Las albóndigas con sepia son uno de los guisos de mar y montaña más conocidos de la cocina catalana: carne picada y sepia que se cuecen juntas en una salsa de tomate, vino blanco y caldo de pescado, ligada al final con una picada de almendra y perejil. Cuenta con 4 personas a la mesa y en torno a 1 hora de trabajo, contando el reposo de la masa y la cocción conjunta.

El mar y montaña es una tradición muy ligada al Empordà que junta en la misma cazuela productos del campo y del mar. Las mandonguilles amb sípia son uno de sus platos más populares, y la picada de frutos secos, ajo y perejil, añadida en los últimos minutos, es la técnica tradicional que da cuerpo y aroma a la salsa.

Para la carne, una mezcla de ternera y cerdo da albóndigas más jugosas que la ternera sola; pide que te la piquen con algo de grasa. La sepia, mejor fresca y limpia por el pescadero, o congelada y descongelada en la nevera. Forma bolitas de 2 a 3 cm, que se hacen bien por dentro en los 15 minutos de cocción en la salsa, y corta la sepia en dados de tamaño parecido para que todo esté tierno a la vez. La lista de ingredientes es larga, pero el trabajo de verdad se concentra en dorar y sofreír; después la cazuela trabaja casi sola, y eso convierte este guiso en una receta fácil para preparar con calma un sábado.

Información nutricional(por ración)

Energía

480 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

22 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

38 g

¿Cuántos comensales?
4
Caldo Casero de Pescado 100% Natural
Carne picada
Carne picada
400 gramos
Huevo
Huevo
1 unidad
Pan rallado
Pan rallado
20 gramos
Leche
Leche
30 mililitros
Pimienta
Pimienta
3 gramos
Ajo
Ajo
4 dientes
Harina
Harina
120 gramos
Sepia
Sepia
300 gramos
Cebolla
Cebolla
100 gramos
Tomate Frito Casero
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
Almendra
Almendra
20 gramos
Perejil
Perejil
15 gramos
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Paso 1 de 3

Forma y dora las albóndigas

Forma y dora las albóndigas

En un bol amplio, mezcla los 400 g de carne picada con el huevo batido, los 20 g de pan rallado, los 30 ml de leche, 2 dientes de ajo muy picados, parte del perejil picado, sal y pimienta negra recién molida. Amasa con las manos hasta obtener una masa homogénea y déjala reposar 10 minutos para que el pan absorba la leche: así las albóndigas quedan más tiernas.

Forma bolitas de 2 a 3 cm de diámetro, del tamaño de una nuez, y pásalas por la harina sacudiendo el exceso. No hace falta gastar los 120 g; la harina que queda adherida ayudará después a espesar la salsa. Calienta abundante aceite de oliva en una cazuela amplia y dora las albóndigas por tandas a fuego medio alto, 2 o 3 minutos por tanda, hasta formar costra dorada en todas las caras. Por dentro quedan crudas y terminan de hacerse en la salsa. Resérvalas sobre papel absorbente.

Paso 2 de 3

Saltea la sepia y prepara el sofrito

Saltea la sepia y prepara el sofrito

Limpia la sepia bajo el grifo, sécala bien con papel absorbente y trocéala en dados de tamaño parecido al de las albóndigas. Retira parte del aceite de la cazuela, dejando unas 3 cucharadas, y saltea los 300 g de sepia a fuego fuerte 3 o 4 minutos: tiene que soltar su agua y empezar a dorarse. Retírala y resérvala con las albóndigas.

Con el fuego ya bajo, incorpora los 100 g de cebolla picada fina y los otros 2 dientes de ajo. Sofríe a fuego lento de 10 a 15 minutos, hasta que la cebolla se ablande y tome color, rascando el fondo para aprovechar lo que hayan dejado la carne y la sepia. Agrega los 40 g de Tomate Frito Casero de Gallina Blanca, remueve 1 minuto y riega con el vino blanco, 100 ml. Deja que hierva 2 minutos a fuego medio, el tiempo justo para que el alcohol se vaya y la salsa reduzca un poco.

Paso 3 de 3

Cuece todo junto y liga con la picada

Cuece todo junto y liga con la picada

Devuelve las albóndigas y la sepia a la cazuela y vierte los 200 ml de Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca bien caliente. El líquido debe cubrirlas al menos hasta media altura; si no llega, suma entre 100 y 200 ml más de caldo o agua caliente. Lleva a ebullición suave, tapa y cocina a fuego lento unos 15 minutos, meneando la cazuela cada pocos minutos. En ese tiempo la sepia se ablanda y las albóndigas se hacen por completo: al partir una, no debe quedar rosada en el centro.

Mientras tanto, prepara la picada: machaca en el mortero los 20 g de almendras tostadas con el resto del perejil y una cucharada del caldo de la cazuela hasta formar una pasta. Si las almendras son crudas, tuéstalas antes 3 o 4 minutos en una sartén sin aceite. Incorpórala en los últimos 5 minutos, mueve la cazuela en vaivén para que la salsa ligue, rectifica de sal y deja reposar unos minutos fuera del fuego.

Consejos finales

Prepáralas con unas horas de antelación o la víspera: en reposo, la salsa gana cuerpo y la carne y la sepia se impregnan mejor. Enfríalas rápido, guárdalas tapadas en la nevera hasta 2 o 3 días y recaliéntalas despacio, con un poco de caldo o agua, hasta que la salsa hierva. Calienta solo la ración que vayas a comer, porque la sepia se endurece cada vez que vuelve al fuego. También admiten congelación unos 3 meses; pásalas a la nevera unas 12 horas antes para descongelarlas, sabiendo que la sepia queda algo más firme.

Para que las albóndigas no se deshagan en la salsa, deja reposar la masa los 10 minutos antes de formarlas y dóralas solo por fuera, sin moverlas hasta que hagan costra; gracias a esos trucos de cocina casera aguantan la forma durante los 15 minutos de cazuela. Tampoco añadas la picada al principio, porque la almendra se pega al fondo y amarga; en 5 minutos tiene tiempo de sobra para espesar la salsa.

Sírvelas en plato hondo, con salsa abundante y pan para mojar. Como guarnición funcionan un arroz blanco o unas patatas al vapor o fritas en dados. Si prefieres un plato único de cuchara con la misma combinación marinera, prueba los garbanzos con sepia y gambas.

Con guisantes, añadidos en los últimos 5 minutos, tienes las albóndigas con sepia y guisantes; otras versiones suman unas gambas peladas al final de la cocción. Para quedarte solo con la carne, las albóndigas en salsa de la abuela o las albóndigas con tomate frito son buenas alternativas, y con la sepia como protagonista, un arroz negro con sepia.

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