Patata en rodajas, morcilla de cebolla, chorizo, tocino y una cabeza de ajo entera en el centro de la cazuela: con esos ingredientes se monta el arroz al horno valenciano, que se cuece sin removerlo y sale con la superficie tostada. Necesitas alrededor de 1 hora entre cortar, sofreír, hornear 20 o 25 minutos y dejarlo reposar, y una cazuela así alimenta a 4 personas.

En Valencia se le llama arròs al forn y también arròs passejat, arroz paseado, porque las familias lo preparaban en una cazuela de barro y lo llevaban al horno de la panadería del barrio para cocerlo aprovechando el calor que quedaba tras la hornada del pan. Nació como un plato de aprovechamiento del cocido del día anterior, con su caldo, su tocino y sus morcillas, de modo que si te sobra cocido, sea valenciano o un cocido madrileño, tienes media receta hecha.

La cazuela de barro plana reparte el calor de forma uniforme y lo guarda después de sacarla, aunque una fuente metálica amplia también sirve. Para el arroz, elige un grano redondo, que absorbe bien el caldo sin abrirse. La proporción es de 1 litro de caldo para 500 g de arroz, y el caldo tiene que entrar en la cazuela hirviendo: si llega templado, el grano tarda en arrancar a cocer y se queda duro por arriba y pasado por abajo. El horno, a 200 °C, hace el resto; cuando el tomate de arriba empieza a arrugarse y las patatas se doran por los bordes, falta poco.

Información nutricional(por ración)

Energía

535 kcal

Hidratos

64 g

Grasas

22 g

Fibra

3.9 g

Proteínas

19.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Tomate Frito Casero
Tocino magro
Tocino magro
250 gramos
Morcilla de cebolla
Morcilla de cebolla
3 unidades
Tomate
Tomate
3 unidades maduro
Ajo
Ajo
1 cabeza
Arroz blanco
Arroz blanco
500 gramos
Patata
Patata
1 kilo
Chorizo
Chorizo
2 unidades
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Azafrán
Azafrán
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto
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Paso 1 de 3

Dora las patatas y sofríe las carnes

Dora las patatas y sofríe las carnes

Pon el horno a 220 °C, arriba y abajo. Pela el kilo de patatas y lamínalas en rodajas de un dedo de grosor. Corta los 250 g de tocino magro en dados, los 2 chorizos en rodajas y las 3 morcillas de cebolla en trozos gruesos; lava la cabeza de ajo sin pelarla. Calienta unas 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia o en una cazuela apta para el fuego; pon la cabeza de ajo en el centro y dora las patatas a fuego medio hasta que tengan color por fuera, unos 8 a 10 minutos. Retíralas y resérvalas con el ajo.

En ese mismo aceite sofríe el tocino y el chorizo hasta que suelten su grasa. Añade la morcilla y dale apenas 2 minutos, moviéndola con cuidado para que no se rompa la piel. Incorpora medio bote de Tomate Frito Casero Gallina Blanca y una pizca de perejil picado, y remueve 1 minuto a fuego suave para que se mezclen los jugos.

Paso 2 de 3

Rehoga el arroz y monta la cazuela

Rehoga el arroz y monta la cazuela

Echa los 500 g de arroz en la sartén, sobre el sofrito y las carnes, y rehógalo a fuego medio 2 minutos, moviéndolo todo el rato, hasta que cada grano quede brillante y cubierto de grasa y tomate. Ese nacarado sella la superficie del arroz y lo ayuda a mantenerse entero durante el horneado.

Pasa el conjunto a una cazuela de barro plana o a una fuente de horno amplia y extiende el arroz en una capa uniforme, de no más de 2 o 3 cm de grosor, para que se cueza por igual. Coloca la cabeza de ajo en el centro. Reparte por encima las rodajas de patata reservadas y los 3 tomates maduros cortados en rodajas gruesas, alternándolos con la morcilla y los trozos de carne. Todo tiene que quedar a la vista y en contacto con la superficie, porque el horno tuesta lo que queda arriba.

Paso 3 de 3

Vierte el caldo hirviendo y hornea

Vierte el caldo hirviendo y hornea

Con el horno ya a 220 °C, calienta en un cazo el litro de Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca con unas hebras de azafrán hasta que hierva con fuerza. Vierte el caldo hirviendo sobre la cazuela con cuidado, repartiéndolo por todos los lados para no mover las rodajas de tomate y patata. Si la cazuela es de barro, no la apoyes después sobre una superficie fría o mojada: el cambio brusco de temperatura puede agrietarla.

Mete la cazuela en la parte media baja del horno, baja la temperatura a 200 °C y hornea entre 20 y 25 minutos, sin abrir la puerta en los primeros 15. Está listo cuando el caldo se ha absorbido, el grano está tierno y la superficie se ve tostada. Al sacarla, tápala con un paño de cocina y espera 5 minutos: el grano termina de asentarse y suelta mejor de la cazuela.

Consejos finales

Sírvelo en la misma cazuela, sin pasarlo a una fuente: el barro mantiene el calor un buen rato y el arroz no se enfría mientras se reparten las raciones. Al lado no pide más que una ensalada de hojas tiernas o un tomate con cebolleta aliñado con aceite de oliva virgen extra. Con tantos ingredientes parece un plato laborioso, y sin embargo es fácil justo en la parte que más asusta: una vez que el caldo entra en la cazuela, el arroz se cuece en el horno sin que tengas que vigilar el fuego ni remover, al contrario que otros arroces de domingo.

No toques el arroz una vez montada la cazuela y respeta el reposo bajo el paño: con esos trucos el grano queda suelto y la costra no se rompe al servir. Si aun así sale duro por arriba y blando abajo, casi siempre es porque el caldo no estaba hirviendo al verterlo o porque la capa de arroz era demasiado gruesa; la próxima vez usa una cazuela más ancha. Si a los 20 minutos queda caldo sin absorber, dale 5 minutos más, y si se ha secado antes de tiempo, riega los bordes con unas cucharadas de caldo caliente.

Una variante valenciana muy extendida añade los garbanzos que sobran del cocido, que entran en la cazuela junto con el arroz. Las sobras van a la nevera en cuanto se enfríen y aguantan como máximo 2 días; recaliéntalas a 180 °C en el horno, tapadas con papel de aluminio y con un chorrito de caldo, unos 10 a 15 minutos. No es buena idea congelarlo, porque el arroz y la patata cambian de textura.

Para otros días, el arroz a la cubana resuelve una comida rápida entre semana. Con el horno ya caliente puedes preparar después muslos de pollo al horno para la cena, y para una celebración merece la pena un solomillo al horno.

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