Pocos guisos marineros de cuchara aprovechan tan bien el caldo como la sepia con patatas: la patata chascada se cuece en caldo de pescado con un sofrito de cebolla y tomate, azafrán y guisantes, y suelta el almidón que lo espesa. Para 4 personas basta con 1 sepia grande y 3 patatas, y el plato pide alrededor de 1 hora, aunque durante buena parte de ese tiempo solo tienes que vigilar que el hervor siga siendo suave.

Elegir bien la sepia ahorra problemas después. La fresca tiene la piel brillante, la carne firme y huele a mar limpio; si la compras congelada, descongélala despacio en la nevera desde la víspera y sécala muy bien, porque suelta bastante agua. En la pescadería te la pueden dejar limpia, sin la bolsa de tinta, el hueso ni la piel, y con eso te ahorras la parte más pesada. Para las patatas, mejor una variedad para guisar, que aguante la cocción sin deshacerse pero suelte almidón para espesar el caldo.

En Huelva y en la costa de Cádiz este mismo guiso se conoce como papas con choco, que es como se llama allí a la sepia, y suele llevar algo de pimiento verde en el sofrito y, a veces, un chorrito de vino blanco. En otras casas los guisantes se cambian por habitas o alcachofas cuando es temporada. Cada fase pide poca destreza, solo dorar, sofreír y dejar cocer sin prisas, y eso hace de esta receta fácil una buena opción para cocinar en cantidad el fin de semana y comerla también al día siguiente, cuando el caldo ha ganado sabor.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

12 g

Fibra

5 g

Proteínas

22 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Patata
Patata
3 unidades
Tomate
Tomate
2 unidades maduro
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sepia
Sepia
1 unidad grande
Azafrán
Azafrán
al gusto
Guisante
Guisante
100 gramos
Laurel
Laurel
2 hojas
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Receta

Sepia con patatas

Paso 1 de 5

Limpia, trocea y dora la sepia

Limpia, trocea y dora la sepia

Si la sepia no viene limpia, retira la bolsa de tinta, el hueso interior, los ojos y el pico, y quita la piel tirando de ella desde un extremo. Lávala bajo el grifo con agua fría, sécala muy bien con papel de cocina y córtala en dados de unos 3 cm, todos parecidos para que se hagan por igual.

Pon una cazuela ancha a fuego vivo con el aceite de oliva virgen extra, unas 4 cucharadas. Añade la sepia en una sola capa y saltéala unos 4 o 5 minutos, hasta que pierda el aspecto translúcido y se dore un poco por los bordes. Si la cazuela es pequeña, hazlo en 2 tandas: amontonada, la sepia encharca la cazuela y se queda pálida y dura. Retírala con una espumadera y resérvala, dejando en el fondo el aceite y el jugo, que dan sabor al sofrito.

Paso 2 de 5

Pocha la cebolla y el tomate

Pocha la cebolla y el tomate

Pela y pica fina la cebolla. Échala en la misma cazuela, con el aceite que ha quedado de la sepia, añade una pizca de sal y baja el fuego a medio-bajo. Pocha unos 8 a 10 minutos; remueve cada poco y rasca el fondo con la cuchara de madera, hasta que esté blanda y transparente. La sal la ayuda a soltar agua y a cocinarse sin quemarse.

Mientras tanto, parte los 2 tomates maduros por la mitad y rállalos por la parte del corte hasta quedarte con la piel en la mano. Añade el tomate rallado a la cebolla junto con las 2 hojas de laurel. Deja que se cocine unos 6 u 8 minutos más, removiendo, hasta que el agua del tomate se haya evaporado y el sofrito tenga un color rojo oscuro y una textura espesa, casi de mermelada. Un sofrito bien reducido es lo que da fondo al guiso.

Paso 3 de 5

Chasca las patatas y rehógalas

Chasca las patatas y rehógalas

Pela las 3 patatas y lávalas. Para cortarlas, cháscalas: clava la punta del cuchillo en la patata y, antes de terminar el corte, gira la muñeca para que el trozo se rompa en lugar de cortarse limpio. Los bordes rotos sueltan más almidón durante la cocción, que es lo que espesa el caldo sin necesidad de harina. Haz trozos de unos 4 cm, similares entre sí.

Añade las patatas a la cazuela con el sofrito y rehógalas unos 2 minutos a fuego medio, removiendo para que se impregnen bien. Devuelve la sepia que habías reservado, con el jugo que haya soltado en el plato, y mezcla con suavidad para que todo se integre antes de añadir el líquido. Si el fondo empieza a pegarse, baja un poco el fuego.

Paso 4 de 5

Cuece en caldo con azafrán

Cuece en caldo con azafrán

Vierte el Caldo Casero de Pescado 100% Natural hasta cubrir bien la sepia y las patatas; con el litro entero el guiso queda caldoso, que es como se suele tomar. Sube el fuego hasta que rompa a hervir y, en ese momento, bájalo para que cueza a fuego suave y constante. Un hervor fuerte rompe las patatas antes de que estén hechas.

Añade unas hebras de azafrán, mejor si antes las tuestas unos segundos en una sartén seca o las dejas un par de minutos en un poco de caldo caliente: así sueltan más color y aroma. Tapa la cazuela, dejando una rendija, y cuece unos 20 o 25 minutos. Está en su punto cuando la patata se deja atravesar con un tenedor sin resistencia y la sepia está tierna al morderla. Si la sepia sigue dura, déjala unos minutos más con un poco más de caldo: una pieza muy grande puede necesitar entre 35 y 40 minutos en total.

Paso 5 de 5

Añade los guisantes y deja reposar

Añade los guisantes y deja reposar

Cuando falten unos 5 minutos para terminar, añade los 100 g de guisantes. Si son congelados, échalos directamente, sin descongelar. Al ser tiernos, no necesitan más tiempo: así conservan el color verde y la textura firme. Mueve la cazuela en círculos en lugar de remover con la cuchara, para no romper las patatas, y prueba el punto de sal.

Apaga el fuego, retira las hojas de laurel y deja reposar el guiso tapado unos 5 minutos antes de servir. En ese rato la patata termina de soltar almidón, el caldo espesa un poco y los sabores se asientan. Reparte en platos hondos, procurando que a cada comensal le toquen sepia, patata y un poco de caldo, y pon pan en la mesa.

Consejos finales

Si al probar la sepia la notas dura, no la saques del fuego todavía: necesita unos minutos más de cocción suave, nunca un hervor fuerte, que la contrae aún más. Si el caldo ha quedado demasiado claro, chafa 2 o 3 trozos de patata con el dorso de la cuchara y remueve; espesa en 1 minuto. Y si se ha quedado seco, añade un poco más de caldo caliente y dale otro hervor corto. Los trucos para no tener que llegar a esos arreglos están al principio de la receta: seca bien la sepia antes de dorarla, para que no hierva en su agua, y chasca las patatas en lugar de cortarlas, porque son esos bordes rotos los que traban el caldo. La patata chascada es también la base de las patatas a la riojana, con chorizo en lugar de sepia.

Bien tapado, el guiso se conserva de 2 a 3 días en frío, y al día siguiente el caldo gana sabor. No conviene congelarlo, porque la patata se vuelve harinosa y suelta agua al descongelarse. Para recalentarlo, hazlo a fuego bajo con un chorrito de agua o caldo, ya que la patata absorbe líquido en frío.

Fuera de la temporada de la sepia fresca, la congelada funciona igual de bien si la secas a conciencia, y con lo que sobre de caldo puedes mojar un arroz al día siguiente. Para cambiar de receta sin cambiar de producto, la sepia encebollada y los chipirones en su tinta con habitas y alcachofa son otras formas de llevarlos a la mesa.

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