En primavera, cuando los espárragos verdes llenan los puestos del mercado, una crema de espárragos verdes es la forma más directa de aprovecharlos en una cena ligera. Las cantidades están pensadas para 1 persona y la tienes lista en unos 30 minutos, de los que 12 a 15 son de cocción suave con el caldo y el resto, rehogar, dar un hervor con la leche y triturar.

Si cocinas para 4 personas, multiplica todo por 4: 800 ml de caldo, 320 g de espárragos, 100 g de patata, 100 g de cebolla, 200 ml de leche desnatada, 4 cucharadas de aceite y 4 quesitos light. La proporción de patata es la que hay que respetar: con 25 g por cada 200 ml de caldo, la crema queda sedosa y con cuerpo; si pones más, se espesa hasta parecer un puré y el sabor del espárrago se diluye.

En el mercado, busca tallos firmes y rectos, con las yemas bien cerradas y el corte de la base húmedo, no seco ni fibroso. Su mejor momento va de marzo a junio, aunque se encuentran todo el año. Antes de cocinarlos, dobla cada espárrago con las manos cerca de la base: se rompe solo por donde empieza la parte dura, que es la que se desecha. Ese tallo leñoso no se ablanda aunque lo cuezas más tiempo y deja hebras en la crema, incluso después de triturarla. Las yemas, en cambio, son la parte más tierna y conviene guardar unas cuantas para decorar.

Información nutricional(por ración)

Energía

145 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

8 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

5 g

¿Cuántos comensales?
1
Caldo Casero de Verduras 100% Natural
Espárrago
Espárrago
80 gramos
Leche desnatada
Leche desnatada
50 mililitros
Patata
Patata
25 gramos
Cebolla
Cebolla
25 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada
Queso
Queso
1 unidad light
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 4

Rehoga la cebolla y la patata

Rehoga la cebolla y la patata

Pica la cebolla bien menuda, unos 25 g, y corta los 25 g de patata pelada en dados pequeños, de 1 cm como mucho, para que estén tiernos a la vez que el espárrago. Pon la cucharada de aceite de oliva virgen extra en una olla mediana a fuego medio y, cuando esté caliente, echa la cebolla y una pizca de sal. Rehógala 3 o 4 minutos, sin dejar de moverla, hasta verla transparente y blanda.

No dejes que tome color: una cebolla dorada apaga el verde vivo de la crema y deja un regusto tostado que compite con el espárrago. Con la cebolla tierna, incorpora los dados de patata y saltéalos un par de minutos, removiendo, para que se empapen bien de aceite. La patata es la que espesa y da una textura sedosa sin harina ni nata, así que tiene que quedar muy tierna antes de triturar.

Paso 2 de 4

Limpia y añade los espárragos

Limpia y añade los espárragos

Lava bien los 80 g de espárragos y quítales la parte dura doblándolos con las manos: cada tallo se parte justo donde empieza la zona leñosa. Separa unas cuantas yemas y guárdalas para decorar. Trocea el resto de los tallos en piezas regulares de unos 2 cm, para que todos se cuezan a la vez.

Échalos a la olla con la cebolla y la patata y mézclalos con la base, sin brusquedad. Rehógalos apenas 1 o 2 minutos, lo justo para que desprendan aroma y se impregnen del sofrito; no busques que se ablanden ahora, porque terminan de hacerse en el caldo. Ese salteado breve concentra el sabor del espárrago y hace que se note más en la crema que si lo echaras directamente al líquido.

Paso 3 de 4

Cuece con el Caldo Casero de Verduras

Cuece con el Caldo Casero de Verduras

Vierte los 200 ml de Caldo Casero de Verduras 100% Natural sobre las verduras, que tienen que quedar cubiertas. Cuando arranque el hervor, pon el fuego al mínimo, cubre la olla con la tapa y deja cocer de 12 a 15 minutos, hasta que la patata se deje atravesar sin resistencia al pincharla y los tallos se aplasten con la cuchara contra la pared.

No alargues la cocción más de la cuenta: el espárrago verde pasado de cocción pierde el color y se vuelve grisáceo, y la crema lo acusa. Cocer en caldo y no en agua aporta un fondo de verduras que acompaña al espárrago sin taparlo. Si al destapar ves que el líquido ha bajado demasiado y las verduras asoman, alarga con agua caliente, porque de lo contrario la crema quedará demasiado espesa al triturar.

Paso 4 de 4

Añade la leche, el queso y tritura

Añade la leche, el queso y tritura

Con las verduras ya tiernas, añade los 50 ml de leche desnatada y el quesito light. Deja que hierva suave unos 5 minutos, removiendo, hasta que el quesito desaparezca en el líquido y la leche se integre con el caldo. Aparta la olla del fuego y tritura con batidora de brazo o en el vaso de un robot de cocina hasta tener una crema fina, sin grumos; para una textura aún más lisa, pásala por un colador chino.

Prueba y corrige de sal. A la vez, saltea las yemas reservadas en una sartén con una gota de aceite durante un par de minutos, hasta que estén tiernas pero todavía firmes. Ponlas sobre la crema en el momento de servir: mejoran la presentación y dan un contraste de textura frente al bocado suave de la crema.

Consejos finales

Sirve la crema en cuencos calientes y remata cada uno con picatostes de pan integral, unas semillas de sésamo o un hilo de aceite de oliva en crudo. Como entrante funciona antes de un pescado al horno o una tortilla, y sola resuelve una cena ligera.

Pesa la patata y cuece siempre con caldo: con trucos así de simples la crema no se convierte en puré ni se queda plana de sabor. Y aparta la olla en cuanto el tallo se aplaste, porque unos minutos de más bastan para que el verde se apague.

Fuera de temporada, la versión con espárrago blanco en conserva es todavía más fácil: escúrrelo, añádelo con el caldo y basta con 5 minutos de hervor, porque ya viene cocido. Si usas espárrago blanco fresco, pélalo entero desde debajo de la yema y cuenta unos 5 minutos más de cocción, ya que es más fibroso. Para una versión sin lácteos, cambia la leche y el quesito por bebida vegetal sin azúcar y un poco más de patata; y si buscas un sabor más intenso, la crema de espárragos con jamón suma el punto salado del curado.

En un recipiente cerrado aguanta 2 días en frío; recaliéntala a fuego suave y removiendo, porque los lácteos se cortan si hierve fuerte. Para congelarla, hazlo antes de añadir la leche y el queso y agrégalos al recalentar: así dura hasta 3 meses. Para variar el menú de la semana, la crema de calabacín sigue el mismo método, la crema de puerros es más suave y la crema de brócoli y patatas aporta más color.

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