Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Necesitas pimientos del piquillo en conserva, cebolla, aceite de oliva virgen extra, harina y nata o leche, además de sal y pimienta. Para 2 raciones bastan 1 lata pequeña de pimientos de unos 185 g, 1 cebolla mediana, 2 cucharadas de aceite, 1 cucharada de harina y unos 200 ml de nata o leche. La cebolla se pocha, los pimientos se rehogan con ella y la harina espesa la salsa antes de triturarla.
Sí, basta con sustituir la nata por la misma cantidad de leche, entera o semidesnatada, y la salsa queda más ligera y con el sabor del pimiento más presente. La harina tostada sigue espesándola, así que la textura apenas cambia. Otra opción es prescindir de lácteos y triturar los pimientos y la cebolla con un poco de su jugo de conserva y aceite de oliva, que da una salsa más rústica y de color más intenso.
Con nata, la salsa se mantiene bien 2 o 3 días refrigerada, siempre en un táper hermético y guardada en cuanto se enfríe. Pasado ese tiempo la nata puede agriarse, así que no conviene alargarlo. Si quieres tenerla más tiempo, congélala en porciones hasta 2 meses; al descongelarla puede cortarse un poco, pero se recupera batiéndola en caliente. Para recalentarla, usa fuego bajo y un chorrito de leche.
Combina sobre todo con pimientos rellenos de carne, bacalao o atún, que es su compañía más tradicional. También va bien con carnes blancas a la plancha, albóndigas, pescados al vapor o al horno y pasta. Templada sirve para mojar pan o crudités. Como tiene un sabor dulce y suave, conviene acompañarla de platos poco especiados, para que el pimiento se note y no quede tapado.
Gallina Blanca Chef Guía
Salsa de pimientos del piquillo
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