Pocas carnes agradecen tanto el fuego lento como la carrillada en salsa: carrilleras de cerdo selladas y cocidas despacio con verduras, vino tinto y caldo de carne hasta que la salsa queda fina y brillante. Son 8 carrilleras, 2 por cabeza para 4 personas, y conviene reservar unas 2 horas y media, aunque el trabajo activo no pasa de 30 minutos: el resto lo hace la cazuela tapada a fuego mínimo.

La carrillera es el músculo de la mejilla del animal, un corte que trabaja mucho y está lleno de colágeno. Por eso a la plancha resulta dura, pero en una cocción larga ese colágeno se convierte en gelatina y la carne queda melosa y se deshace con el tenedor, mientras la salsa coge cuerpo sin necesidad de espesantes. Las carrilleras de cerdo ibérico tienen más grasa infiltrada y quedan algo más jugosas; las de cerdo blanco son más magras y más fáciles de encontrar. Con piezas más grandes, las carrilleras de ternera estofadas siguen el mismo principio con más tiempo de cazuela.

Pide al carnicero que te las limpie de telillas y grasa exterior, o hazlo tú en casa con un cuchillo bien afilado. El sellado se hace a fuego fuerte y en tandas, porque si amontonas las piezas en la cazuela sueltan agua y se cuecen en lugar de dorarse. El final también tiene su gesto: 20 g de mantequilla fría batida en la salsa caliente le dan brillo y la dejan sedosa. Pese a las horas, la receta es fácil de llevar, porque durante la cocción solo hay que girar las carrilleras de vez en cuando y vigilar que no falte líquido.

Información nutricional(por ración)

Energía

420 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

24 g

Fibra

3 g

Proteínas

35 g

¿Cuántos comensales?
4
Carrillera de cerdo
Carrillera de cerdo
8 unidades
Caldo Casero de Carne 100% Natural
Cebolla
Cebolla
100 gramos
Puerro
Puerro
100 gramos
Zanahoria
Zanahoria
80 gramos
Laurel
Laurel
1 hoja
Vino tinto
Vino tinto
1 vaso
Mantequilla
Mantequilla
20 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
80 mililitros
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Receta

Carrillada en salsa

Paso 1 de 4

Limpia, salpimienta y sella las carrilleras

Limpia, salpimienta y sella las carrilleras

Retira de las 8 carrilleras el exceso de grasa exterior y la telilla blanquecina que a veces las recubre, porque en la cocción se encoge y deforma la pieza. Sécalas con papel de cocina y salpimiéntalas por ambos lados.

Calienta los 80 ml de aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia a fuego fuerte. Cuando el aceite esté bien caliente, coloca las carrilleras en tandas, sin que se toquen, y déjalas 2 o 3 minutos sin moverlas, hasta que tengan una costra dorada; dales la vuelta y repite por el otro lado. Si las amontonas, la temperatura cae, sueltan agua y se cuecen en lugar de dorarse. Ese tostado aporta el color oscuro y buena parte del sabor de la salsa. Cuando estén doradas por las 2 caras, sácalas a un plato y resérvalas.

Paso 2 de 4

Pocha la cebolla, la zanahoria y el puerro

Pocha la cebolla, la zanahoria y el puerro

Mientras se sellan las carrilleras, prepara las verduras. Al puerro, unos 100 g, quítale las hojas verdes y la base con la raíz, retira también la primera capa y pica el resto. Pica igual los 100 g de cebolla y los 80 g de zanahoria.

En el mismo aceite donde has dorado la carne, reduce el fuego a medio bajo y añade primero la cebolla. Cuando empiece a ablandarse, al cabo de unos 5 minutos, suma la zanahoria y después el puerro; el laurel entra con él. Rasca el fondo con la cuchara de madera para despegar los restos tostados de la carne, que se disuelven en la verdura. Deja pochar unos 15 minutos en total, dándole vueltas cada poco: buscas una cebolla translúcida, la zanahoria blanda y un sofrito muy confitado, casi como una mermelada.

Paso 3 de 4

Guisa a fuego lento con vino y caldo

Guisa a fuego lento con vino y caldo

Devuelve las carrilleras a la cazuela, sobre el sofrito, y vierte el vaso de vino tinto. Pon el fuego fuerte para que el vino borbotee 2 o 3 minutos y se vaya el olor a alcohol. Añade los 500 ml de Caldo Casero de Carne 100% Natural, que debe cubrir la carne casi por completo; si no llega, completa con agua caliente. Por eso conviene una cazuela ajustada al tamaño de las piezas: en una muy ancha, 500 ml se quedan cortos.

Tapa y deja cocer a fuego muy suave unas 2 horas. Gira las carrilleras cada media hora y comprueba el líquido: si baja demasiado, añade agua caliente poco a poco, porque la carne debe estar casi cubierta. A partir de la hora y media empieza a comprobar el punto. Las carrilleras están listas cuando un tenedor entra sin resistencia y las fibras se separan con facilidad; si todavía ofrecen firmeza, necesitan más tiempo, no más fuego.

Paso 4 de 4

Tritura la salsa y termina con mantequilla

Tritura la salsa y termina con mantequilla

Saca las carrilleras con cuidado a un plato, porque a estas alturas están tan tiernas que se rompen con facilidad. Retira la hoja de laurel y tritura las verduras con todo el líquido de la cazuela hasta obtener una salsa fina; si la quieres más sedosa, pásala además por un colador fino o un chino. Si ha quedado demasiado líquida, déjala reducir unos minutos a fuego medio, hasta que cubra el dorso de una cuchara.

Devuelve la salsa y las carrilleras a la cazuela y calienta hasta que empiece a hervir suave. Añade entonces los 20 g de mantequilla bien fría, en dados, y mueve la cazuela en círculos o bate con unas varillas hasta que se funda: la salsa gana brillo y textura. Deja reposar el guiso 5 minutos fuera del fuego antes de llevarlo a la mesa.

Consejos finales

Hacer la carrillada con antelación es un truco que mejora el plato: cuando reposa unas horas en la nevera, la gelatina se asienta, la grasa sube y forma una capa que se retira con una cuchara, y la carne se corta mejor. Se conserva 3 o 4 días en la nevera, bien tapado y siempre con su salsa, y se congela muy bien hasta 3 meses. Recaliéntalo a fuego suave con la cazuela tapada y añade la mantequilla en ese momento, no antes de guardarlo.

Si al pinchar las carrilleras notas que siguen duras, devuélvelas a la cazuela con su líquido y dales otros 20 o 30 minutos tapadas; el colágeno necesita tiempo y subir el fuego solo las seca. Si, por el contrario, se deshacen al moverlas, sácalas antes de triturar y no las remuevas más. Una salsa demasiado espesa se aligera con agua caliente, y una demasiado clara, reduciéndola destapada antes de añadir la mantequilla.

Para acompañar, un puré de patata cremoso o unas patatas fritas en dados recogen la salsa, y un arroz blanco suelto también funciona. Como plato único no hace falta mucho más que pan para mojar. Las manitas de cerdo en salsa aprovechan otro corte gelatinoso del cerdo con una técnica parecida.

Para cocinar con la misma calma, las albóndigas en salsa de la abuela son otro guiso con salsa de los que piden tiempo, y la cinta de lomo en salsa sale bastante más rápida.

Valora esta recetas 48 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras