Un plato de cuchara para los días de frío: las alubias blancas guisadas en olla rápida con oreja de cerdo, chorizo, ajo y laurel, y terminadas con un sofrito de cebolla y pimentón que da color y sabor al caldo. Salen 4 platos generosos, a partir de 700 g de alubia, y desde que cierras la olla hasta que sirves pasa 1 hora y media larga, a lo que hay que sumar el remojo de la noche anterior.

España tiene varias alubias blancas con indicación geográfica protegida, como la Faba Asturiana, la de la fabada asturiana, las Judías de El Barco de Ávila o la Alubia de La Bañeza-León. Cualquier alubia blanca de buena calidad sirve para este guiso, pero conviene que sea de cosecha reciente, porque las que llevan mucho tiempo almacenadas tardan más en ablandarse y se quedan con la piel dura. Fíjate también en que los granos sean de un tamaño parecido, sin manchas ni pieles rotas: así se cuecen todos a la vez y ninguno se deshace antes de tiempo.

Lleva su tiempo, pero con la olla rápida se vuelve una receta fácil: casi todo el rato trabaja cerrada y tú solo tienes que preparar un sofrito.

Pon las alubias en remojo la víspera, entre 8 y 12 horas en agua fría que las cubra con holgura, porque llegan a doblar su volumen. La oreja se cuece primero, 45 minutos con presión, y las alubias entran después en ese caldo, que ya tiene la gelatina y el sabor de la carne.

Información nutricional(por ración)

Energía

450 kcal

Hidratos

70 g

Grasas

20 g

Fibra

30 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
4
Alubia blanca
Alubia blanca
700 gramos
Pimentón
Pimentón
1 cucharada de café
Cebolla
Cebolla
2 unidades
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
4 cucharadas
Oreja de cerdo
Oreja de cerdo
1 unidad
Laurel
Laurel
1 hoja
Ajo
Ajo
al gusto entero
Sal
Sal
al gusto
Chorizo
Chorizo
1 unidad alternativa: morcilla
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Cuece la oreja con chorizo y ajos

Lava bien la oreja de cerdo bajo el grifo y, si tiene algún pelo, quémalo con la llama o rásuralo con un cuchillo. Ponla en la olla rápida junto con media cabeza de ajos entera, 1 de las 2 cebollas pelada y picada, la hoja de laurel y el chorizo entero. Si prefieres morcilla en lugar de chorizo, no la añadas todavía: se deshace con una cocción tan larga y es mejor incorporarla al final.

Cubre todo con agua fría, unos 2 dedos por encima de los ingredientes, cierra la olla y ponla a fuego medio. Cuando suba la válvula, baja el fuego y cuenta unos 45 minutos. Es el tiempo que necesita la oreja para ablandarse y soltar su gelatina, que es lo que luego dará cuerpo al caldo sin necesidad de añadir harina ni pan. Mientras tanto, escurre las alubias que dejaste en remojo y enjuágalas.

Paso 2 de 4

Prepara el sofrito de cebolla y pimentón

Mientras la olla trabaja, pica fina la otra cebolla. Calienta el aceite de oliva virgen extra, 4 cucharadas, en una sartén con el fuego medio bajo y pocha la cebolla con un poco de sal entre 8 y 10 minutos, dándole alguna vuelta, y espera a que esté translúcida y blanda, sin dorarse.

Retira la sartén y añade el pimentón, 1 cucharadita de café. Remueve rápido durante unos 10 segundos: el pimentón se quema enseguida con el aceite caliente y un pimentón quemado amarga el guiso entero. Para frenar la cocción, echa un chorrito de agua y mezcla. Deja el sofrito reservado en la sartén; cuando abras la olla, le añadirás un cucharón del caldo de cocción de la oreja para recoger todo el sabor del fondo antes de pasarlo al guiso.

Paso 3 de 4

Cuece las alubias blancas en el caldo

Cuando acaben los 45 minutos, apaga y deja que la válvula baje sola, o, si el fabricante de tu olla lo permite, ponla bajo un chorro de agua fría. No la abras nunca mientras la válvula siga arriba. Retira la oreja y el chorizo con una espumadera y resérvalos en un plato.

Echa las alubias escurridas en el mismo caldo. Coge un cucharón de ese caldo, viértelo en la sartén del sofrito, rasca bien el fondo y pásalo todo a la olla. Comprueba el nivel: el líquido tiene que cubrir las alubias unos 2 dedos; si falta, añade un poco de agua. Cierra de nuevo y cuenta unos 30 minutos con la válvula arriba, a fuego bajo. Una cocción suave evita que las alubias choquen entre sí y se rompan la piel. Mientras tanto, corta la oreja en trozos de bocado y el chorizo en rodajas.

Paso 4 de 4

Termina el guiso y sirve

Deja salir la presión, abre la olla y prueba una alubia: tiene que estar tierna y cremosa por dentro, con la piel entera. Si aún está dura, cierra y dale 5 minutos más. Añade la oreja troceada y el chorizo en rodajas, y, si usas morcilla, este es su momento.

Deja que todo dé un último hervor suave, con la olla destapada, durante unos 5 minutos, moviendo la olla por las asas y no metas la cuchara, así no rompes las alubias. Ajusta la sal ahora y no antes, porque el chorizo y la reducción del caldo ya aportan bastante. Si el caldo está muy líquido, aplasta unas cuantas alubias contra la pared y mézclalas: gana cuerpo en un par de minutos. Apaga y deja reposar 10 minutos antes de servir; el guiso asienta y el caldo coge cuerpo. Sírvelo bien caliente, con pan para mojar.

Consejos finales

Sin olla rápida, la receta funciona igual en una olla tradicional, solo que más despacio. Cuece la oreja con el chorizo, los ajos, la cebolla y el laurel a fuego suave durante 2 horas aproximadamente, hasta que esté tierna, y añade después las alubias remojadas con el sofrito. Necesitarán entre 60 y 90 minutos más, siempre a fuego muy bajo, con un hervor apenas visible. Si se queda corto de caldo, añade un poco de agua fría: ese contraste, que en muchas casas llaman asustar las alubias, se hace, según la tradición, para evitar que la piel se abra.

Entre los cambios más habituales, hay quien suma una manita de cerdo a la oreja para un caldo aún más gelatinoso, o cambia el chorizo por morcilla, como en las alubias blancas con morcilla. Para una versión más ligera, quita la carne y añade zanahoria, pimiento verde y una patata en dados con el sofrito. Y si te apetece un guiso con más variedad de carnes, la olla podrida es el siguiente paso.

Si las alubias blancas guisadas te salen duras o rotas, repasa los trucos básicos: remojo largo, fuego bajo con la olla cerrada y nada de cuchara en el último hervor, solo un movimiento de vaivén a la olla. Como pasa con casi todos los guisos de legumbre, al día siguiente el caldo está más trabado y el sabor más asentado, así que puedes hacerlo con antelación sin problema.

Si sobran alubias, escúrrelas del caldo y conviértelas en una ensalada de alubias con verduras para el día siguiente, o prueba otra legumbre parecida con las alubias carillas.

Valora esta recetas 37 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras