Un bote de espinacas cocidas, 2 dientes de ajo y una sartén bastan para unas espinacas salteadas con pimentón y un toque de vinagre que se preparan en unos 15 minutos. El bote cubre la guarnición de 2 personas, o una cena ligera, y si quieres hacer el doble basta con usar 2 botes y una sartén más grande.

El aliño de ajo dorado, pimentón, una pizca de harina y vinagre recuerda a las espinacas esparragadas que se preparan en Andalucía, sobre todo en Sevilla, donde llevan además pan frito majado y comino; con ese mismo majado se hacen allí las espinacas con garbanzos. Esta versión se queda en lo esencial y se hace con ingredientes de despensa, pero puedes acercarla a la andaluza majando una rebanada de pan frito con el ajo. En otras casas se cambia el vinagre por unas gotas de limón o se termina con un huevo encima.

Las espinacas de bote ya vienen cocidas, así que solo necesitan calentarse y tomar sabor: 3 o 4 minutos de salteado son suficientes. Si prefieres frescas o de bolsa, también sirven, aunque ocupan mucho más volumen en crudo y conviene saltearlas por tandas hasta que bajen. Sea cual sea la elección, escúrrelas a conciencia, porque el agua que traen impide que el aliño se pegue a las hojas y deja el plato aguado. Con eso controlado, las tienes en la mesa mientras se termina el segundo plato, y es fácil llevarlas también a unas espinacas salteadas con huevos rotos.

Información nutricional(por ración)

Energía

135 kcal

Hidratos

7 g

Grasas

9.8 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

4.2 g

¿Cuántos comensales?
2
Espinaca
Espinaca
1 bote
Ajo
Ajo
2 unidades
Pimentón
Pimentón
al gusto
Harina
Harina
al gusto
Vinagre
Vinagre
al gusto
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Paso 1 de 5

Escurre y seca bien las espinacas

Abre el bote de espinacas y vuélcalo en un colador grande sobre el fregadero. Pásales un poco de agua fría por encima para quitarles el sabor del líquido de conserva y déjalas escurrir un par de minutos mientras preparas el resto de ingredientes.

Después, apriétalas contra la rejilla del colador con una cuchara o haz pequeñas bolas con las manos y apriétalas hasta que casi no suelten agua. Termina extendiéndolas sobre papel de cocina absorbente. Cuanta menos agua lleven, mejor se saltean y mejor se impregnan del aliño.

Si usas espinacas frescas, lávalas en agua fría, renovándola 2 o 3 veces hasta que salga limpia, quita los tallos más gruesos y sécalas con un centrifugador o un paño limpio. Las de bolsa suelen venir lavadas y basta con secarlas.

Paso 2 de 5

Lamina y dora los ajos

Quita la piel a los ajos y fíletealos en láminas finas del mismo grosor, así se doran todas a la vez. Si los prefieres más integrados en la verdura, pícalos muy menudos: cuanto más pequeños, más se reparte su sabor entre las hojas.

Calienta a fuego medio, en una sartén grande, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. En cuanto el aceite ondule, antes de que eche humo, añade el ajo y remueve con frecuencia. En 1 o 2 minutos tomará un tono dorado claro y desprenderá su aroma; ese es el momento de pasar al siguiente paso. Vigílalo de cerca, porque se pasa en pocos segundos y un ajo tostado de más deja un sabor amargo que se nota en todo el plato.

Paso 3 de 5

Tuesta la harina y añade el pimentón

Con el fuego algo más bajo, echa 1 cucharadita rasa de harina a la sartén con los ajos. Remueve durante 1 minuto sin parar, para que la harina se mezcle con el aceite, pierda el sabor a crudo y forme una pasta ligera. Esa pequeña cantidad es la que después da cuerpo al jugo y hace que el aliño se adhiera a las hojas.

Retira la sartén del fuego un momento y añade entre media y 1 cucharadita de pimentón dulce, según lo intenso que te guste. Mézclalo durante unos segundos solo con el calor residual. El pimentón se quema con mucha facilidad y, si ocurre, amarga y oscurece el sofrito; apartarlo del fuego en este punto evita el problema.

Paso 4 de 5

Riega con vinagre el sofrito

Vuelve a poner la sartén a fuego medio-bajo y vierte enseguida 1 cucharadita de vinagre de vino blanco o de manzana. Oirás un chisporroteo y verás que el vinagre arrastra los restos de harina y pimentón pegados al fondo; aprovecha para despegarlos con la espátula, ya que concentran mucho sabor.

Remueve durante unos 30 segundos, hasta que el olor fuerte del vinagre se suavice. Lo que queda es una acidez ligera que equilibra el dulzor del pimentón y la intensidad del ajo, y que da a las espinacas ese punto vivo tan típico de los aliños de estilo esparragado. Si el sofrito se ve demasiado espeso, añade 1 cucharada de agua para aligerarlo antes de incorporar la verdura.

Paso 5 de 5

Saltea las espinacas y sirve

Añade las espinacas bien escurridas a la sartén y dale más potencia al fuego. Saltéalas con movimientos envolventes o moviendo la sartén con decisión unos 3 o 4 minutos; tienen que quedar bien calientes, brillantes y todas las hojas cubiertas del aliño rojizo. Si usas espinacas frescas, añádelas en 2 o 3 tandas y cuenta unos 5 minutos, hasta que bajen de volumen.

Las de bote vienen en un líquido de conserva con sal y, aunque las hayas enjuagado, guardan parte, así que rectifica al final y con mano corta. Si las quieres más hechas, déjalas 1 minuto más, pero no mucho más, porque empiezan a soltar agua. Sírvelas enseguida en una fuente templada, solas como plato principal ligero o al lado de un pescado, una carne o unos huevos.

Consejos finales

Si salen aguadas, el problema casi siempre está en el primer paso: hay que apretar las espinacas hasta que casi no goteen y saltearlas a fuego vivo. Si saben amargas, el culpable suele ser el ajo dorado de más o el pimentón echado con la sartén al fuego. Con esos trucos (verdura bien exprimida y pimentón siempre fuera del calor) el plato queda suelto y con un color rojizo limpio.

Como acompañamiento encajan con una merluza o un gallo a la plancha, una pechuga de pollo o un filete de cerdo. Para convertirlas en cena completa, ponles encima un huevo escalfado o frito y rompe la yema sobre la verdura, o añade unos dados de pan frito en el último momento para que crujan. También combinan bien con un puñado de garbanzos cocidos, al estilo andaluz.

Si en casa alguien no toma gluten, sáltate la harina del paso 3 y, en el paso 4, añade la misma cantidad de maicena disuelta en la cucharadita de vinagre, sin tostarla; o prescinde de ella: el jugo quedará algo más suelto, pero igual de sabroso. Unas gotas de limón en lugar del vinagre dan un acabado más fresco, y una pizca de comino molido junto al pimentón las acerca al gusto andaluz.

Las espinacas a la catalana llevan piñones y pasas, y las espinacas a la crema dan una textura más suave. Si te sobran, mézclalas con huevo batido para una tortilla de espinacas, y en tiempo de frío funcionan en un guiso de espinacas.

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