige la sal y la pimienta: los pimientos en conserva ya suelen llevar algo de sal.

Úsala caliente sobre unos pimientos rellenos, junto a una carne o un pescado hechos a la plancha, o templada como salsa para mojar. Si tienes que recalentarla, hazlo a fuego bajo y removiendo, con un poco de leche si ha espesado. Para que tenga buen aspecto en el plato, ponla de base y coloca encima lo que acompaña, en lugar de cubrirlo por completo.

Consejos finales

La pareja más clásica de esta salsa son los pimientos rellenos: los pimientos rellenos de bacalao con salsa de pimientos , los pimientos del piquillo rellenos de carne o unos pimientos rellenos de atún se cubren con ella antes de un último golpe de horno. También acompaña bien una pechuga a la plancha, unas albóndigas, una merluza al vapor o unos espaguetis, aligerada con un poco del agua de cocer la pasta.

Si la salsa de pimientos del piquillo lleva nata, consérvala refrigerada en un bote bien tapado y tómala en 2 o 3 días. También admite el congelador, en porciones y hasta 2 meses, aunque al descongelarla puede cortarse un poco; bátela de nuevo en caliente y recupera la textura. La versión con leche aguanta igual en la nevera y se congela algo mejor. Para un plato al horno, extiéndela templada: fría cuesta más repartirla y queda en montoncitos sobre el relleno.

Si la salsa sale con grumos, la harina no se tostó lo suficiente o el líquido entró de golpe, pero la batidora lo arregla casi siempre. Otros trucos útiles: si queda demasiado dulce, un chorrito mínimo de vinagre de Jerez la equilibra, y si quieres un punto picante, añade una guindilla seca al pochar la cebolla y retírala antes de triturar. Para una versión sin gluten, sustituye la harina por la misma cantidad de maicena disuelta en el líquido frío.

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