Como cena de primavera o entrante que se prepara mientras se pone la mesa, la tortilla de espárragos trigueros pide poco más que huevos, puerro y un manojo de tallos finos. Está lista en unos 20 minutos y, cortada en porciones finas, alcanza para 4 personas si la sirves como primer plato o tapa; si va a ser cena única, acompáñala con algo más contundente.

Entre marzo y mayo los trigueros llegan a los mercados recién cortados, y es cuando más merece la pena esta tortilla casera. Al comprarlos, busca tallos firmes y rectos, de color uniforme, con las puntas cerradas y la base todavía húmeda; si el corte está seco o arrugado, llevan días en la cámara y la parte baja estará leñosa. Los tallos finos se cocinan antes y son más tiernos, así que para tortilla funcionan mejor que los gruesos. Fuera de temporada puedes recurrir a los de bote, aunque entonces el plato cambia bastante: la tortilla de espárragos blancos es más suave y lleva otro tratamiento, porque esos espárragos ya vienen cocidos.

El punto delicado está en el agua de la verdura. El puerro y los espárragos necesitan de 8 a 10 minutos de sartén a fuego medio para soltar su humedad antes de juntarse con el huevo; si van crudos o a medio hacer, la tortilla suelta líquido al cortarla y queda aguada. El cuajado, en cambio, es corto: unos 3 o 4 minutos en total a fuego medio bajo, para que el interior quede jugoso y el exterior apenas dorado.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

4.2 g

Grasas

13.6 g

Fibra

2.8 g

Proteínas

11.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Huevo
Huevo
3 unidades
Avecrem Pollo
1 pastilla
Leche
Leche
al gusto
Puerro
Puerro
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Paso 1 de 3

Limpia los espárragos y rehoga el puerro

Lava los espárragos y dobla cada tallo con las manos por la parte inferior: se parte solo justo donde termina la zona dura y fibrosa, así no tienes que adivinar dónde cortar. Trocea los tallos en rodajas de 1 o 2 cm y reserva las puntas enteras, que quedan vistosas en la tortilla. Limpia el puerro, ábrelo a lo largo para quitar la tierra que se esconde entre las capas y córtalo en juliana muy fina.

Pon a fuego medio una sartén antiadherente de unos 20 cm y aceite de oliva virgen extra, lo justo para cubrir el fondo. Añade el puerro y, a los 2 o 3 minutos, cuando empiece a verse transparente, incorpora los espárragos con sus puntas. Rehoga de 8 a 10 minutos, moviendo la sartén cada poco, hasta que los tallos estén tiernos al pincharlos pero conserven algo de firmeza y no hayan tomado color oscuro. No añadas sal: la pondrá el caldo en el siguiente paso.

Paso 2 de 3

Bate los huevos y sazona con Avecrem

Bate los huevos y sazona con Avecrem

Rompe los 3 huevos sobre un bol amplio y añade un chorrito de leche, unas 2 cucharadas. La leche aligera el huevo y hace que el cuajado quede más tierno y esponjoso. Bate con un tenedor o unas varillas de mano solo hasta que claras y yemas estén integradas, sin buscar espuma: el aire en exceso hace que la tortilla se hinche en la sartén y luego se baje y quede seca.

Desmenuza la pastilla de Avecrem Pollo con los dedos directamente sobre el huevo, deshaciendo bien los grumos, o disuélvela antes en la leche ligeramente templada para que se reparta mejor. Muele encima algo de pimienta negra y vuelve a batir unos segundos hasta que no queden trocitos de pastilla. Con la pastilla entera la tortilla ya va bien de sal; si el manojo de espárragos es pequeño, usa solo media y calibra probando un trozo de verdura rehogada, nunca la mezcla con huevo crudo.

Paso 3 de 3

Mezcla, cuaja y dale la vuelta

Mezcla, cuaja y dale la vuelta

Vierte las verduras templadas en el bol del huevo y mezcla con una espátula para que todos los trozos queden bañados. Déjalo reposar 2 minutos: el huevo empapa la verdura y la tortilla queda más compacta. Si las verduras estuvieran muy calientes, el huevo empezaría a cuajar en el bol, por eso conviene que pierdan algo de calor antes.

Limpia la sartén, añade unas gotas de aceite y ponla a fuego medio bajo. Vierte la mezcla y mueve la sartén en vaivén durante el primer minuto para que los bordes se asienten. Deja cuajar 2 minutos más, hasta que los bordes estén firmes y el centro todavía tiemble un poco. Darle la vuelta es un gesto fácil si la sartén está bien engrasada: tápala con un plato llano más ancho que ella, gírala con un gesto rápido y desliza la tortilla de nuevo. Cuaja 1 o 2 minutos por el otro lado, según la quieras jugosa o hecha, y sírvela caliente.

Consejos finales

Caliente se nota más el contraste entre el huevo tierno y el punto crujiente de las puntas de espárrago; templada pierde algo de jugosidad, pero se corta con más limpieza y viaja bien en una fiambrera. Acompáñala con una ensalada de tomate de temporada y un poco de cebolleta, o con unas rebanadas de pan de pueblo tostado con aceite. Cortada en dados y pinchada con un palillo, sirve de aperitivo para una reunión informal. En la nevera, bien envuelta, aguanta 1 día; no la congeles, porque el huevo cuajado se vuelve acuoso al descongelarse.

Para que quede jugosa, retira la sartén del fuego un momento antes de que el centro cuaje del todo y deja que el calor residual termine el trabajo; con trucos así de simples se evita la tortilla gomosa. El fuego fuerte hace lo contrario: endurece el huevo por fuera mientras el interior sigue crudo. Si al cortarla suelta líquido, la verdura necesitaba unos minutos más de sartén; si queda seca y elástica, la próxima vez recorta el tiempo por el segundo lado.

Con unos taquitos de jamón serrano salteados junto al puerro gana un punto salado, y un poco de queso de cabra desmenuzado sobre el huevo antes de darle la vuelta la vuelve más cremosa; en los 2 casos basta media pastilla, porque ya aportan sal. Los ajos tiernos laminados son la pareja natural del espárrago en primavera, como en la tortilla de ajos tiernos y espárragos trigueros, y con los tallos que sobren del manojo tienes base para unos espárragos esparragados, con su majado de pan frito, ajo y vinagre, o para una crema de espárragos. Si cambias de verdura, la tortilla de espinacas sigue la misma lógica: verdura bien rehogada y sin agua antes de tocar el huevo.

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