En Cuaresma y Semana Santa, las albóndigas de bacalao caseras aparecen en muchas cocinas, solas en salsa o dentro del potaje de vigilia. Esta receta, para 4 personas, las fríe y después las cuece en una salsa de almendra, azafrán y vino blanco con dados de patata, y lleva alrededor de 50 minutos de principio a fin.

Las albóndigas de pescado, y en especial las de bacalao, forman parte de la cocina de vigilia, la de los días en que la Iglesia pedía no comer carne. El bacalao en salazón aguantaba meses sin frío y llegaba a cualquier pueblo del interior, y por eso se encuentran pelotas y albóndigas de bacalao en la cocina de muchas regiones. Hoy se comen todo el año, como plato principal o como tapa.

Compra el bacalao ya desalado o desala tú las migas: al ser trozos pequeños, bastan de 12 a 24 horas en remojo, en un recipiente con agua fría guardado en la nevera, cambiando el agua 2 o 3 veces; si partes de lomo o de tajada gruesa, cuenta de 24 a 48 horas. Antes de mezclarlo, escúrrelo apretando con las manos, porque el agua que retiene es lo que deja la masa blanda. La otra clave es freír en aceite bien caliente, a unos 180 °C, solo hasta dorar, ya que las albóndigas terminan de hacerse en la salsa. Su dificultad es intermedia, pero repartido en 3 tiempos, masa, fritura y salsa, y terminado en una sola cazuela, se vuelve un guiso fácil de manejar sin agobios.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

16 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

24 g

¿Cuántos comensales?
4
Bacalao desalado
Bacalao desalado
500 gramos
Pan rallado
Pan rallado
150 gramos
Almendra
Almendra
20 gramos pelada
Pan
Pan
20 gramos
Vino blanco
Vino blanco
5 cubiletes
Avecrem Pollo
1 pastilla
Ajo
Ajo
1 diente
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Huevo
Huevo
1 unidad
Patata
Patata
1 unidad
Harina para rebozar
Harina para rebozar
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Azafrán
Azafrán
al gusto
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Paso 1 de 4

Prepara la masa de bacalao

Escurre muy bien los 500 g de bacalao desalado, apretándolo con las manos, y desmígalo con los dedos retirando cualquier espina o resto de piel. Pon los 20 g de pan en remojo con un chorrito del Caldo Casero de Pescado 100% Natural hasta que se ablande y luego escúrrelo.

En un bol amplio, mezcla el bacalao con el huevo batido, el diente de ajo picado muy fino y el pan escurrido. Ve añadiendo el pan rallado poco a poco, hasta unos 150 g, mientras integras con un tenedor. Deja de añadir cuando la masa se pueda formar en bolas sin pegarse en exceso a las manos: según lo húmedo que esté el pescado, quizá no necesites todo el pan rallado. Sala con prudencia, porque el bacalao conserva parte de su sal. No amases en exceso ni aprietes la masa; así el bacalao mantiene sus lascas y la albóndiga queda más jugosa.

Paso 2 de 4

Forma las albóndigas y fríelas

Toma porciones de masa del tamaño de una nuez, unos 3 cm, y dales forma redonda entre las palmas, con las manos ligeramente humedecidas para que no se peguen. Pásalas por harina y sacúdelas bien: la capa tiene que ser muy fina, lo justo para que se doren y luego espesen un poco la salsa. Si tienes tiempo, deja reposar las bolas 10 minutos en la nevera antes de enharinarlas: se asientan y aguantan mejor la fritura.

Calienta abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén a fuego medio alto, a unos 180 °C; una miga de pan debe burbujear enseguida al echarla. Fríe las albóndigas por tandas pequeñas, sin amontonarlas, así la temperatura no cae, y dales la vuelta hasta que estén doradas por todos los lados, unos 2 o 3 minutos. No hace falta que se hagan por dentro, porque se terminan en la salsa. Escúrrelas sobre papel absorbente y guarda un par de cucharadas del aceite de freír para la salsa.

Paso 3 de 4

Haz la salsa de almendra y azafrán

En una cazuela amplia, calienta 2 cucharadas del aceite de la fritura y pocha la cebolla picada muy fina a fuego medio unos 8 minutos, hasta que se ablande y se vuelva traslúcida, sin llegar a tostarse. Añade los 20 g de almendra molida y unas hebras de azafrán y remueve 30 segundos, solo para que se tuesten un poco y suelten aroma; si se pasan, la almendra amarga.

Vierte el vino blanco y dale 2 minutos de hervor a fuego vivo, el tiempo que tarda en irse el alcohol. Incorpora el Caldo Casero de Pescado 100% Natural, unos 500 ml como referencia, y la pastilla de Avecrem Pollo desmenuzada, y dale unas vueltas hasta que no quede rastro de la pastilla. Lleva a ebullición y prueba: la salsa tiene que quedar sabrosa pero ligera, porque reducirá y espesará mientras se cuecen las albóndigas con la patata.

Paso 4 de 4

Cuece las albóndigas con la patata

Pela la patata y córtala en dados pequeños, de 1 cm como mucho, para que se haga en el mismo tiempo que las albóndigas. Añádela a la cazuela junto con las albóndigas fritas, procurando que queden casi cubiertas por la salsa. Baja el fuego y deja cocer suave unos 15 minutos, hasta que la patata esté tierna al pincharla.

No metas la cuchara, porque las rompe; mueve la cazuela cada pocos minutos con un vaivén circular: la harina del rebozado y el almidón de la patata espesan la salsa de forma natural hasta dejarla trabada. Si reduce demasiado, añade un chorrito más de caldo. Rectifica de sal al final y llévalas a la mesa bien calientes, con la salsa justa para mojar pan.

Consejos finales

Con arroz blanco al lado o simplemente con pan para mojar la salsa de almendra, estas albóndigas ya son un plato completo, porque la patata va dentro. Si quieres algo verde, unas judías o unas verduras al vapor equilibran la fritura. En Cuaresma también puedes añadirlas al final a un potaje de Semana Santa, y en tapa lucen en cazuelitas de barro con 3 o 4 piezas y un poco de salsa.

Tapadas en la nevera se conservan 2 días, y al día siguiente la salsa tiene más cuerpo. Recaliéntalas a fuego bajo con un poco de caldo, moviendo la cazuela en vez de remover. Para congelarlas, hazlo ya fritas y sin salsa, hasta 3 meses; la patata cocida se vuelve harinosa al descongelarse, así que es mejor prepararla con la salsa el día que las vayas a comer.

Si se deshacen al cocer, la masa llevaba demasiada agua o se han removido con cuchara. Escurre bien el bacalao, ajusta el pan rallado hasta que la masa se forme sin pegarse y respeta el reposo en frío antes de la harina: con esos trucos llegan enteras a la mesa. Como variante de vigilia, añade a la masa un puñado de pasas y otro de piñones tostados, que dan bocados dulces frente a la sal del pescado.

Para cocinar bacalao de otras maneras, el bacalao al horno es más ligero y el potaje de garbanzos con bacalao lo lleva a la cuchara. Y en versión de carne, las albóndigas en salsa de la abuela siguen el mismo esquema de freír y guisar.

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