Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Únicamente requiere tres elementos básicos: pimientos verdes frescos (tipo italiano o de Padrón), abundante aceite de oliva para freír y sal gruesa que se añade al sacarlos de la sartén.
El factor clave es secar los pimientos exhaustivamente con papel de cocina. Además, hacerles una pequeña incisión lateral y tapar la sartén los primeros minutos evitará que el aceite salte.
Puedes aromatizar el aceite agregando un par de dientes de ajo enteros y chafados durante la fritura, o incorporar unas gotas de vinagre de Jerez al final.
Combinan a la perfección como guarnición de carnes rojas a la plancha, filetes de ternera, lomo adobado, pescado frito o en montaditos con jamón serrano.
No es recomendable congelar los pimientos ya fritos, ya que al descongelarse pierden su textura tersa y liberan mucha agua, volviéndose blandos y aceitosos.
Aguantan 2 o 3 días en un táper dentro de la nevera, cubiertos con su propio aceite. Puedes templarlos en la sartén o tomarlos a temperatura ambiente en un bocadillo o una tortilla.
Sí, puedes emplear pimientos de Padrón o de Guernica reduciendo el tiempo de cocinado. Si usas pimientos rojos carnosos, córtalos en tiras anchas para una cocción homogénea.
Poner el fuego excesivamente alto, lo que quema la piel antes de que la carne se cocine por dentro. Fríe a fuego medio-bajo, permitiendo que se pochen suavemente antes de un golpe final de dorado.
Mantén una temperatura constante para que el pimiento no lo absorba como una esponja, cocina tapado al principio para ablandar la fibra con el vapor y escurre bien al retirarlos.
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Pimientos fritos
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