La receta de pisto de verduras es un pilar fundamental de nuestra gastronomía que nos conecta con el sabor de la huerta en cada bocado. En Gallina Blanca sabemos que el día a día puede ser ajetreado, por eso nuestro Tomate Frito Casero se convierte en el aliado discreto que os ayuda a conseguir esa textura melosa y ese gusto tradicional sin tener que pasar horas en la cocina.

Este plato tiene sus raíces en las tierras de Castilla-La Mancha, donde los campesinos aprovechaban los productos de temporada para crear una elaboración nutritiva y reconfortante. Con el paso de los años, se ha extendido por toda la península, convirtiéndose en un clásico imprescindible en cualquier hogar español que busque una comida equilibrada y llena de sabor.

Para preparar este pisto de verduras original solo necesitáis productos frescos y un poco de paciencia al fuego. Aunque los pisto de verduras ingredientes son sencillos, el secreto de esta pisto de verduras receta fácil reside en el orden de cocción de las hortalizas. Si queréis aprender a hacer pisto de verduras con ese toque de siempre, seguid estos pasos que os facilitarán la vida en la cocina.

Información nutricional(por ración)

Energía

165 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

11 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

2.2 g

¿Cuántos comensales?
4
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
90 mililitros
Ajo
Ajo
3 dientes
Cebolla
Cebolla
150 gramos
Pimiento rojo
Pimiento rojo
250 gramos
Pimiento verde
Pimiento verde
250 gramos
Calabacín
Calabacín
300 gramos
Tomate Frito Casero
150 gramos
Laurel
Laurel
1 hoja
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Receta

Pisto de verduras

Paso 1 de 6

Preparación de la base de ajo y cebolla

Preparación de la base de ajo y cebolla

Empezamos calentando un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia o cazuela de barro a fuego medio. Pelamos y picamos finamente los dientes de ajo y la cebolla para que se integren perfectamente en la salsa final, evitando que destaquen demasiado por su tamaño.

Añadimos primero el ajo y, en cuanto empiece a bailar en el aceite, incorporamos la cebolla con una pizca de sal. Dejamos que se pochen lentamente hasta que la hortaliza esté transparente y tierna, vigilando que no coja un color excesivamente dorado para preservar todo su dulzor natural.

Paso 2 de 6

Incorporación de los pimientos

Incorporación de los pimientos

Mientras la cebolla se cocina, lavamos y troceamos los pimientos rojo y verde en dados de tamaño uniforme, de un centímetro aproximadamente. Es fundamental que los trozos sean similares para asegurar una cocción uniforme y una textura agradable al paladar.

Subimos ligeramente el fuego e incorporamos los pimientos a la cazuela junto con la hoja de laurel. Removemos bien para que se impregnen del aceite y dejamos que se ablanden durante unos diez o doce minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se peguen al fondo.

Paso 3 de 6

El turno del calabacín

El turno del calabacín

Lavamos bien el calabacín y, si la piel es fina, podemos dejarla para aportar un toque de color y fibra extra al plato. Lo cortamos en dados del mismo tamaño que los pimientos para mantener la armonía visual y el punto de cocción que buscamos en esta elaboración.

Incorporamos esta hortaliza a la mezcla de verduras. Notaréis que suelta algo de agua, lo cual es perfecto para que el conjunto se siga cocinando en su propio jugo, ganando así en intensidad de sabor y suavidad.

Paso 4 de 6

Integración del tomate frito casero

Una vez que el calabacín esté tierno pero mantenga su forma, llega el momento de incorporar nuestro Tomate Frito Casero. Este ingrediente es fundamental para ligar todas las hortalizas y aportar ese punto de acidez equilibrada y dulzor que redondea el plato al instante.

Removemos con suavidad para que la salsa cubra bien todas las verduras. Al utilizar un producto ya cocinado con esmero, ahorramos tiempo y garantizamos un resultado profesional, permitiendo que los sabores se integren rápidamente y sin esperas innecesarias.

Paso 5 de 6

Cocción lenta y armonización de sabores

Bajamos el fuego al mínimo y dejamos que el conjunto haga chup-chup durante unos minutos adicionales. Este tiempo de cocción pausada permite que el pimiento, la cebolla y el calabacín se impregnen de toda la esencia del tomate y el aroma de la hoja de laurel.

Es el momento de probar y rectificar de sal si fuera necesario. Si observáis que la salsa espesa demasiado, podéis añadir una cucharada de agua o caldo, aunque lo ideal es que el pisto mantenga una consistencia densa y untuosa, perfecta para mojar pan.

Paso 6 de 6

Reposo final y servicio

Retiramos la hoja de laurel y apagamos el fuego. Un paso que a menudo olvidamos, pero que resulta fundamental en los guisos de verduras, es dejar reposar el plato unos minutos antes de servir, ya que esto asienta los sabores de manera sorprendente.

Podemos servirlo caliente, templado o incluso frío al día siguiente pues, como ocurre con muchos platos tradicionales, el reposo le sienta de maravilla. Ya tenéis lista una receta que conquistará a todos en casa por su sencillez y honestidad.

Consejos finales

Preparar un pisto de verduras casero es una de las formas más gratificantes de llevar salud y sabor a la mesa. Este plato es increíblemente versátil y funciona de maravilla como plato principal si se acompaña de unos huevos fritos o escalfados, o como guarnición para carnes y pescados. Si buscáis una elaboración rápida, recordad que tener las hortalizas bien picadas y contar con un buen sofrito de base facilita enormemente el proceso.

Saber cómo hacer esta receta paso a paso os permite controlar la calidad de lo que coméis y disfrutar de un sabor auténtico. Entre los mejores trucos para este guiso está el de cocinar cada ingrediente respetando sus tiempos y dejar que el reposo haga su magia. Este plato para cuatro personas es ideal para organizar el menú semanal, ya que se mantiene perfecto con el paso de las horas.

Si os ha gustado esta propuesta, podéis probar otras variantes deliciosas como la quiche de verduras para una cena especial, una reconfortante sopa de verduras casera en los días de frío o la original masa filo rellena de pisto y huevo al horno que sorprenderá a vuestros invitados por su textura crujiente.

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