Con garbanzos ya cocidos y un sofrito de cebolla y pimiento verde, los garbanzos con chorizo dejan de ser guiso de domingo y caben en cualquier comida de entre semana. En 40 minutos tienes una cazuela para 4 personas, sin remojo previo ni olla rápida.

Elegir bien la legumbre ayuda tanto como el sofrito. Si compras garbanzo cocido en bote, mira que el caldo de gobierno sea claro y el grano esté entero y sin piel suelta; los 400 g que pide la receta son el peso ya escurrido, más o menos lo que trae un bote grande de cristal. Entre las variedades españolas, el castellano es grande y mantecoso, y el pedrosillano, más pequeño, aguanta muy bien la cocción y se usa mucho en Castilla. También hay garbanzos con indicación geográfica protegida, como el de Fuentesaúco, de grano medio grande, que merecen la pena. Para el chorizo, mejor uno de guisar, oreado y no muy curado, que suelta su grasa roja en la cazuela sin quedarse duro.

Donde no conviene ahorrar minutos es en el sofrito: entre 10 y 15 minutos para la cebolla y el pimiento, a fuego medio, hasta que estén blandos y dulces. Ahí está toda la paciencia que pide el plato; lo demás es fácil, porque la legumbre llega ya cocida. Con prisas, la verdura queda cruda y el guiso sabe a poco. El chorizo, en cambio, solo necesita 4 o 5 minutos en dados de medio centímetro para teñir el aceite. Para los días de vigilia, el embutido se cambia por pescado en el potaje de garbanzos y bacalao.

Información nutricional(por ración)

Energía

465 kcal

Hidratos

38 g

Grasas

24 g

Fibra

11 g

Proteínas

19 g

¿Cuántos comensales?
4
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
Garbanzo
Garbanzo
400 gramos
Cebolla
Cebolla
100 gramos
Chorizo
Chorizo
100 gramos
Pimiento verde
Pimiento verde
90 gramos
Pimienta negra
Pimienta negra
3 gramos
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Paso 1 de 3

Pocha el sofrito y dora el chorizo

Pocha el sofrito y dora el chorizo

Pica finos los 100 g de cebolla y los 90 g de pimiento verde, en trozos de tamaño parecido; así ninguno se quema mientras el otro sigue duro. En una cazuela amplia, calienta un chorrito de aceite de oliva y pocha las verduras a fuego medio durante 10 a 15 minutos, removiendo de cuando en cuando; la cebolla tiene que quedar transparente y el pimiento, blando. No hace falta que tomen color: así el fondo queda suave y no tapa el sabor del chorizo.

Corta los 100 g de chorizo en dados de medio centímetro, o en rodajas finas si lo prefieres, y añádelos al sofrito. Rehógalos de 4 a 5 minutos, hasta que suelten la grasa y el aceite coja un color rojo. Si usas chorizo fresco en lugar de curado, alarga el tiempo hasta que no quede ninguna parte rosada por dentro. Esa grasa con pimentón es la que dará color y sabor a todo el guiso, así que no la retires.

Paso 2 de 3

Incorpora los garbanzos y el caldo

Incorpora los garbanzos y el caldo

Escurre los 400 g de garbanzos cocidos y, si son de bote, pásalos por agua fría en un colador para quitarles el líquido de conserva, que deja un regusto salado y algo turbio. Échalos a la cazuela con los 3 g de pimienta negra y remueve con cuidado, sin aplastarlos, durante 1 minuto, para que tomen el sofrito y la grasa del chorizo antes de añadir el líquido.

Vierte los 500 ml de Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca, que debe cubrir los garbanzos con holgura. El caldo es lo que convierte el salteado en un guiso de cuchara: liga el sofrito con la legumbre y deja una salsa ligera, ni sopa ni pasta. Sube el fuego hasta que empiece a hervir y, en cuanto lo haga, bájalo para que la cocción sea suave.

Paso 3 de 3

Cuece a fuego suave y deja reposar

Cuece a fuego suave y deja reposar

Deja que el guiso cueza a fuego suave entre 15 y 20 minutos, sin tapar, para que el caldo reduzca un poco y los garbanzos tomen el sabor del chorizo. Remueve de vez en cuando moviendo la cazuela en lugar de la cuchara, así no se rompen. Si quieres un caldo más espeso, aplasta unos cuantos garbanzos contra el borde de la cazuela con el dorso de la cuchara: el almidón que sueltan lo trabará en pocos minutos.

Rectifica la sal solo al final y con prudencia, porque el chorizo y el caldo ya llevan bastante. Fuera del fuego, deja el guiso quieto unos 5 minutos antes de servirlo: el caldo termina de espesar y los sabores se asientan. Sírvelo caliente en plato hondo, con la grasa roja del chorizo por encima y pan de hogaza para mojar.

Consejos finales

Partiendo de garbanzo seco, pon unos 180 g en remojo con agua abundante la noche anterior, al menos 12 horas: al cocerse dan aproximadamente los 400 g de la receta. Cuécelos en olla rápida entre 20 y 25 minutos de presión, o en cazuela tradicional entre 2 y 2 horas y media, metiéndolos siempre en agua ya caliente para que no se encallen. Con ese caldo de cocción puedes sustituir parte del caldo de pollo.

Si el guiso queda caldoso, aplasta unos garbanzos o deja reducir 5 minutos más con la cazuela destapada; si queda espeso, aclara con un poco de caldo caliente. Son trucos de última hora, igual que la pizca de comino o la cucharadita de pimentón de la Vera, añadida fuera del fuego para que no se queme, que despierta un guiso que ha quedado plano.

En la nevera aguanta 3 o 4 días bien tapado y suele estar más rico al día siguiente. Admite congelación hasta 3 meses, aunque el garbanzo pierde algo de textura. Las sobras dan pie a unos garbanzos salteados con chorizo: escúrrelos, saltéalos en la sartén hasta que se doren y sírvelos con un huevo frito, o tritúralos con su caldo para hacer una crema.

Cambiando de legumbre sin dejar el embutido, las lentejas con patatas y chorizo siguen la misma lógica; con verdura y más caldo está el potaje de garbanzos con chorizo. Y para una versión más suave, los garbanzos con pollo cambian el chorizo por carne blanca.

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