Plato de cuchara de despensa: los garbanzos con arroz se hacen con un bote de legumbre cocida, una patata y arroz redondo, y quedan espesos, con el color del pimentón y el aroma del laurel. La cantidad es para 4 personas y, de principio a fin, calcula unos 35 minutos, porque la legumbre ya llega cocida y solo tiene que calentarse en el caldo al final.

Mira bien la etiqueta del garbanzo. Los de bote pueden ser de tipo castellano, grandes y de piel algo gruesa, o pedrosillanos, más pequeños y redondos, que se mantienen enteros en el guiso; si puedes, elige los conservados solo en agua y sal. Enjuágalos siempre antes de usarlos, porque el líquido del bote es espeso y salado y enturbia el caldo. Para el arroz, el grano redondo es el adecuado: absorbe bien y deja el caldo trabado, mientras que uno largo quedaría suelto y no daría esa textura.

Ojo con el pimentón, que se añade con la cazuela retirada del fuego unos segundos: con el aceite muy caliente se quema en cuanto lo tocas y deja el plato amargo. El otro es el tiempo del arroz, entre 15 y 17 minutos en total, con los garbanzos dentro solo durante los últimos 5.

Si un día quieres una versión con más legumbre y verdura, la olla gitana junta garbanzos, alubias, calabaza y pera en el mismo caldo.

Información nutricional(por ración)

Energía

385 kcal

Hidratos

58 g

Grasas

10 g

Fibra

6.5 g

Proteínas

14 g

¿Cuántos comensales?
4
Colorante
Colorante
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Laurel
Laurel
2 hojas
Ajo
Ajo
2 unidades
Pimentón
Pimentón
1 cucharada de café
Garbanzo
Garbanzo
150 gramos
Arroz blanco
Arroz blanco
2 vasos
Patata
Patata
1 unidad
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 4

Dora los ajos y prepara la base

Calienta en una cazuela amplia un chorrito de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Quita la piel a los 2 ajos, lamínalos y échalos al aceite. Déjalos dorar suavemente, moviéndolos con la cuchara, hasta que tomen un color tostado claro; si se oscurecen, darán un sabor amargo al guiso.

Pela la patata y cáscala en trozos medianos: hunde la punta del cuchillo y hazla palanca para arrancar el trozo, en vez de cortarlo limpio. Esos bordes rotos sueltan almidón y espesan el caldo. Échala a la cazuela junto al laurel, las 2 hojas, y deja que se rehogue un par de minutos, dándole vueltas, hasta que quede bien untada del aceite con ajo.

Retira la cazuela del fuego, espera unos segundos, añade la cucharadita de pimentón y remueve deprisa para que se reparta sin quemarse.

Paso 2 de 4

Rehoga el arroz con el sofrito

Vuelve a poner la cazuela a fuego medio bajo y añade los 2 vasos de arroz. Remuévelo durante 1 minuto junto a la patata, el laurel y el pimentón, hasta que los granos se vean brillantes y teñidos de rojo. Ese minuto basta: si lo alargas, el pimentón empieza a tostarse y el fondo de la cazuela se pega.

Al nacarar, la capa exterior del grano se sella con la grasa y el arroz absorbe después el caldo de forma más pareja, sin romperse ni soltar demasiado almidón de golpe. Es el gesto más fácil de toda la elaboración y, sin embargo, de él depende que el grano llegue entero al plato. Mientras tanto, pon el caldo a calentar en un cazo aparte para que esté a punto de hervir cuando lo necesites en el siguiente paso.

Paso 3 de 4

Vierte el caldo y cuece el arroz

Vierte en la cazuela el brik de Caldo Casero de Pollo 100% Natural Gallina Blanca, ya caliente. Si lo echas frío, el hervor se corta y el arroz se queda parado unos minutos, con lo que la cocción se vuelve irregular. Añade una pizca de colorante alimentario, que da el tono amarillo, y no eches sal sin probar antes, porque el caldo ya viene sazonado.

Lleva a ebullición y, en cuanto hierva, modera el fuego a medio y cuenta entre 10 y 12 minutos; pasa la cuchara por el fondo cada poco, porque el arroz redondo tiende a pegarse. En ese tiempo la patata se ablanda y el arroz se hincha. Si el líquido se consume demasiado rápido, alárgalo con agua caliente: el plato tiene que llegar al final meloso, no seco.

Paso 4 de 4

Añade los garbanzos y deja reposar

Mientras se cuece el arroz, pon los 150 g de garbanzos cocidos en un colador, enjuágalos bajo el grifo y deja que escurran. Cuando al arroz le queden unos 5 minutos, échalos a la cazuela y mézclalos con suavidad. Como ya están tiernos, solo necesitan calentarse y tomar el sabor del caldo; si los añades antes, se deshacen y pierden la piel.

Pasados esos 5 minutos, comprueba el punto: el grano debe estar tierno por fuera y con una ligera resistencia en el centro, y el caldo, espeso. Con el fuego ya apagado, pon la tapa y espera entre 3 y 4 minutos. En ese reposo el arroz termina de hacerse y absorbe parte del caldo, así que conviene apagarlo un poco antes de que parezca listo. Sirve en platos hondos, retirando las hojas de laurel.

Consejos finales

Al reposar, este arroz con garbanzos sigue absorbiendo caldo, y lo que en la cazuela parece meloso puede llegar seco al plato. Por eso conviene tener caldo o agua caliente a mano: si al servir lo notas espeso en exceso, añade unas cucharadas y remueve con suavidad. Si, al contrario, ha quedado caldoso, deja la cazuela destapada 2 o 3 minutos más antes de servirlo.

Retira la cazuela del fuego antes de añadir el pimentón, para que no amargue, y echa los garbanzos solo en los últimos 5 minutos, para que lleguen enteros: con esos trucos y la patata cascada, el caldo queda trabado sin añadir espesantes.

Guardado en frío y bien tapado, el guiso aguanta hasta 2 días; enfríalo pronto y no lo dejes horas fuera. Al recalentarlo, el arroz estará más espeso, así que suéltalo con agua o caldo y caliéntalo a fuego suave removiendo. No es un plato que congele bien, porque el arroz y la patata se vuelven blandos y harinosos.

Para acompañar, una ensalada de escarola con granada o unas piparras en vinagre aportan el contraste ácido y crujiente que pide un guiso así. Si prefieres una versión vegetariana, cambia el caldo de pollo por uno de verduras. Para otros días con garbanzos tienes potaje de garbanzos con verduras en la línea de la huerta, unos garbanzos con pollo más contundentes y, en Cuaresma, el clásico potaje de garbanzos con bacalao.

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