Un caldo espeso teñido de pimentón, legumbre que se deshace en la boca y rodajas de embutido que sueltan su grasa poco a poco: así se reconocen unas alubias con chorizo caseras. El guiso alimenta a 4 personas y necesita unas 2 horas de fuego lento y 10 a 15 minutos de reposo, además de dejar la legumbre en remojo la víspera.

La variedad que elijas cambia el carácter de la olla. Con alubia blanca de riñón el caldo queda claro y fino; la pinta y la roja, las de los caparrones riojanos o la alubia roja de Ibeas, en Burgos, dan un guiso más oscuro y denso y suelen pedir un rato más de cocción. Sea cual sea, compra legumbre de la última cosecha, con menos de un año: se hidrata mejor y queda cremosa, mientras que la que lleva mucho tiempo en la despensa puede necesitar media hora extra y conservar la piel dura.

Con el embutido pasa algo parecido. Un chorizo de guisar curado o semicurado aguanta la cocción larga sin deshacerse; si es fresco, deja que hierva durante todo el guiso para que quede bien hecho. El pimentón dulce gusta a todo el mundo, y una parte de picante le da un final más vivo si en casa se lleva bien el picor. Es una de esas recetas tradicionales que parecen de domingo y son en realidad un plato fácil para quien empieza con legumbres, porque casi todo se reduce a mantener un hervor mínimo y no remover con cuchara.

Información nutricional(por ración)

Energía

420 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

18 g

Fibra

12 g

Proteínas

22 g

¿Cuántos comensales?
4
Alubia
Alubia
300 gramos seca
Ajo
Ajo
2 dientes
Cebolla
Cebolla
200 gramos
Laurel
Laurel
al gusto
Pimentón
Pimentón
al gusto
Chorizo
Chorizo
100 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
100 mililitros
Patata
Patata
300 gramos
Avecrem Pollo
1 pastilla
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Remoja las alubias y monta la olla

Remoja las alubias y monta la olla

La víspera, pon los 300 g de alubias secas en un cuenco grande con abundante agua fría y déjalas en remojo al menos 12 horas. Absorben mucha agua y casi doblan su volumen, así que usa un recipiente amplio. Al día siguiente, escúrrelas, descarta las que floten o tengan la piel rota y pásalas a una olla ancha.

Cúbrelas con agua fría hasta que el líquido sobrepase la legumbre unos 2 dedos: necesitan espacio para seguir hinchándose sin quedar al aire. Añade los 200 g de cebolla picada muy fina, los 2 dientes de ajo enteros con un pequeño corte para que suelten su aroma y la hoja de laurel.

Desmenuza por encima la pastilla de Avecrem Pollo. Al entrar desde el principio, las alubias se cuecen ya en un caldo con sabor y no solo en agua, y ese fondo se nota al final en la cuchara.

Paso 2 de 4

Incorpora el chorizo, el aceite y el pimentón

Incorpora el chorizo, el aceite y el pimentón

Corta los 100 g de chorizo en rodajas de algo menos de 1 cm, o déjalo en una pieza si prefieres trocearlo al final para que no se deshaga. Incorpóralo a la olla y lleva a ebullición a fuego medio. Cuando suba la espuma, retírala con un cucharón: es normal que salga al principio y, si la quitas ahora, el caldo queda más limpio sin llevarte la grasa ni el color.

Ya desespumado, añade los 100 ml de aceite de oliva virgen extra. Junto con la grasa del embutido tiñe el caldo de naranja y le da cuerpo. Espolvorea entonces el pimentón al gusto, unas 1 o 2 cucharaditas, directamente sobre el líquido y nunca sobre un borde seco y caliente de la olla, porque se tuesta en segundos y deja el guiso amargo. Si usas chorizo fresco, cuenta con que estará bien hecho tras la cocción larga del paso siguiente.

Paso 3 de 4

Cuece a fuego lento y asusta las alubias

Cuece a fuego lento y asusta las alubias

Cuando rompa a hervir, reduce la llama al mínimo y tapa dejando una rendija. Las alubias tienen que cocer con un borboteo suave; si hierven a borbotones chocan entre ellas, se pelan y se abren.

A los 15 minutos de hervor, asústalas: añade un chorrito de agua fría, más o menos medio vaso, para cortar la ebullición. Repítelo un par de veces a lo largo de la cocción. Es un gesto heredado de las cocinas de siempre; lo que sí está claro es que frena el hervor y evita que la legumbre se rompa por el movimiento del agua. Cuenta entre 1 hora y media y 2 horas de fuego, según la variedad y lo reciente de la cosecha.

A mitad de ese tiempo, incorpora los 300 g de patata chascada: empieza el corte con el cuchillo y termina rompiendo el trozo hacia fuera. Al romperse por donde quiere, la patata deja una cara rugosa que libera almidón y liga el caldo por sí sola, sin harina ni otros espesantes.

Paso 4 de 4

Prueba, rectifica de sal y reposa

Prueba una alubia: tiene que deshacerse al apretarla contra el paladar, sin granito en el centro, y con la piel todavía entera. Solo entonces rectifica de sal, y con mano corta, porque tanto el embutido como la pastilla de caldo llevan ya su parte.

Si el caldo ha quedado ligero, saca un par de cucharadas de alubias y un trozo de patata, aplástalos con un tenedor y devuélvelos a la olla. Sujétala por las asas y balancéala con suavidad en lugar de meter una cuchara, que rompería la piel de la legumbre; en 2 o 3 minutos de fuego suave verás cómo espesa.

Retira la olla del calor y déjala tapada entre 10 y 15 minutos. Ese descanso es lo que permite que el caldo termine de trabar y que los sabores se asienten. Sirve en platos hondos, repartiendo el chorizo y la patata para que en cada plato haya de todo.

Consejos finales

Unas piparras o unas guindillas en vinagre al lado del plato hacen mucho por estas alubias: el punto ácido corta la grasa del chorizo y limpia la boca entre cucharada y cucharada. Completa la mesa con pan de hogaza y una ensalada verde de entrante. Y si algún día quieres el mismo embutido con una legumbre que no necesita remojo, las lentejas con chorizo siguen un esquema parecido y llegan antes a la mesa.

De un día para otro el guiso gana, porque el pimentón se integra y el caldo se asienta. Guárdalo tapado en frío hasta 3 días. Para congelarlo, separa antes la patata, que al descongelarse se vuelve arenosa, y tendrás raciones listas para unos 3 meses a -18 °C. Para recalentar, añade un poco de agua y calienta despacio: la alubia sigue absorbiendo caldo mientras reposa y la olla aparece más espesa al sacarla.

Las sobras dan para una cena distinta. Tritura un cazo de alubias con su caldo y tendrás una crema, o escúrrelas y saltéalas en la sartén con un huevo frito encima. Si en otras ocasiones la legumbre se te abría, los trucos que lo evitan pasan por el hervor: mantenlo apenas perceptible y córtalo con medio vaso de agua fría a partir de los 15 minutos, para que las alubias no choquen entre sí.

En la misma familia de platos de cuchara, las alubias blancas guisadas van sin embutido, las alubias con almejas cambian el chorizo por marisco y los garbanzos con chorizo mantienen el pimentón con otra legumbre.

Valora esta recetas 11 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras