El bacalao al pil pil es un plato vasco de lomos de bacalao desalado confitados en aceite de oliva con ajo y guindilla y cubiertos con una salsa espesa que sale de emulsionar ese aceite con la gelatina del propio pescado. Sirve a 4 personas y, entre confitar el pescado y ligar la salsa sin prisas, cuenta con unos 35 minutos.

El nombre se suele explicar por el sonido del aceite cuando borbotea suave alrededor del pescado, que es justo la temperatura a la que hay que trabajar. El pil pil tradicional se hace en cazuela de barro, moviéndola a mano, y lleva muy pocos ingredientes: bacalao, aceite, ajo, guindilla y una pastilla de caldo. En Bilbao también se sirve al club ranero, con una capa de pisto bajo el pescado.

Antes de encender el fuego, mira bien el bacalao. Busca lomos gruesos y con piel, porque es en la piel donde está la gelatina que espesa la salsa. Si lo compras en salazón, desala los lomos entre 36 y 48 horas en agua fría dentro de la nevera, cambiando el agua cada 8 horas; también se vende ya desalado y listo para cocinar.

Con el bacalao bien desalado, el pil pil se convierte en un plato fácil en casa siempre que controles la temperatura: el bacalao se confita en 300 ml de aceite entre 60 y 70 °C, sin llegar a freírse, y la salsa se liga fuera del fuego con 10 a 15 minutos de vaivén. Si es tu primera vez, el colador de malla es el método más sencillo. Y si la emulsión se resiste, devuelve a la cazuela el suero blanquecino que suelta el pescado y sigue moviendo.

Información nutricional(por ración)

Energía

480 kcal

Hidratos

2 g

Grasas

38 g

Fibra

0.5 g

Proteínas

26 g

¿Cuántos comensales?
4
Bacalao desalado
Bacalao desalado
4 porciones
Avecrem Pescado
1 pastilla
Guindilla
Guindilla
1 unidad
Ajo
Ajo
4 dientes
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
300 mililitros
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Receta

Bacalao al pil pil

Paso 1 de 4

Aromatiza el aceite con ajo y guindilla

Aromatiza el aceite con ajo y guindilla

Lamina los 4 dientes de ajo y corta la guindilla en aros. Seca bien las 4 porciones de bacalao desalado con papel de cocina, porque el agua que traigan hará saltar el aceite y enfriará la cazuela de golpe. En una cazuela amplia, a ser posible de barro, vierte los 300 ml del aceite de oliva virgen extra y caliéntalo a fuego suave.

Añade el ajo y la guindilla y deja que se doren despacio, removiendo cada poco. Vigílalos: el ajo pasa de dorado a quemado en segundos y, si se quema, amarga el aceite y estropea la salsa. Cuando las láminas tengan un tono dorado claro, retíralas con una espumadera junto con la guindilla y resérvalas en un plato para el final.

Aparta la cazuela del fuego 2 o 3 minutos para que el aceite baje de temperatura antes de meter el pescado. Ese aceite ya aromatizado es la base de toda la salsa.

Paso 2 de 4

Confita el bacalao a fuego suave

Confita el bacalao a fuego suave

Vuelve a poner la cazuela a fuego suave e introduce los lomos de bacalao con la piel hacia arriba. El aceite no debe estar muy caliente: si tienes termómetro, entre 60 y 70 °C; si no, fíjate en que salgan burbujas pequeñas alrededor del pescado, sin chisporroteo. Buscas un confitado suave y constante, nunca una fritura.

Cocina unos 4 o 5 minutos por cada lado, dándoles la vuelta con cuidado para que no se rompan. Mientras se hace, el bacalao suelta poco a poco su gelatina en el aceite, y esa gelatina es la que permitirá después que la salsa emulsione.

Lo tienes cuando las lascas empiezan a separarse al presionar ligeramente y el color es blanco opaco. Retira los lomos a un plato y guarda el suero blanquecino que suelten, porque lo vas a devolver a la cazuela para ayudar a ligar.

Paso 3 de 4

Liga la salsa pil pil

Liga la salsa pil pil

Saca la cazuela del fuego y deja que el aceite se temple un poco: si está demasiado caliente, la salsa no liga. Mueve la cazuela en vaivén, con movimientos circulares y constantes, durante 10 a 15 minutos; el barro conserva el calor, así que no hay prisa. Otra opción es mover un colador de malla fina sobre el fondo, en círculos, para mezclar el aceite con la gelatina que ha soltado el pescado.

Poco a poco el aceite se vuelve opaco y espeso. Si le cuesta emulsionar, añade el suero que reservaste o unas gotas de agua fría y sigue moviendo. La salsa está lista cuando tiene la consistencia de una mayonesa ligera. Entonces disuelve la pastilla de Avecrem Pescado en 2 cucharadas de agua caliente y añádela a la salsa ya ligada, moviendo la cazuela para repartirla: desmenuzada directamente sobre el aceite deja granos sin disolver. Prueba antes de añadir sal, porque el bacalao y la pastilla ya aportan bastante.

Paso 4 de 4

Templa el bacalao en su salsa

Templa el bacalao en su salsa

Cuando la salsa tenga la textura que buscas, vuelve a meter los lomos de bacalao en la cazuela con mucho cuidado, con la piel hacia abajo, para que no se rompan. Pon la cazuela a fuego muy suave 1 o 2 minutos, solo para que el pescado recupere temperatura y se impregne de su propio pil pil. Sigue moviendo la cazuela suavemente mientras tanto: si la salsa llega a hervir, se corta.

Para terminar, reparte por encima las láminas de ajo y los aros de guindilla que habías reservado al principio. Sirve enseguida, si puedes en la misma cazuela de barro, que mantiene el calor en la mesa y da al plato ese aire rústico de casa de comidas. Al emplatar, procura que cada ración vaya bien cubierta de salsa y deja pan cerca para mojar.

Consejos finales

Cuando la salsa se corta, verás el aceite separado de una parte blanquecina. No la tires. Para rescatarla, pasa el aceite a un vaso, deja en la cazuela solo la gelatina con unas gotas de agua fría y ve añadiendo el aceite a hilo mientras mueves el colador, como si montaras una mayonesa; en el repertorio de trucos del pil pil, ninguno es más seguro. Si queda demasiado espesa, aclárala con una cucharada de agua templada. Casi siempre se corta por lo mismo: aceite demasiado caliente, que cierra el pescado y no le deja soltar gelatina, lomos finos o sin piel, o prisa con el vaivén. Y si no te sale perfecto a la primera, la segunda vez ya reconocerás el punto a simple vista.

Lo ideal es comerlo recién hecho. Si sobra, guárdalo tapado en la nevera y tómalo en 1 o 2 días como máximo. Al recalentarlo, la emulsión tiende a separarse: hazlo a fuego mínimo moviendo la cazuela, o vuelve a ligar la salsa con unas gotas de agua. No conviene congelar la salsa ya ligada, porque al descongelarse se corta.

En la mesa basta con pan de hogaza para mojar y, si quieres completar el menú, una ensalada verde o unos pimientos asados. Si te quedas con ganas de bacalao, tienes el bacalao a la vizcaína o el bacalao gratinado con almendras.

Para un día sin tiempo de vigilar la emulsión, el bacalao al horno se hace prácticamente solo, y el potaje de garbanzos con bacalao lleva el mismo pescado a la cuchara.

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