El pisto de calabacín es la variante veraniega del sofrito de huerta manchego: calabacín, pimiento verde y rojo, cebolleta y tomate pochados despacio hasta quedar melosos, con 4 huevos cuajados encima al final. Como plato único se reparte entre 4 personas y lleva un huevo para cada una; necesita unos 55 minutos, la mayoría de fuego lento en los que solo tienes que remover de vez en cuando. Para que la textura salga bien hay que respetar el orden: primero la cebolleta, después los pimientos, el calabacín cuando estos ya están tiernos y el tomate al final, para que cada verdura tenga su tiempo y ninguna acabe deshecha.

Cada zona lo prepara a su manera. En La Mancha se hace con tomate, pimiento y cebolla, y el calabacín entra sobre todo en verano; en Murcia, el zarangollo junta calabacín, cebolla y huevo, y en Cataluña la samfaina suma berenjena y acompaña carnes y bacalao. Esta versión tradicional con huevo encima es fácil porque todo pasa por una sola cazuela y el único gesto delicado es cascar los huevos; lo que sí pide es paciencia, y aquí la tienes contada paso a paso: si subes el fuego para acabar antes, el calabacín se hace agua y el tomate se agarra al fondo. Deja reducir el tomate entre 15 y 20 minutos destapado, hasta que el aceite asome por los bordes, y cuaja los huevos con tapa entre 3 y 4 minutos para que la yema siga líquida. Con calabacines de temporada, firmes y de piel brillante, el pisto queda más sabroso y suelta menos agua.

Información nutricional(por ración)

Energía

215 kcal

Hidratos

9.5 g

Grasas

15.6 g

Fibra

3.8 g

Proteínas

8.2 g

¿Cuántos comensales?
4
Calabacín
Calabacín
3 unidades
Cebolleta
Cebolleta
1 unidad
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Pimiento rojo
Pimiento rojo
1 unidad
Huevo
Huevo
4 unidades entero
Sal
Sal
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Tomate
Tomate
3 unidades
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Paso 1 de 6

Lava y corta las verduras en dados

Lava bien los 3 calabacines, los 2 pimientos y los 3 tomates bajo el grifo y sécalos. Pela la cebolleta quitando la primera capa y córtala en dados medianos, de 1 cm aproximadamente, para que se cocine de forma pareja.

Abre el pimiento verde y el rojo, retira las semillas y los filamentos blancos, que quedan correosos al pocharse, y córtalos del mismo tamaño que la cebolleta. Corta los calabacines en dados regulares un poco más grandes, de 1,5 a 2 cm, porque encogen al perder agua. Puedes dejarles la piel: aporta color y ayuda a que los trozos no se deshagan durante el pochado. Si los calabacines son grandes y tienen muchas pepitas, quita la parte central, que es la que más agua suelta en la cazuela.

Paso 2 de 6

Sofríe la cebolleta y los pimientos

Sofríe la cebolleta y los pimientos

Echa aceite de oliva virgen extra generoso en una cazuela de fondo ancho o una sartén alta y ponla a fuego medio. Cuando esté caliente, añade la cebolleta con una pizca de sal: la sal le hace soltar agua y se ablanda antes, sin quemarse.

A los 4 minutos, cuando empiece a verse transparente, incorpora los pimientos rojo y verde. Baja a fuego medio-suave y cocina unos 10 minutos más, moviendo cada poco con la espátula, hasta que el pimiento esté tierno al pincharlo y la cebolleta tenga un ligero dorado en los bordes. No tengas prisa en este punto: el pimiento poco hecho queda duro y con sabor a verde en el pisto final, y ya no se arregla cuando entra el tomate.

Paso 3 de 6

Añade el calabacín y rehoga

Añade el calabacín y rehoga

Suma los dados de calabacín a la cazuela y mézclalos con los pimientos y la cebolleta. Sazona con otra pizca de sal y pimienta negra recién molida, ya que el calabacín es suave y necesita su propio aliño.

Rehoga a fuego medio de 8 a 10 minutos, moviendo con suavidad, mejor con una espátula que dando vueltas fuertes. Al principio el calabacín suelta agua; deja que se evapore sin tapar la cazuela, porque si tapas se cuece al vapor y queda blando y aguado. Está listo para el siguiente paso cuando los dados se vean brillantes, algo translúcidos por los bordes, pero todavía enteros al cogerlos con la cuchara.

Paso 4 de 6

Incorpora el tomate rallado

Incorpora el tomate rallado

Corta los 3 tomates por la mitad y rállalos por la parte de la pulpa con un rallador grueso; la piel se queda en la mano y la puedes desechar. Si prefieres encontrar trocitos en el plato, pélalos y córtalos en dados pequeños, sin las semillas, para que suelten menos agua. Para pelarlos con facilidad, marca una cruz con el cuchillo en la parte inferior y escáldalos 30 segundos en agua hirviendo.

Vierte el tomate sobre las verduras y mezcla bien para que se reparta por toda la cazuela. Pruébalo a los 2 o 3 minutos: si notas el tomate muy ácido, una pizca de azúcar lo equilibra. Con tomates de temporada y bien maduros no suele hacer falta.

Paso 5 de 6

Reduce el pisto a fuego lento

Reduce el pisto a fuego lento

Con el fuego al mínimo, deja que el pisto se haga sin tapa durante 15 a 20 minutos. Con este hervor suave, el agua del tomate y del calabacín se evapora poco a poco y los sabores se concentran sin que las verduras se rompan.

Remueve cada 4 o 5 minutos rascando el fondo, que es donde se agarra el tomate cuando empieza a espesar. El punto llega cuando, al apartar el pisto con la cuchara, el fondo de la cazuela quede casi seco y el aceite empiece a asomar por los lados con un tono rojizo. Si pasados los 20 minutos sigue habiendo mucho líquido, sube un poco el fuego otros 3 minutos removiendo sin parar. Rectifica de sal antes de añadir los huevos.

Paso 6 de 6

Cuaja los huevos y sirve

Cuaja los huevos y sirve

Abre 4 huecos con el reverso de un cucharón en el pisto, separados entre sí. Casca cada huevo primero en un vaso y viértelo en su hueco: así evitas que se rompa la yema o que caiga algún trozo de cáscara. Pon una pizca de sal sobre cada uno.

Pon la tapa y mantén el fuego al mínimo entre 3 y 4 minutos, hasta que la clara esté blanca y cuajada por completo y la yema siga brillante y líquida. Si la quieres más hecha, añade 1 o 2 minutos más. Sirve enseguida, un huevo por persona, con pan para mojar la yema en el pisto. Si vas a tomarlo templado o como guarnición, cuaja los huevos solo en el momento de servir.

Consejos finales

Además de plato único con su huevo, este pisto casero acompaña muy bien un pescado a la plancha, una merluza en papillote con verduras o unas chuletas, y en verano se toma también frío, sobre una tostada o junto a un arroz blanco. Si lo vas a usar como guarnición, prepara la base sin los huevos.

Cuando los calabacines vienen muy aguados, conviene adelantarse con trucos de escurrido: pélalos, córtalos en taquitos finos, hazlos 7 minutos en el microondas en un recipiente con escurridor y déjalos escurrir mientras pochas lo demás.

Añádelos después del tomate, mezclando con delicadeza solo para que se integren; así absorben menos aceite y los trozos llegan enteros al plato. Otro detalle que ayuda: sala el calabacín en la cazuela y no antes, para que no suelte el agua sobre la tabla.

Sin huevo, el pisto aguanta hasta 4 días en un táper en la nevera y admite congelación durante 3 meses; con los huevos ya cuajados es mejor comerlo en el día, porque la yema se endurece al recalentar. Las sobras sirven para rellenar una tortilla, para unos huevos al plato, 8 a 10 minutos en horno a 200 °C, o para mezclar con pasta corta.

Para variar de verduras, el pisto de verduras sigue la misma técnica de fuego lento. Y si tienes calabacines de sobra, la quiche de calabacín y una crema de calabacín los aprovechan de formas muy distintas, una al horno y otra de cuchara.

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