Del valle del Ebro llega este pollo al chilindrón, con muslos dorados y guisados despacio en una salsa de pimiento rojo y tomate. Esta versión es para 4 personas, a 2 muslos por cabeza, lleva además zanahorias baby, guisantes y champiñones y tarda unos 50 minutos en total, unos 35 de ellos con la cazuela a fuego lento.

El chilindrón tradicional se reparte entre Aragón, Navarra y La Rioja, y cada zona tiene su manera de hacerlo. Se prepara con pollo, con cordero o con conejo, y en muchas casas el sofrito empieza con unos tacos de jamón serrano; en otras se añade carne de pimiento choricero, que oscurece la salsa y le da un dulzor más profundo. Lo que comparten todas es la base de pimiento, tomate, cebolla y ajo y la cocción lenta. Las verduras de esta receta no son las de la versión más clásica, pero convierten el guiso en un plato único.

Para que quede jugoso, elige muslos con piel y hueso: la piel dorada aporta grasa y sabor a la salsa, y el hueso evita que la carne se seque durante la cocción. Dóralos bien antes de guisar, unos 8 minutos a fuego medio-alto, porque ese tostado es lo que da color y fondo al guiso. A partir de ahí todo es fácil y casi pasivo: con la tapa entreabierta, basta con mover la cazuela un par de veces mientras el pollo se ablanda en la salsa.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

18 g

Fibra

4 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
4
Muslo de pollo
Muslo de pollo
8 unidades
Zanahoria baby
Zanahoria baby
200 gramos
Guisante
Guisante
250 gramos
Salsa Chilindrón
Champiñón
Champiñón
200 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
4 cucharadas
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 3

Dora el pollo y rehoga las verduras

Dora el pollo y rehoga las verduras

Sala los 8 muslos de pollo por todos los lados. Elige una cazuela amplia, donde quepan en una sola capa, y calienta en ella el aceite de oliva virgen extra, 4 cucharadas, con el fuego medio-alto. Coloca los muslos con la piel hacia abajo y no los muevas durante 4 o 5 minutos, porque si los tocas antes la piel se pega y se rompe. Dales la vuelta y dora el otro lado 3 o 4 minutos más. Si la cazuela es pequeña, hazlo en 2 tandas para que no se cuezan en su propio jugo.

Retira el pollo a un plato. Mientras se doraba, limpia los 200 g de champiñones con un papel húmedo y córtalos en cuartos. En la misma grasa, a fuego medio, rehoga los 200 g de zanahorias baby unos 3 minutos y añade los champiñones. Cocina otros 4 o 5 minutos; los champiñones tienen que soltar su agua y empezar a dorarse.

Paso 2 de 3

Guisa el pollo en la Salsa Chilindrón

Guisa el pollo en la Salsa Chilindrón

Añade los 250 g de guisantes y el sobre de Salsa Chilindrón de Gallina Blanca y remueve para que las verduras queden bien cubiertas. Si el envase indica añadir agua, incorpórala ahora en la cantidad que señale. Raspa el fondo y despega lo que dejó el pollo al dorarse, porque eso da mucho sabor a la salsa.

Vuelve a meter los muslos en la cazuela con la piel hacia arriba, hundidos en la salsa hasta la mitad, junto con el jugo que hayan soltado en el plato. Cuando empiece a hervir, reduce la llama al mínimo y cubre dejando una rendija y cocina entre 30 y 35 minutos, meneando la cazuela cada 10 minutos para que no se agarre. Si usas guisantes congelados y los quieres muy verdes, puedes añadirlos en los últimos 10 minutos en lugar de al principio.

Paso 3 de 3

Comprueba el punto y deja reposar

Comprueba el punto y deja reposar

En los últimos minutos, comprueba el pollo: está hecho cuando la carne se despega del hueso sin esfuerzo al pincharla con un tenedor y el jugo sale transparente, sin rastro rosado. Si tienes termómetro, el centro del muslo debe llegar a 75 °C. Prueba la salsa y rectifica de sal. Si está demasiado líquida, destapa y deja que reduzca 5 minutos a fuego medio; si ha espesado de más, aflójala echando agua caliente a cucharadas.

Retira la cazuela del calor y deja la cazuela tapada otros 5 minutos. En ese tiempo la carne se relaja y recupera jugos, y la salsa se asienta y gana brillo. Sirve 2 muslos por persona con una buena cucharada de verduras y salsa por encima, y deja pan en la mesa para mojar.

Consejos finales

Sírvelo bien caliente, con pan para no dejar ni rastro de la salsa. Los trucos para que gane sabor vienen de la cocina de siempre: prepáralo con unas horas de antelación, porque la salsa espesa y el pollo se impregna, y guísalo en cazuela de barro, que reparte el calor con suavidad y lo mantiene caliente en la mesa. Si la usas, ponle un difusor y súbela de temperatura poco a poco para que no se agriete. Esa misma paciencia sirve para el pollo guisado o para el cordero al chilindrón, que comparte salsa y pide algo más de tiempo.

Si el pollo ya está tierno pero la salsa ha quedado aguada, saca los muslos y reduce la salsa a fuego fuerte, sin tapa, unos minutos. Si la carne sigue dura a los 35 minutos, no subas el fuego: añade un poco de agua y dale 10 minutos más tapado. La piel no quedará crujiente en un guiso, aunque sí sabrosa; si la prefieres sin grasa, quítala al emplatar. Si sobra pollo, se guarda 3 días en frío con su salsa, y deshuesado sirve para rellenar empanadillas.

En olla rápida, dora el pollo y las verduras con la olla abierta, añade la salsa, cierra y deja unos 12 a 15 minutos de presión. Como la olla apenas evapora pero la salsa espesa puede agarrarse al fondo, añade un poco más de agua de la que indica el envase y espera a que la válvula baje por sí sola antes de abrir. Los guisantes congelados, mejor al final, con la olla ya abierta, 3 o 4 minutos. Y si un día prefieres menos cazuela, la receta de muslos de pollo al horno va directa a la bandeja, mientras que las albóndigas de pollo en salsa funcionan bien con los más pequeños.

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