Con 6 pimientos rojos, 1 cebolla y 4 quesitos se prepara una crema de pimientos rojos suave, dulce y de color intenso, que funciona como primer plato caliente en invierno y fría en los meses de calor. En 40 minutos está hecha, con cantidad para 4 personas como entrante.

El mejor momento para hacerla es de finales de verano a otoño, cuando el pimiento rojo está en temporada, más carnoso y barato. Busca pimientos que pesen en la mano, de piel lisa, tensa y lustrosa, con el tallo verde; las variedades gruesas, como el morrón o el lamuyo, dan más pulpa y una crema con más cuerpo que los pimientos finos.

Aquí los pimientos no van al horno: se asan en una cazuela tapada, con su propio vapor, durante unos 20 minutos. Así se ablandan sin secarse y la piel se suelta casi sola cuando reposan, un truco que ahorra tiempo frente al asado tradicional en bandeja. Los quesitos sustituyen a la nata: con 1 por ración aportan cremosidad y un punto salado que equilibra el dulzor del pimiento.

El líquido es el Caldo Casero de Pollo 100% Natural, encargado de dar fondo sin tapar el sabor del pimiento; con 400 ml sale una crema espesa, y siempre puedes aligerarla al final. Si sigues el paso a paso, verás que es un primero fácil y que puedes dejar hecho, porque aguanta bien en la nevera y se toma fría directamente. Solo el sofrito pide vigilancia: si la cebolla o los pimientos se tuestan, la crema amarga.

Información nutricional(por ración)

Energía

150 kcal

Hidratos

20 g

Grasas

4 g

Fibra

6 g

Proteínas

5 g

¿Cuántos comensales?
4
Pimiento rojo
Pimiento rojo
6 unidades
Ajo
Ajo
2 dientes
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
Queso
Queso
4 unidades
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
5 unidades
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Paso 1 de 3

Asa y pela los pimientos rojos

Asa y pela los pimientos rojos

Lava los 6 pimientos y sécalos bien. Ponlos enteros en una cazuela amplia con el fondo engrasado (basta 1 cucharada de aceite de oliva), tapa y deja a fuego medio-bajo unos 20 minutos, dándoles la vuelta cada 5 minutos. Están listos cuando la piel se ve arrugada y algo tostada en algunas zonas y la carne cede al presionarla. Apaga el fuego y déjalos reposar tapados otros 10 minutos: el vapor que sueltan despega la piel y facilita mucho el pelado.

Cuando puedas tocarlos, haz un corte vertical en cada pimiento y retira el tallo, las semillas y la piel. Si te molesta el calor o prefieres no mancharte, usa guantes de cocina. No los pases por agua para quitar las semillas que queden: se lleva parte del sabor del asado. No tires el líquido que hayan soltado: va a la crema.

Paso 2 de 3

Pocha la cebolla y el ajo con los pimientos

Trocea la cebolla en piezas medianas y pela los ajos (2 dientes). En la misma cazuela, con otras 2 cucharadas de aceite, póchalos sin prisa entre 8 y 10 minutos, dándoles vueltas, hasta que la cebolla quede translúcida y blanda. No dejes que tome mucho color: una cebolla tostada da un fondo amargo que se nota en una crema tan sencilla.

Añade los pimientos pelados en tiras y su jugo, y deja que se hagan juntos otros 5 minutos, para que todo se mezcle bien y los pimientos suelten algo más de líquido. Retírala del calor y dale 5 minutos de margen antes de triturar: el vapor de un sofrito muy caliente puede hacer saltar la tapa de la batidora y salpicar.

Paso 3 de 3

Tritura la crema de pimientos rojos

Tritura la crema de pimientos rojos

Pasa los pimientos, la cebolla y el ajo al vaso de la batidora junto con los 4 quesitos y 300 ml de Caldo Casero de Pollo 100% Natural. Tritura 2 minutos, hasta que no quede ningún trozo y la mezcla esté lisa y brillante. Si la quieres más ligera, agrega el resto del caldo poco a poco y vuelve a batir hasta el punto que prefieras.

Sazona con pimienta negra recién molida (unos 5 granos bastan para toda la crema) y pruébala antes de echar sal: el caldo y los quesitos ya aportan la suya. Para una textura muy fina, cuélala por un colador o un chino, presionando con una cuchara. Sírvela caliente o deja que se enfríe y guárdala en la nevera si la vas a tomar fría, y riégala al servir con aceite de oliva virgen extra en crudo.

Consejos finales

Para servir la crema de pimientos rojos caliente, unos picatostes o un poco de queso fresco desmenuzado le dan contraste; fría, pide unas gotas de aceite y unas hojas de albahaca. También puedes usarla espesa como salsa para acompañar carnes a la plancha, pescado blanco o pasta, o untarla en tostadas como aperitivo.

Tapada y en la nevera, está buena 3 días. En el congelador dura hasta 3 meses, aunque por los quesitos puede separarse un poco al descongelarla: basta con batirla de nuevo unos segundos para que recupere la textura. Si al recalentarla la ves espesa, añade un chorrito de caldo y remueve a fuego suave sin dejar que hierva.

Un fondo amargo al probarla suele venir de zonas quemadas en la piel que se colaron al pelar o de una cebolla demasiado tostada. Para la próxima, retira bien las partes negras; para salvar la de hoy, 1 quesito más o una pizca de azúcar suavizan bastante el amargor.

Para una versión sin lácteos, cambia los quesitos por 1 patata mediana cocida, que espesa de forma parecida. Y si quieres una crema vegetal, cocínala con caldo vegetal; el resto del proceso es idéntico. Los mismos pimientos asados en cazuela sirven para unos pimientos rellenos de atún o para enriquecer un pisto de verduras.

Cuando no tengas tiempo para asar, la crema rápida de pimientos resuelve la cena con menos pasos, aunque el sabor a asado de esta es difícil de conseguir de otra forma.

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