Servida bien fría en los meses de calor, la crema de remolacha es un primer plato de color intenso que se prepara con solo 6 ingredientes: remolacha, caldo de verduras, nata, limón, yogur y perejil. Como primer plato, en cuencos medianos, sirves 4 personas, y si compras la remolacha ya cocida el trabajo activo se queda en unos 15 minutos de batidora antes de pasarla a la nevera.

En casa se suele comer en ensalada, aliñada en frío, pero triturada cambia por completo: su dulzor natural, más marcado que el de la zanahoria, pide un contrapunto ácido: aquí lo ponen el zumo de limón y el yogur, que además aligeran la nata y dejan una textura sedosa sin resultar pesada. La versión templada también funciona en otoño, calentándola sin que llegue a hervir.

Al comprarla tienes 2 opciones. La remolacha cocida envasada al vacío ahorra media hora de fuego y basta con escurrirla y enjuagarla; evita la que viene en vinagre, porque desequilibra la crema. La cruda, que se encuentra sobre todo de otoño a primavera, debe estar firme, sin golpes y con la piel lisa, y necesita unos 30 minutos de cocción en el propio caldo cortada en trozos. Esa remolacha cruda que no vayas a usar puede acabar en una remolacha aliñada para otro día.

No tiene sofrito ni puntos delicados, y por eso cuesta encontrar una receta fácil como esta para estrenarse con las cremas frías: todo se resuelve en la batidora, ajustando el caldo a ojo hasta dar con la textura que prefieras.

Información nutricional(por ración)

Energía

165 kcal

Hidratos

12.5 g

Grasas

11 g

Fibra

3.8 g

Proteínas

3.2 g

¿Cuántos comensales?
4
Remolacha
Remolacha
500 gramos
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
250 gramos
Limón
Limón
1 unidad
Yogurt
Yogurt
1 unidad
Perejil
Perejil
1 rama
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Paso 1 de 3

Prepara y cuece la remolacha

Prepara y cuece la remolacha

Si has comprado la remolacha ya cocida, abre el envase, desecha el líquido, enjuágala bajo el grifo y escúrrela bien. Trocéala en cubos de 3 cm para que la batidora no sufra y pasa al paso siguiente.

Si es cruda, lávala bajo el grifo para quitar la tierra, pélala con un pelador o un cuchillo fino y córtala en trozos de 2 a 3 cm. Ponte guantes o trabaja sobre una tabla que no sea de madera clara, porque el jugo tiñe todo lo que toca. Mete los trozos en un cazo, cúbrelos con el Caldo Casero de Verduras 100% Natural, el litro entero, lleva a ebullición y deja hervir a fuego medio unos 30 minutos, hasta que estén tiernos.

Para saber si está lista, clava un cuchillo fino en el trozo más grueso: debe atravesarlo sin resistencia. Si todavía notas el centro duro, dale 5 minutos más. No tires el caldo de la cocción, porque ha cogido color y sabor y es el que vas a usar para triturar.

Paso 2 de 3

Tritura con caldo, nata, limón y yogur

Tritura con caldo, nata, limón y yogur

Pasa la remolacha al vaso de la batidora, o déjala en el cazo si es de mano. Añade la mitad del caldo (el de la cocción, o el Caldo Casero de Verduras 100% Natural si era cocida), y tritura a potencia media alta durante 2 minutos, hasta tener un puré liso.

Incorpora los 250 g de nata, el yogur y el zumo de medio limón, reservando 2 o 3 cucharadas de este último para decorar. Vuelve a triturar 1 minuto más. A continuación ve sumando el resto del caldo en chorros cortos, con la batidora en marcha, y detente cuando caiga de la cuchara en un hilo grueso y continuo. Es más fácil aligerarla al final que espesarla si te pasas de líquido.

Rectifica la sal y el limón al gusto; la acidez tiene que notarse lo justo para equilibrar el dulzor terroso de la remolacha. Deja que pierda el calor fuera de la nevera, sin tapar, durante menos de 2 horas, porque lleva nata y yogur.

Paso 3 de 3

Enfría y sirve con perejil

Cuando la crema esté a temperatura ambiente, tápala y guárdala en frío un mínimo de 1 hora, mejor 2, hasta que esté bien fría. Enfriarla primero fuera evita que se condense agua bajo la tapa y que suba la temperatura del resto de la nevera.

Mientras tanto, bate las cucharadas de yogur que reservaste con un poco del limón que te queda y una pizca de sal, hasta dejarlo fluido. Lava la rama de perejil, sécala bien con papel de cocina y pica las hojas finamente.

En el momento de servir, remueve la crema, porque en reposo puede espesar un poco; si la notas demasiado densa, aligérala con un chorrito de caldo frío. Repártela en cuencos o platos hondos, pon una cucharada de yogur en el centro, dibuja una espiral con la punta de un palillo y espolvorea el perejil por encima.

Consejos finales

En la mesa pide algo crujiente que contraste con su suavidad: picatostes tostados en el horno, pipas de calabaza tostadas o unos dados de queso fresco suave. Si te sobra algo de nata de montar, una cucharada semimontada en el centro sustituye bien al yogur y queda muy vistosa. Como primer plato antes de un pescado a la plancha encaja mejor que antes de un guiso, porque no llena demasiado.

Para tomarla templada, calienta la crema ya triturada a fuego suave unos minutos, removiendo, y apártala antes de que rompa a hervir: con la nata y el yogur dentro, un hervor fuerte puede cortarla. Si la vas a calentar, el color y la textura se cuidan con trucos muy simples. Guarda unas gotas de limón para el final y añádelas ya fuera del fuego: el calor prolongado apaga el rojo hacia el granate y el ácido lo devuelve en parte. Tritura además con la remolacha ya templada y no hirviendo, así el yogur no se corta.

Tapada en la nevera dura 2 o 3 días. Congelada con la nata y el yogur pierde textura y puede granularse al descongelar, así que, si quieres adelantar trabajo, congela solo la remolacha triturada con el caldo, hasta 3 meses, y añade los lácteos justo antes de servirla.

Dentro de las cremas frías de verano, la crema fría de espárragos con guisantes y jamón sigue la misma lógica de nevera y batidora. Para los meses frescos, una crema de calabacín o una crema de puerros se sirven calientes y comparten la base de caldo de verduras.

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