Espesa y de color naranja intenso, esta crema de zanahoria y patata casera no lleva nata ni harina: el cuerpo sale de la patata y el fondo, de un esqueleto de pollo cocido con las verduras. En unos 40 minutos tienes la cena de cuchara lista para 4 personas.

Casi todo el cuerpo lo pone la patata, así que merece la pena elegirla bien. Las variedades harinosas, como la agria o la kennebec, sueltan más almidón al cocer y dan una crema más densa; las de carne firme, que van mejor para guisos y ensaladas, la dejan más ligera. En las zanahorias, busca piezas rectas, firmes y de color vivo, sin grietas ni puntas blandas, y si tienen las hojas, que estén verdes y tiesas. Las muy gruesas pueden tener el corazón leñoso; si al cortarlas ves un centro pálido y duro, retíralo.

Con un gesto tan simple como chascar la patata en vez de cortarla en dados, la fécula va saliendo durante los 30 minutos de cocción y espesa el caldo sin que tengas que calcular nada, así que la receta queda fácil incluso para quien nunca ha preparado una crema. Al no llevar nata y tener un dulzor suave, suele entrar bien también a los niños, que la toman sin protestar por la verdura. Y el esqueleto de pollo, que se retira antes de triturar, deja un fondo casero que el agua sola no daría.

Información nutricional(por ración)

Energía

165 kcal

Hidratos

22 g

Grasas

6.5 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

3.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
4 unidades
Zanahoria
Zanahoria
4 unidades
Ajo
Ajo
1 diente
Avecrem Vegetal
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
20 mililitros
Agua
Agua
1 unidad
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Paso 1 de 4

Pela y chasca las patatas

Pela las 4 patatas con un pelador de verduras y lávalas bajo el grifo para quitar restos de tierra. Ahora, en lugar de cortarlas en dados, cháscalas: clava el cuchillo en la patata y corta solo hasta la mitad, sin llegar al final; después gira la hoja hacia un lado para que el trozo se desprenda rompiéndose. Repite hasta tener trozos de unos 3 cm, más o menos iguales entre sí, porque así se ablandan todos a la vez.

Los bordes rotos liberan en el agua bastante más fécula que un corte limpio, y con eso no te harán falta harina ni nata. Pela también el diente de ajo; si tiene el germen verde en el centro, ábrelo por la mitad y quítalo para que el sabor quede más suave.

Paso 2 de 4

Corta las zanahorias y rehógalas

Pela las 4 zanahorias con el pelador, que va mucho más rápido que el cuchillo, y lamínalas en ruedas finas, de medio centímetro como mucho. Cuanto más finas, antes se ablandan y más fácil es luego triturarlas sin dejar hebras, porque la zanahoria tarda más que la patata en hacerse.

Pon una cacerola mediana a fuego medio con el aceite de oliva virgen extra (20 ml). Añade el ajo, las patatas y las zanahorias y rehógalo todo de 4 a 5 minutos, removiendo con una cuchara de madera. No buscas dorar las verduras, solo que se impregnen de aceite y empiecen a sudar: si cogen color tostado, la crema pierde su naranja limpio. Este paso es opcional; si vas con prisa, puedes poner el aceite directamente con el agua en el paso siguiente.

Paso 3 de 4

Añade el agua y cuece 30 minutos

Incorpora el esqueleto de pollo a la cacerola y cubre con agua, alrededor de 1 litro, lo justo para que las verduras queden tapadas. Desmenuza la pastilla de Avecrem Vegetal por encima y dale unas vueltas hasta que se deshaga. Si pones mucha más agua, la crema quedará aguada; siempre es mejor quedarse corto y aligerar al final.

Cuando arranque el hervor, modera la llama y tapa la cacerola dejando una rendija. Deja que cueza unos 30 minutos, hasta que la patata empiece a deshacerse por los bordes y un tenedor atraviese las rodajas de zanahoria sin esfuerzo. Retira de vez en cuando la espuma que pueda soltar el esqueleto con una cuchara, para que el caldo quede limpio.

Paso 4 de 4

Retira el esqueleto y tritura

Apaga el fuego y saca el esqueleto de pollo con una espumadera. Si lleva carne pegada, sepárala de los huesos y devuélvela a la cacerola para triturarla con la crema; los huesos y cualquier trocito de cartílago van fuera. Revisa con un cucharón que no quede ningún huesecillo suelto y aparta un vaso del caldo de cocción.

Bate con el brazo de la batidora a máxima potencia durante 2 o 3 minutos, moviéndola por toda la cacerola, hasta que no quede ni un grumo. No la pases por el colador: perdería buena parte del cuerpo que ha dado la fécula. Si está muy espesa, añade caldo del vaso poco a poco mientras bates. Sirve bien caliente con unas hojas de perejil fresco por encima, que dan color y un punto herbáceo.

Consejos finales

Sin el esqueleto de pollo, la crema queda apta para una dieta vegetariana, porque el resto son verduras, aceite y caldo vegetal; el fondo será algo más ligero, y puedes compensarlo rehogando las verduras los 5 minutos completos del paso 2. Con un puerro en lugar del ajo se acerca a la crema de puerros y zanahoria, y cambiando la mitad de las zanahorias por calabacín tienes una versión más suave y verde.

La textura se corrige al final. Cuando la notes demasiado espesa, aligérala con el caldo reservado, un chorrito cada vez; cuando quede clara, déjala hervir sin tapa 5 minutos más antes de volver a batir. Si la patata va chascada y la crema no pasa por el colador, la fécula hace todo el trabajo de espesante, y con trucos así no echarás de menos la nata. En la nevera dura 3 días y congelada, unos 3 meses, aunque la patata puede quedar algo granulosa al descongelar: vuelve a batirla al recalentar y añade un poco de agua, porque espesa en reposo.

Unos picatostes de pan, unas pipas de calabaza tostadas o unas lascas de queso curado le dan contraste en el plato, igual que un hilo de aceite crudo o pimienta recién molida. Sola sirve de cena ligera, y como primer plato encaja antes de una merluza a la plancha o de una tortilla francesa.

Para ir variando, la crema de calabacín es la más suave y la crema de calabacín y zanahoria mantiene el dulzor de la zanahoria. Si prefieres patata con más sustancia, las patatas a la riojana son el guiso de cuchara de referencia.

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