En las semanas de Cuaresma vuelve a muchas cocinas este potaje de garbanzos con espinacas y bacalao, un plato de cuchara completo que junta legumbre, verdura y pescado en la misma cazuela. Con olla rápida tienes la comida lista para 4 personas en alrededor de 1 hora, a lo que hay que sumar las 12 horas de remojo de los garbanzos, que conviene dejar en marcha la noche anterior.

Su nombre tradicional es potaje de vigilia: los días en que la Iglesia pedía abstinencia de carne, sobre todo en Cuaresma y Semana Santa, el bacalao en salazón era el pescado que llegaba a cualquier pueblo, por lejos que quedara del mar, porque aguantaba meses sin estropearse. De ahí que el mismo guiso aparezca con pequeñas diferencias de una región a otra, unas veces con acelgas en lugar de espinacas y otras con huevo duro por encima, como el potaje de Semana Santa.

Para esta versión necesitas 300 g de garbanzos secos y 500 g de bacalao ya desalado. Si compras el bacalao en salazón, elige lomos o trozos gruesos y ponlos a desalar 36 a 48 horas antes, siempre en la nevera, con agua fría que renuevas 3 o 4 veces cada día; las migas sirven también y salen más baratas, aunque se deshacen antes en el caldo. En los garbanzos busca grano grueso y de piel fina, que se ablandan de forma más pareja, y unas espinacas frescas de hoja firme, sin partes amarillas.

Pese a la hora larga de reloj, es una cuchara fácil para quien empieza con las legumbres, porque casi todo ese tiempo corre a cargo de la olla y tu parte activa se queda en unos 20 minutos de cortar, saltear y triturar.

Información nutricional(por ración)

Energía

420 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

11 g

Fibra

9.5 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Garbanzo
Garbanzo
300 gramos
Bacalao desalado
Bacalao desalado
500 gramos
Espinaca
Espinaca
1 bolsa
Tomate
Tomate
1 unidad
Ajo
Ajo
4 dientes
Avecrem Pollo
1 pastilla
Pimentón
Pimentón
al gusto
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Laurel
Laurel
1 hoja
Patata
Patata
1 unidad
Comino
Comino
al gusto
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Paso 1 de 4

Cuece los garbanzos con las verduras

La noche anterior pon los 300 g de garbanzos en remojo en agua templada con una pizca de sal, al menos 12 horas; deben duplicar su tamaño. Luego escúrrelos y acláralos.

Pon en la olla agua que los cubra con holgura y, cuando hierva con fuerza, añade los garbanzos. En agua hirviendo, y no en fría, la piel no se suelta. Incorpora el tomate entero, media cebolla, el pimiento verde limpio, 3 dientes de ajo pelados, la hoja de laurel, 1 pastilla de Avecrem Pollo, rota con los dedos, y 1 cucharadita de pimentón. Deja aparte la patata pelada y chascada en trozos: así suelta más almidón y espesa el caldo.

En olla rápida, cuenta entre 15 y 20 minutos de presión; al abrir, añade la patata y cuécela destapada otros 15 a 20. En olla tradicional los garbanzos necesitan 1 hora y media o 2, y la patata entra en los últimos 20 minutos. Estarán listos cuando un garbanzo se aplaste entre los dedos sin resistencia.

Paso 2 de 4

Saltea las espinacas con ajo y comino

Mientras se cuecen los garbanzos, lava bien la bolsa de espinacas, escúrrelas y, si las hojas son muy grandes, córtalas por la mitad. Pela el diente de ajo que queda y pícalo muy fino.

Cubre el fondo de una sartén ancha con aceite de oliva y, a fuego medio, dora el ajo picado durante 1 minuto, hasta que empiece a tomar color. Aparta la sartén del fuego unos segundos y añade una pizca de pimentón, removiendo rápido: con el aceite muy caliente se quema en segundos y amarga todo el guiso.

Vuelve a poner la sartén al fuego y añade las espinacas en 2 o 3 tandas. Al principio parece que no van a caber, pero en 2 minutos pierden casi todo su volumen. Saltéalas hasta que estén blandas y brillantes, espolvorea una pizca de comino molido y prueba de sal. El comino se usa con mano ligera, porque con poco ya se reconoce y en exceso tapa el sabor del bacalao. Reserva las espinacas con su aceite.

Paso 3 de 4

Tritura las verduras y añade las espinacas

Cuando garbanzos y patata estén tiernos, retira la hoja de laurel. Saca con una espumadera el tomate, la cebolla, el pimiento y los ajos, que estarán muy blandos, y pásalos por el pasapurés con un cucharón de caldo. Si no tienes pasapurés, tritúralos con la batidora; la textura queda algo más fina pero igual de útil. La patata se queda en la olla, en sus trozos, para que el potaje tenga algo que morder.

Vuelve a echar este puré a la olla y remueve. Si quieres el potaje todavía más espeso, tritura junto con las verduras un puñado de garbanzos y 1 o 2 trozos de patata: el almidón liga el caldo sin necesidad de harina.

Incorpora las espinacas salteadas con todo su aceite, que lleva el sabor del ajo y del pimentón, y dale unas vueltas suaves con la cuchara para no romper los garbanzos. Prueba ahora y rectifica de sal, antes de que entre el bacalao, que siempre conserva algo de sal aunque esté desalado.

Paso 4 de 4

Cuece el bacalao a olla destapada

Corta los 500 g de bacalao desalado en trozos de bocado, de unos 4 cm, y repásalos con los dedos para retirar las espinas que queden. Introdúcelos en el potaje, repartidos y cubiertos por el caldo.

Con la olla destapada, mantén un fuego suave durante unos 10 minutos. El caldo debe moverse apenas, sin borbotones: si hierve fuerte, el bacalao se deshace en hebras y se vuelve fibroso. No remuevas con la cuchara; mejor menea la olla en vaivén cada pocos minutos para que el caldo ligue sin romper el pescado. Estará listo cuando la carne haya pasado de translúcida a blanca y las lascas se separen al presionarlas.

Fuera del fuego, el potaje necesita 10 minutos de reposo antes de servirse. En ese tiempo espesa un poco más y los sabores se asientan. Ten pan a mano para la mesa, porque el caldo lo pide.

Consejos finales

Llévalo humeante a la mesa en platos hondos o, si tienes, en cazuelitas de barro, que mantienen el calor mientras se come. El remate que se ha hecho siempre en muchas casas es el huevo duro: si cueces 1 o 2 huevos aparte, rállalos o córtalos en cuartos por encima de cada plato justo antes de servir, y riega con aceite de oliva virgen extra en crudo. Ten pan a mano, porque el caldo lo pide.

Reposado hasta el día siguiente gana: el caldo se espesa y el comino y el pimentón se integran mejor. Tapado y en frío aguanta hasta 3 días. Al recalentarlo hazlo a fuego suave con un poco de agua, porque los garbanzos siguen absorbiendo líquido, y menea la cazuela en lugar de remover para no deshacer el bacalao. En el congelador dura 3 meses, aunque la patata queda arenosa al descongelar; si piensas guardar una parte, sepárala antes de añadir la patata.

Las acelgas sustituyen bien a las espinacas y piden 5 minutos más de cocción; los garbanzos con bacalao y espinacas juntan los mismos ingredientes con otro orden. Si vas con prisa, usa 2 botes de garbanzos cocidos bien enjuagados y cuece las verduras y la patata 20 minutos antes de triturar. La sal al final y la patata como espesante resumen los trucos del caldo: rectifica la sal cuando el bacalao ya ha soltado la suya y, si te queda claro, tritura otro trozo de patata antes que recurrir a la harina. Para otros días de vigilia, el potaje de garbanzos con bacalao prescinde de la verdura de hoja y el bacalao gratinado con almendras lleva el mismo pescado al horno.

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