El zarangollo murciano es un revuelto de la huerta en el que el calabacín y la patata se pochan despacio en aceite hasta quedar casi en compota, y se ligan al final con huevo. Prepararlo lleva unos 40 minutos, casi todos de fuego lento, y las cantidades, 3 calabacines, 3 patatas medianas y 4 huevos, están pensadas para 4 personas como primer plato.

Sobre cómo se hace hay opiniones para todos los gustos en la Región de Murcia. La fórmula más extendida en la huerta combina calabacín, cebolla y huevo, y muchas casas añaden patata, como aquí, o la usan en lugar de la cebolla. Se toma como primer plato o como tapa, sobre una rebanada de pan, y comparte familia con el pisto de verduras, aunque en el zarangollo el huevo no se sirve aparte, sino que envuelve las verduras.

El aceite, apenas 50 ml, tiene que trabajar a fuego medio-bajo, para que la patata se poche en 12 a 15 minutos sin dorarse, y el calabacín necesita otros 15 minutos para soltar y evaporar su agua. Con esa paciencia, acertar con el cuajado final se vuelve fácil: el huevo entra con las verduras ya secas y se retira cuando todavía brilla, porque el calor de la sartén termina el trabajo. Los 10 ml de vinagre blanco que se añaden antes del huevo apenas se notan como acidez, pero equilibran el dulzor del calabacín.

Información nutricional(por ración)

Energía

215 kcal

Hidratos

17 g

Grasas

13 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

9 g

¿Cuántos comensales?
4
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
50 mililitros
Vinagre blanco
Vinagre blanco
10 mililitros
Avecrem Vegetal
1 pastilla
Calabacín
Calabacín
3 unidades
Patata
Patata
3 unidades mediana
Huevo
Huevo
4 unidades
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Paso 1 de 4

Pocha la patata a fuego lento

Pocha la patata a fuego lento

Pela las 3 patatas medianas, lávalas y lamínalas finas, de unos 3 mm, como para una tortilla; después trocea las rodajas en pedazos más pequeños. Sécalas con un paño o papel de cocina para que no salpiquen al entrar en el aceite.

Pon una sartén ancha, de unos 28 cm, con el aceite de oliva virgen extra (50 ml) a fuego medio-bajo. Cuando esté caliente, incorpora la patata con cuidado y deja que se poche entre 12 y 15 minutos, dándole la vuelta cada pocos minutos con una espátula para que se haga por igual. La idea es que se ablande en el aceite sin freírse: si ves que se dora o burbujea con fuerza, baja el fuego. Estará lista cuando se parta con la cuchara sin esfuerzo y haya absorbido parte del aceite.

Paso 2 de 4

Añade el calabacín y el Avecrem Vegetal

Añade el calabacín y el Avecrem Vegetal

Mientras se pocha la patata, lava bien los 3 calabacines y, sin pelarlos, córtalos en rodajas delgadas o en dados de 1 cm, según la textura que prefieras: las rodajas se deshacen más y los dados mantienen algo de mordida. La piel da color y evita que acaben en puré.

Incorpóralos a la sartén con la patata y espolvorea sobre ellos la pastilla de Avecrem Vegetal desmenuzada. No añadas sal: la pastilla sazona el conjunto. Mantén el fuego medio-bajo y remueve con suavidad para no romper la patata. En los primeros minutos el calabacín empezará a soltar agua y verás que las verduras se cuecen en su propio jugo; es lo normal y es lo que da al zarangollo su textura melosa. Si prefieres la versión con cebolla, muy extendida en la huerta, añade 1 cebolla en juliana fina junto al calabacín; se pochará al mismo ritmo.

Paso 3 de 4

Evapora el agua y añade el vinagre

Evapora el agua y añade el vinagre

Sigue cocinando unos 15 minutos más, sin olvidarte de remover de tanto en tanto, hasta que el líquido del calabacín se haya evaporado casi por completo y las verduras estén muy tiernas, casi deshechas al apretarlas con la cuchara. Algún borde ligeramente dorado le va bien, pero no dejes que se peguen. Este punto es importante: si queda agua en la sartén, el huevo se mezcla con ella y el revuelto sale aguado.

Añade entonces los 10 ml de vinagre blanco, repartidos por toda la sartén, y mueve la sartén 1 minuto mientras se evapora la parte más punzante. Queda una acidez muy suave que equilibra el dulzor del calabacín y hace el plato menos pesado.

Paso 4 de 4

Cuaja el huevo sin secarlo

Bate los 4 huevos en un bol, solo lo justo para mezclar claras y yemas. Con el fuego al mínimo, viértelos sobre las verduras, repartiéndolos por toda la sartén.

Remueve sin parar, con movimientos suaves y amplios, unos 2 o 3 minutos: así el huevo cuaja despacio y envuelve la patata y el calabacín en lugar de formar una tortilla. Retira la sartén del fuego cuando el huevo esté cuajado pero todavía brillante y jugoso: el calor residual lo termina en 1 minuto. Si esperas a verlo seco en la sartén, en el plato quedará gomoso. Sírvelo enseguida, templado, con pan.

Consejos finales

El calabacín está en plena temporada en verano, de junio a septiembre, y es cuando más sabor aporta a este plato. Elige piezas medianas, firmes y con la piel brillante y sin golpes: las muy grandes tienen más semillas y más agua, y alargan el tiempo de reducción. Para la patata, una variedad de carne firme aguanta mejor el pochado lento sin deshacerse del todo.

Los trucos de este revuelto se resumen en grosor y paciencia: corta la patata fina para que se poche a la vez que el calabacín reduce, y no eches el huevo hasta que la sartén esté casi seca, porque el agua del calabacín es lo que convierte un buen revuelto en un plato aguado. Si el huevo se te pasa y queda seco, sírvelo con un chorrito de aceite crudo por encima. Para decorar, puedes sacar con un pelador unas tiras finas de piel de calabacín, freírlas un momento y colocarlas encima al servir.

Tómalo recién hecho, templado, con rebanadas de pan tostado. Como primer plato llena bien, y en porciones pequeñas sobre pan sirve de tapa para más gente. Si sobra, guárdalo en la nevera tapado y tómalo en 1 día, recalentado a fuego suave o a temperatura ambiente; el huevo pierde jugosidad al recalentarlo.

Para completar un menú con sabores de la Región, el cocido murciano y los michirones murcianos son platos de cuchara para el invierno, y el arroz al estilo murciano encaja en una comida de domingo.

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