Un caldo de verduras con fideos gruesos se prepara en una sola olla y sin pelar ni trocear nada, porque el caldo ya viene hecho y solo queda cocer la pasta en él. Es una cena para 4 personas que está lista en unos 25 minutos: lo que tarda el caldo en romper a hervir, de 8 a 10 minutos de fideo y un par de minutos de reposo antes de repartirlo.

El fideo grueso aguanta la cocción mejor que el fino y deja una sopa con más cuerpo en la cuchara, pero también bebe mucho más caldo: si lo dejas en la olla después de apagar el fuego, en 10 minutos se hincha y la sopa pasa de caldosa a espesa. Cada fabricante indica su propio tiempo en el paquete, así que míralo antes de empezar y prueba un fideo antes de que se cumpla.

Si prefieres un caldo de verduras casero desde cero, sofríe en aceite de oliva una cebolla picada unos 4 minutos, añade un tomate rallado y déjalo 10 minutos más; cubre con agua y, cuando hierva, echa zanahoria, nabo, calabacín y judías verdes en dados pequeños con unas hojas de tomillo. En unos 8 minutos de hervor suave las verduras están tiernas y tienes una sopa con tropezones; para un caldo colado con más sabor, déjalo cocer de 30 a 40 minutos. Con cualquiera de los 2 caldos, unas albóndigas pequeñas cocidas en él antes de la pasta convierten el primer plato en una sopa de fideos con albóndigas que vale como plato único.

Información nutricional(por ración)

Energía

48 kcal

Hidratos

8.2 g

Grasas

0.6 g

Fibra

1.1 g

Proteínas

1.6 g

¿Cuántos comensales?
4
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Paso 1 de 4

Calienta el caldo en una olla amplia

Vierte los 2 briks de Caldo Casero de Verduras 100% Natural en una olla amplia, con espacio de sobra por encima del líquido. Un recipiente grande hace que el caldo se caliente de forma uniforme y deja sitio para que luego los fideos se muevan sin apelmazarse ni desbordar la olla cuando el hervor sube.

Ponla a fuego medio alto y tápala mientras se calienta: con la tapa puesta rompe a hervir antes y pierdes menos líquido por evaporación. Como el caldo ya viene hecho con verduras, te ahorras pelar, trocear y cocer hortalizas, y el sabor de fondo está desde el primer momento. Mientras tanto saca los cuencos o platos hondos y déjalos a mano, porque cuando el fideo esté en su punto conviene repartirlo sin esperar.

Paso 2 de 4

Ajusta el hervor y prueba de sal

Cuando el caldo empiece a burbujear, quita la tapa y baja un poco el fuego hasta tener un hervor suave y constante, con burbujas pequeñas que suben sin parar pero sin borbotones. Un hervor violento evapora el líquido muy deprisa y hace que la pasta se pegue al fondo y se pase por fuera antes de hacerse por dentro.

Es el momento de probar el caldo antes de añadir nada. Ya viene sazonado, así que lo normal es que no necesite sal; si la añades, hazlo ahora y con moderación, porque el fideo absorbe líquido y concentra el sabor del plato. Mide la taza de fideos gruesos mientras tanto y tenla junto a la olla: el momento justo de echarlos es cuando el hervor ya es estable, ni antes ni después, para que la pasta se cueza de forma pareja y no se pegue al fondo.

Paso 3 de 4

Cuece los fideos hasta que estén tiernos

Añade la taza de fideos gruesos en forma de lluvia, repartiéndola por toda la superficie para que no caigan en un solo montón. Remueve con una cuchara de madera durante el primer minuto, que es cuando más tienden a pegarse entre ellos, y asegúrate de que toda la pasta queda sumergida en el caldo caliente.

Cuécelos a fuego medio el tiempo que indique el paquete, normalmente entre 8 y 10 minutos, y dale una vuelta cada poco. Prueba uno cuando falten 2 minutos para el tiempo del paquete: tiene que estar tierno pero con un punto firme al morder, sin el centro blanco y duro. Mantén el fuego moderado para que el caldo no se reduzca de más; si ves que la sopa se espesa demasiado, alárgala con agua caliente y deja que vuelva a hervir antes de seguir.

Paso 4 de 4

Deja reposar 2 minutos y reparte

Con los fideos en su punto, apaga el fuego y retira la olla del calor. Déjala reposar un par de minutos, no más: en ese tiempo la temperatura se iguala y el caldo termina de impregnar la pasta, pero si esperas mucho más el fideo sigue bebiendo líquido y se ablanda.

Reparte la sopa muy caliente en los cuencos. Para que todos tengan la misma cantidad de pasta, pasa primero los fideos con un cazo o una espumadera y después completa cada plato con el caldo. Si tienes perejil fresco, pica un poco por encima en el último momento para dar color y aroma. El caldo quedará algo turbio por el almidón del fideo, y es normal; si lo ves muy espeso y opaco, el hervor fue demasiado fuerte o la pasta se pasó de cocción.

Consejos finales

Como primer plato va bien antes de una tortilla, un pescado a la plancha o una carne guisada, y en cenas ligeras basta con un poco de pan o unos picatostes. Lo único que puede estropear una receta tan fácil es despistarse con el reloj del fideo: pon una alarma 2 minutos antes del tiempo que marca el paquete y prueba uno en ese momento.

Guarda en la nevera el caldo y los fideos por separado, en recipientes cerrados, y te durarán hasta 3 días. Es uno de esos trucos de almacenaje que evitan encontrar al día siguiente una masa blanda en lugar de una sopa, porque juntos la pasta se hincha durante la noche. Al recalentar, lleva el caldo a ebullición y añade los fideos solo el último minuto, para que se calienten sin cocerse más. El caldo sin pasta admite congelador hasta 3 meses; los fideos cocidos no, porque se deshacen al descongelarlos.

Para un plato más completo, cuece en el caldo zanahoria, calabacín y judías verdes en dados durante unos 8 minutos antes de echar los fideos: es el camino hacia una sopa de verduras casera con trozos de hortaliza en cada cucharada.

Y si un día te sobra caldo, no lo tires. Sustituye al agua en una quinoa con verduras, da fondo a un potaje de garbanzos con verduras o sirve para cocer un arroz caldoso con más sabor que el agua.

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