Calabaza, nabo, judía verde y calabacín comparten olla en esta sopa minestrone casera, la sopa italiana de verduras en dados que aquí lleva alubias, jamón y parmesano rallado por encima. En 1 hora tienes lista una olla para 4 personas con el plato hondo bien lleno, y las verduras pueden cambiar según la temporada.

El nombre viene del italiano minestra, que significa sopa, con un aumentativo que la convierte en la sopa grande, la que lleva de todo. No existe una fórmula única: cada región de Italia, y casi cada casa, la prepara con lo que da el huerto en cada estación. En Liguria se termina con una cucharada de pesto, y en otras zonas lleva arroz o pasta corta. Esta versión se acerca a las sopas de verduras de aquí, con jamón serrano en lugar de la panceta de muchas recetas italianas, y funciona como plato único en una cena.

Con tantos ingredientes, los que más pesan en el resultado son los 2 que aportan sal. Compra el parmesano en cuña y rállalo en el momento, porque el que viene ya rallado suele llevar antiapelmazantes y funde peor; unos 25 g por plato bastan. Para el jamón, unos taquitos o un recorte de punta de la charcutería salen más económicos que las lonchas y tienen buena grasa. Y si quieres dejarla hecha de antemano, guarda el jamón, el perejil y el queso para el momento de servir, de modo que la olla aguante mejor en frío.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

9 g

Fibra

7 g

Proteínas

14 g

¿Cuántos comensales?
4
Apio
Apio
1 rama
Perejil
Perejil
2 ramitas
Judía verde
Judía verde
100 gramos redonda
Queso parmesano reggiano
Queso parmesano reggiano
100 gramos rallado
Jamón serrano
Jamón serrano
250 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Calabaza
Calabaza
al gusto
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Patata
Patata
1 unidad grande
Zanahoria
Zanahoria
1 unidad
Puerro
Puerro
1 unidad
Nabo
Nabo
1 unidad
Calabacín
Calabacín
1 unidad
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 6

Pela y corta las verduras en dados

Pela y corta las verduras en dados

Deja todas las verduras cortadas antes de poner la olla al fuego: entran en tandas y no da tiempo a picar sobre la marcha. Tenerlo todo listo de antemano es lo que hace esta sopa fácil de llevar, aunque tenga muchos ingredientes. Pela la patata grande, la zanahoria, el nabo y el trozo de calabaza, y córtalos en dados pequeños y regulares, de 1 cm de lado: con un tamaño parejo, todos terminan de cocerse a la vez.

Limpia el puerro, retirando la parte verde más dura, y pícalo fino junto con la cebolla. Corta la rama de apio en rodajas finas y el calabacín en dados del mismo tamaño que el resto. Despunta los 100 g de judías verdes y córtalas en trozos de 2 cm. Pica el perejil al final y resérvalo aparte.

Paso 2 de 6

Sofríe la cebolla, el puerro y el apio

Sofríe la cebolla, el puerro y el apio

Pon a calentar el aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas, en una olla de buen tamaño a fuego medio. Añade la cebolla, el puerro y el apio y rehógalos unos 8 minutos, con algún meneo de la cuchara, hasta que la cebolla transparente y el puerro se ablande. Una pizca de sal al principio les ayuda a soltar su agua.

Vigila que no se doren: aquí buscas que suden y suelten su dulzor, no que tomen color, porque el tostado le daría a la sopa un fondo amargo. Si ves que empiezan a pegarse, baja el fuego o añade 1 cucharada de agua. Este sofrito suave es la base de sabor de toda la sopa.

Paso 3 de 6

Rehoga las hortalizas de raíz

Rehoga las hortalizas de raíz

Incorpora la zanahoria, el nabo, la patata y la calabaza, que son las verduras más duras y las que más tardan en hacerse. Rehógalas con el sofrito unos 3 o 4 minutos, removiendo para que todos los dados se impregnen de aceite.

Este salteado previo, antes de añadir ningún líquido, sirve para que las hortalizas se empapen de la grasa del sofrito y ganen sabor desde dentro, algo que no consiguen si las echas directamente al caldo. La patata, además, empieza a soltar algo de almidón que más adelante dará un poco de cuerpo a la sopa. No hace falta que tomen color: basta con que brillen, se calienten por igual y empiecen a oler a verdura rehogada.

Paso 4 de 6

Cuece con el caldo de verduras

Vierte el litro de Caldo Casero de Verduras 100% Natural sobre las hortalizas. Lleva la olla a ebullición y, en cuanto arranque, reduce la llama para mantener un hervor suave y constante, el chup chup de los guisos de cuchara.

Tapa la olla dejando una rendija y deja cocer unos 15 minutos. Un hervor fuerte rompe la patata y la calabaza y enturbia el caldo; con fuego suave se cuecen por igual y los dados quedan enteros. Pasado ese tiempo, pincha un dado de zanahoria con un cuchillo fino: tiene que empezar a ceder, pero sin estar del todo hecho, porque aún le quedan unos minutos de cocción junto al resto de verduras.

Paso 5 de 6

Añade calabacín, judías y alubias

Incorpora el calabacín, las judías verdes redondas y las alubias pintas ya cocidas, bien escurridas y enjuagadas si son de bote. Las alubias solo necesitan calentarse e integrarse con el caldo; el calabacín y las judías se hacen enseguida y conviene que queden firmes y de color vivo.

Deja cocer unos 10 minutos más, hasta que la judía esté tierna pero todavía cruja un poco al morderla. Prueba de sal ahora, y con mano ligera: los 250 g de jamón y el parmesano que entran al final aportan mucha. Si el caldo ha reducido demasiado, repón con algo de agua caliente para que siga cubriendo las verduras.

Paso 6 de 6

Termina con jamón y parmesano

Incorpora el jamón serrano cortado en taquitos y el perejil picado, remueve y apaga el fuego enseguida. Deja reposar la sopa tapada un par de minutos: el jamón se calienta y perfuma el caldo sin endurecerse, algo que sí pasaría si llegara a hervir.

Reparte la sopa bien caliente en platos hondos o cuencos amplios y espolvorea por encima los 100 g de parmesano reggiano rallado, unos 25 g por plato. El calor residual lo funde en parte y le da al caldo un punto sedoso y salino. Sírvela de inmediato, mientras el queso todavía se está fundiendo, y deja el resto del parmesano en un cuenco en la mesa por si alguien quiere más.

Consejos finales

En otoño e invierno, con la calabaza y el nabo en su mejor momento, esta sopa está en su terreno. En primavera puedes cambiarlos por guisantes y habas tiernas, y en verano por más calabacín y tomate. Al comprar, busca calabaza en trozo con la pulpa firme y de un naranja intenso, puerros con la parte blanca larga y sin manchas, y judías verdes tersas, que crujan al doblarlas.

Mete primero las verduras duras, deja las tiernas para el final y mantén un hervor que apenas mueva el caldo: con esos trucos de orden y de fuego los dados llegan enteros al plato. Para acercarla a la versión italiana, cuece un puñado de pasta corta directamente en el caldo durante los últimos 10 minutos, con algo más de líquido, o termina cada plato con una cucharadita de pesto. Sin jamón queda más ligera y el caldo de verduras sostiene el sabor; sin parmesano, un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo cumple esa función final.

Unas rebanadas de pan tostado frotadas con ajo la convierten en cena completa. Si prefieres un caldo más fino, con las verduras en juliana, la sopa de verduras casera es la opción más cercana.

Para los días de frío, la sopa de ajo tira de muy pocos ingredientes y mucho pimentón, la sopa de pollo con fideos cambia la verdura por un caldo de ave y la sopa de sémola es la más suave de todas, ideal para los más pequeños.

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