La menestra de verduras es un guiso de hortalizas variadas cocinadas en su propia salsa, en esta versión con un sofrito de cebolla, ajo, pimentón dulce y vino oloroso. En unos 40 minutos la tienes en la mesa, buena parte de ellos con la cazuela tapada y sin necesidad de vigilarla, y el kilo de menestra congelada que lleva alcanza para 6 personas como primer plato o guarnición.

La más conocida es la navarra y riojana, con la de Tudela como referencia: se hace en primavera con verdura fresca de la huerta del Ebro, como alcachofas, espárragos, habas y guisantes, que se cuecen por separado y a menudo se terminan con jamón. Aquí el planteamiento es casero y de diario, con verdura congelada que ya viene limpia y troceada, y eso la convierte en una receta fácil para cualquier cena entre semana. Con carne, la menestra de ternera con verduras sigue una línea parecida.

El resultado se juega sobre todo en el sofrito y en la forma de echar la verdura. El pimentón se añade con el fuego al mínimo y se moja enseguida con el vino, porque en unos 10 segundos de más se quema y amarga toda la cazuela. Y la verdura entra congelada, sin descongelar: al calentarse suelta el agua que, junto al Tomate Frito Casero, forma la salsa, de modo que el agua extra solo se añade si se queda seca. Con 15 a 20 minutos de guiso suave las piezas quedan tiernas sin deshacerse.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

14 g

Grasas

9 g

Fibra

7 g

Proteínas

6 g

¿Cuántos comensales?
6
Cebolla
Cebolla
1 unidad grande
Vino
Vino
al gusto oloroso
Pimentón dulce
Pimentón dulce
1 cucharada
Tomate Frito Casero
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Avecrem Vegetal
1 pastilla
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Paso 1 de 4

Sofríe cebolla, ajo y pimentón

Pela la cebolla grande, pela también 2 dientes de ajo y pica ambos muy finos, cada uno por su lado. En una cazuela amplia, calienta el aceite de oliva virgen extra, unas 3 o 4 cucharadas, y añade la cebolla con una pizca de sal, que la ayuda a sudar sin dorarse demasiado. Cocínala a fuego medio unos 8 minutos, hasta que esté transparente y tierna; entonces incorpora el ajo y dale 1 minuto más, hasta que huela, sin que llegue a tostarse.

Baja el fuego al mínimo, añade la cucharada de pimentón dulce y remueve rápido, apenas unos segundos. Casi de inmediato, vierte medio vaso de vino oloroso, unos 100 ml: el líquido frena la temperatura y evita que el pimentón se queme y amargue. Sube a fuego medio y mantén el hervor 2 o 3 minutos, hasta que el vapor ya no pique en la nariz y quede una base aromática y ligeramente dulce sobre la que se guisará la verdura.

Paso 2 de 4

Añade la menestra y el tomate

Echa el kilo de menestra de verduras directamente a la cazuela, sin descongelar. Al calentarse soltará su propia agua, que se mezcla con el sofrito y forma parte de la salsa, así que no hace falta añadir líquido todavía. Sube el fuego a medio fuerte y remueve bien durante 2 o 3 minutos, para que todas las piezas se impregnen de la cebolla, el ajo y el vino y la verdura empiece a perder el hielo.

Incorpora el bote de Tomate Frito Casero y mezcla con suavidad, mejor con una cuchara de madera y levantando desde el fondo, para no romper las piezas más delicadas, como los guisantes o los ramilletes de coliflor si tu menestra los lleva. El tomate da cuerpo a la salsa y un dulzor que equilibra el punto amargo de algunas verduras, como la alcachofa. Cuando todo esté integrado y empiece a burbujear por los bordes, pasa al siguiente paso.

Paso 3 de 4

Sazona y guisa tapado a fuego suave

Desmenuza la pastilla de Avecrem Vegetal sobre la cazuela y remueve para repartirla. Aporta el fondo de caldo de verduras y buena parte de la sal, así que no añadas más hasta el final. Comprueba la humedad: si la mezcla se ve seca o el tomate empieza a pegarse al fondo, moja con 50 a 100 ml de agua caliente sin llegar a cubrir las verduras. La menestra tiene que quedar en salsa, no en caldo.

Tapa la cazuela, baja a fuego suave y deja cocer unos 15 a 20 minutos, removiendo con cuidado un par de veces. El tiempo depende de la mezcla y del punto que te guste: pincha una judía verde o un trozo de zanahoria, que suelen ser lo que más tarda, y estarán listas cuando cedan al cuchillo pero conserven su forma. Si empiezan a deshacerse, te has pasado. Al final la salsa debe quedar trabada y brillante.

Paso 4 de 4

Rectifica y deja reposar 5 minutos

Cuando las verduras estén en su punto, prueba la salsa. Dale unas vueltas de molinillo de pimienta negra y, solo si hace falta, un poco de sal, teniendo en cuenta que la pastilla ya ha sazonado. Si la salsa ha quedado demasiado líquida, destapa y deja que hierva 2 o 3 minutos a fuego medio para que reduzca; si está muy espesa, aclárala con un poco de agua caliente.

Retira la cazuela del calor y espera unos 5 minutos sin destaparla. En ese tiempo la temperatura se iguala, la salsa se asienta y las verduras terminan de hacerse con el calor residual. Sirve la menestra bien caliente en platos hondos, repartiendo todas las variedades para que a cada uno le toque de todo, y termina, si quieres, con un hilo de aceite de oliva virgen extra en crudo por encima.

Consejos finales

Hecha con unas horas de antelación gana, porque el sofrito y el tomate se asientan en la salsa. En un táper cerrado dura 3 días en frío y recaliéntala despacio, con unas cucharadas de agua, removiendo poco para no romper la verdura, y sin dejarla hervir mucho rato, porque se pasa enseguida. Se puede congelar hasta 2 o 3 meses, aunque las piezas quedan más blandas al descongelar; para eso, mejor retirarla del fuego un poco antes de su punto.

Una menestra aguada se evita con trucos muy simples: no tapes la cazuela hasta que la verdura haya soltado y evaporado parte del hielo, con el fuego a medio fuerte, y prueba la salsa antes de añadir agua, porque muchas veces basta con la que suelta la propia verdura. Al revés, si la notas espesa y pegada al fondo, unas cucharadas de agua caliente la recuperan sin enfriar la cazuela.

Como guarnición acompaña bien un filete de ternera, un pollo asado o un pescado blanco a la plancha. Para convertirla en plato único, ponle encima un huevo duro picado o un huevo escalfado con unas lascas de jamón, al estilo de la menestra con jamón y huevo escalfado.

Si cocinas para menos de 6, lo sobrante se convierte en una crema: tritúralo con un cazo de caldo y tendrás una crema de verduras con el punto del pimentón. Para seguir con verdura en plato de cuchara, la sopa de verduras casera y el potaje de garbanzos con verduras aprovechan las mismas hortalizas.

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