Guiso marinero de cuchara y pan, la sepia encebollada se hace en mucha cebolla cocinada despacio hasta que se vuelve dulce y casi crema, y la sepia se guisa en ella hasta que el cuchillo entra sin resistencia. Entre pochado, sofrito, cocción y reposo, cuenta unos 90 minutos para una cazuela de 4 personas con los 750 g de sepia de la receta.

Según dónde vivas, la conocerás como sepia, jibia, choco o cachón, y en Andalucía occidental este guiso aparece a menudo como choco encebollado. Se encuentra fresca y entera en casi todas las pescaderías, y conviene fijarse en que tenga un aspecto firme, brillante y húmedo al tacto. Pide que te la limpien, quitando la pluma interior, los ojos, la boca y la bolsa de tinta; si la compras congelada, descongélala en la nevera la víspera, dentro de un colador para que escurra. Además de guisada, la sepia se prepara mucho a la plancha con ajo, perejil y unas gotas de limón, pero en guiso es donde mejor aguanta un tiempo largo de fuego.

Aquí la cebolla no es un acompañamiento: la receta lleva 650 g para 750 g de sepia, casi a partes iguales, y se pocha a fuego lento unos 20 minutos antes de que entre nada más. El pimentón picante, 1 cucharadita, se añade con el fuego bajo y se remueve unos segundos, porque quemado amarga toda la salsa. Respetados esos tiempos, la receta resulta sencilla para quien siga el paso a paso con calma, y fácil incluso si nunca has guisado sepia: lo que pide es paciencia, no técnica.

Información nutricional(por ración)

Energía

225 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

7 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

26 g

¿Cuántos comensales?
4
Sepia
Sepia
750 gramos
Pimienta
Pimienta
al gusto molida
Sal
Sal
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Pimentón picante
Pimentón picante
1 cucharada de café
Vino blanco
Vino blanco
1 vaso
Laurel
Laurel
2 hojas
Tomate
Tomate
2 unidades
Ajo
Ajo
2 dientes
Cebolla
Cebolla
650 unidades
Perejil
Perejil
1 rama opcional
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Paso 1 de 6

Limpia, seca y corta la sepia

Si la sepia viene entera, retira la pluma interior, la boca central, los ojos y la piel o telilla exterior, y lávala con agua fría corriente hasta que no queden restos de arena ni de tinta. Sécala después con papel absorbente, a conciencia: si entra mojada en la cazuela, suelta agua, diluye la base de cebolla y la salsa ya no se agarra a los trozos.

Corta el cuerpo en trozos de bocado, de 3 a 4 cm, y los tentáculos en piezas de tamaño parecido, para que todo se haga a la vez. Las partes más gruesas del cuerpo tardan más; si hay trozos muy diferentes, córtalos un poco más pequeños. Resérvalos en un plato en la nevera mientras preparas la base del guiso.

Paso 2 de 6

Pocha la cebolla con el ajo

Pela los 650 g de cebolla y córtalos en juliana fina, en tiras delgadas que se deshagan durante el guiso. Pica fino los 2 dientes de ajo, ya pelados. Elige una cazuela ancha, mejor de barro, y calienta en ella aceite de oliva virgen extra abundante a fuego medio bajo.

Echa en la cazuela la cebolla con el ajo y las 2 hojas de laurel enteras y remueve para que todo quede bañado en aceite. Tapa y cocina a fuego lento unos 20 minutos, removiendo cada 5 minutos. La tapa retiene el vapor y la cebolla se ablanda en su propio jugo sin tostarse; está lista cuando se ve transparente, muy tierna y empieza a tomar un color dorado claro.

Paso 3 de 6

Añade el tomate y el pimentón

Ralla los 2 tomates por el lado del corte con un rallador de agujero grueso y desecha la piel; si lo prefieres, puedes escaldarlos, pelarlos y cortarlos en dados pequeños. Añade el tomate a la cazuela cuando la cebolla esté bien pochada y cocina sin tapa, a fuego suave, alrededor de 10 minutos, removiendo, hasta que se evapore su agua y el sofrito se vea más oscuro y concentrado.

Baja el fuego al mínimo, agrega la cucharadita de pimentón picante y remueve sin parar durante unos segundos, solo hasta que se integre y suelte su aroma. En pocos segundos el pimentón pasa de rojo a pardo y, si se quema, amarga todo el fondo de la salsa; si notas que se oscurece de golpe, añade enseguida la sepia del paso siguiente para cortar la temperatura.

Paso 4 de 6

Saltea la sepia en el sofrito

Aviva el fuego a medio alto y echa los trozos de sepia reservados. Remueve con energía para que el sofrito de cebolla y tomate los envuelva y no se peguen al fondo de la cazuela.

Saltéala entre 3 y 4 minutos: la sepia pierde el brillo translúcido, se vuelve blanca y empieza a soltar su jugo, que se mezcla con el sofrito. En este momento la carne se contrae y queda algo firme; es normal, la ternura llega después, con la cocción larga en el caldo. Salpimienta ligeramente ahora, con poca sal, porque la salsa va a reducir y concentrarse; el punto definitivo lo ajustarás al final, cuando el guiso haya terminado de hacerse.

Paso 5 de 6

Moja con vino y caldo y guisa

Vierte el vino blanco, 1 vaso, y mantén el hervor fuerte unos 2 minutos, rascando la base de la cazuela para soltar los restos tostados del sofrito, que dan cuerpo y color a la salsa. En ese tiempo se evapora la mayor parte del alcohol.

Añade después el vaso de Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca, que aporta el fondo marino y el líquido justo para que la sepia se guise cubierta a medias. Cuando vuelva a hervir, reduce a fuego mínimo, cubre con la tapa y guisa despacio entre 30 y 40 minutos; remueve cada 10 minutos o así. Si las piezas de sepia son grandes o gruesas, pueden necesitar algo más; si el líquido baja demasiado, riega con algo de agua caliente.

Paso 6 de 6

Pincha, reduce y deja reposar

Pincha con un cuchillo fino el trozo más grueso de sepia: tiene que entrar sin apenas resistencia. Si todavía está firme, tapa y sigue unos minutos más, comprobando cada 5 minutos. Cuando esté tierna y la salsa se vea algo líquida, destapa y deja que reduzca 5 minutos más con el fuego medio, hasta que quede espesa y brillante.

Retira las hojas de laurel, rectifica de sal y añade pimienta negra molida al gusto. Apaga el fuego, espolvorea con perejil fresco picado si lo usas y deja reposar la cazuela tapada unos 10 minutos. Durante ese tiempo la salsa se asienta y liga, y la sepia termina de ablandarse con el calor que queda en la cazuela.

Consejos finales

Para comerla, nada como pan de miga firme para mojar en la salsa. Si quieres hacerla plato único, acompáñala con arroz blanco, patatas al vapor o un puré cremoso. No busques trucos de técnica en este guiso; seca bien la sepia antes de cocinarla y deja la cebolla tapada sus 20 minutos aunque parezca mucho. Si te sobra salsa, úsala para guisar una sepia con patatas al día siguiente, añadiendo patata cortada y caldo.

Cuando la sepia sigue dura a los 40 minutos, no hay nada que corregir salvo el reloj: añade 1 cucharón de caldo o agua caliente, tapa y prolonga la cocción entre 10 y 15 minutos a fuego mínimo, hasta que el cuchillo entre sin esfuerzo. Una salsa aguada suele venir de sepia sin secar o de tomate poco reducido; destapa y deja que se evapore. Y si amarga, casi siempre es el pimentón quemado, así que la próxima vez añádelo con el fuego al mínimo.

Guárdala en la nevera, bien tapada, hasta 3 días; reposada de víspera, la salsa liga todavía mejor. Congela bien con su salsa hasta 3 meses; descongélala en la nevera y recaliéntala tapada, a fuego bajo y con algo de agua, moviendo la cazuela en lugar de remover para que la sepia no se rompa.

La sepia tiene muchas más caras en la cocina de casa: las albóndigas con sepia son un mar y montaña con algo más de elaboración, los garbanzos con sepia y gambas son plato de cuchara y el arroz negro con sepia aprovecha su tinta.

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