Un lomo asado, un solomillo de cerdo o unas costillas al horno agradecen algo dulce y ácido al lado, y ahí entra esta salsa de manzana para carne, hecha con cebolla pochada, manzana golden, caldo, jerez y un vaso de nata. En unos 35 minutos tienes salsa suficiente para 8 personas, una cantidad que da margen para guardar parte en la nevera o en el congelador.

La combinación de manzana y cerdo aparece en muchas cocinas. En Asturias llega sobre todo a través de la sidra, y un buen ejemplo es su solomillo de cerdo a la sidra, y en la cocina inglesa el cerdo asado tradicional se acompaña de apple sauce, una compota de manzana sin cebolla ni caldo. Esta versión queda a medio camino: tiene el dulzor de la fruta, pero la cebolla, el caldo de carne y el jerez la acercan a una salsa de asado.

La manzana manda en el resultado. La golden se deshace bien al cocer y tritura muy fina, pero conviene que no esté demasiado madura, porque si lo está la salsa se vuelve empalagosa. Con 4 o 5 piezas medianas y 1 litro de caldo, los 15 minutos de cocción a fuego lento y sin tapa sirven para ablandar la fruta y reducir el líquido; si al triturar queda clara, 5 minutos más de hervor suave la espesan.

Es una salsa casera y fácil, de las que se hacen en una sola cazuela mientras la carne termina en el horno, y se puede preparar el día antes sin que pierda nada.

Información nutricional(por ración)

Energía

250 kcal

Hidratos

30 g

Grasas

3 g

Fibra

6 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
8
Caldo de carne
Caldo de carne
1 litro
Jeréz
Jeréz
1 vaso
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
1 vaso
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Manzana golden
Manzana golden
4-5 unidades
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 4

Pocha la cebolla a fuego suave

Pela la cebolla y pícala en daditos muy finos, de 3 a 4 mm de lado: cuanto más pequeños, antes se ablandan y mejor desaparecen al triturar. Usa una cazuela amplia en lugar de una sartén, porque después tendrá que recibir 1 litro de caldo.

Ponla a fuego medio bajo con 3 cucharadas generosas de aceite de oliva virgen extra. Echa la cebolla y sálala ligeramente, porque la sal le hace soltar su agua; pocha de 8 a 10 minutos, moviéndola cada tanto, hasta verla translúcida y tierna. Interesa que apenas tome color: una cebolla muy tostada oscurece la salsa y le da un amargor que tapa el sabor de la manzana. Si empieza a coger color pronto, rebaja la llama o moja con una cucharada de agua.

Paso 2 de 4

Saltea la manzana con la cebolla

Mientras se pocha la cebolla, pela las manzanas golden, 4 o 5 según su tamaño, y córtalas en cuartos. Retira bien el corazón, las semillas y las partes duras que lo rodean, que no se trituran del todo y dejan la salsa con hebras. Corta cada cuarto en cubos pequeños, de 1 cm aproximadamente, y así todos se ablandan por igual.

Cuando la cebolla esté transparente, sube el fuego a medio, incorpora la manzana y saltea unos 5 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que los bordes de los cubos empiecen a dorarse. Ese ligero tostado carameliza parte del azúcar de la fruta y da a la salsa un fondo más profundo que si la cocieras directamente en el caldo. No dejes que se queme: si se pega al fondo, rasca con la cuchara y sigue.

Paso 3 de 4

Cuece con el caldo y el jerez

Vierte primero el vaso de jerez sobre la manzana y la cebolla y mantenlo 2 minutos a fuego vivo, rascando la base para soltar los restos tostados que se hayan pegado. En ese tiempo el jerez reduce y arrastra el sabor tostado del fondo, que después pasará a la salsa. Un fino o un amontillado dan una salsa más seca; un oloroso, una más redonda.

Añade después el litro de caldo de carne y lleva a ebullición. Al primer hervor, baja la llama al mínimo y deja que cueza 15 minutos destapado, con alguna vuelta ocasional, hasta que la manzana esté completamente blanda y se aplaste sin esfuerzo con la cuchara. En este tiempo el líquido se reduce y concentra el sabor. No añadas sal todavía: el caldo ya trae la suya y la reducción la acentúa.

Paso 4 de 4

Tritura la salsa de manzana para carne

Aparta la cazuela de la placa y tritura con la batidora de brazo hasta obtener una crema lisa y homogénea. Mantén la cuchilla siempre sumergida para no salpicar con el líquido caliente. Si la quieres especialmente fina, pásala después por un colador de malla presionando con un cucharón.

Vuelve a poner la cazuela al fuego, añade el vaso de nata líquida para cocinar y remueve hasta que se integre. Deja que dé un hervor suave de 1 o 2 minutos y rectifica de sal. Está en su punto cuando napa la cuchara y, al pasar el dedo por ella, queda una línea limpia. Si está demasiado líquida, cuécela 5 minutos más; si queda espesa, aclárala con un chorrito de caldo. Sírvela caliente en salsera o sobre la carne recién cortada.

Consejos finales

Con 8 raciones, lo normal es que te sobre salsa de manzana para carne de un asado a otro. Bien cerrada, dura 3 o 4 días en el frigorífico; al enfriarse espesa, de modo que caliéntala despacio y aclárala con unas cucharadas de caldo. Para congelarla sin que se corte, aparta la parte que vayas a guardar antes de añadirla, congélala hasta 3 meses y suma la nata al recalentarla, ya que la nata congelada tiende a cortarse y deja la salsa granulosa.

Encaja con casi cualquier asado de cerdo, desde un lomo de cerdo en la olla hasta unas costillas o una presa a la plancha, y también con pato y con un pollo asado. Si buscas una receta que ya la lleve integrada, el solomillo a la mostaza con salsa de manzana combina el picante de la mostaza con el dulzor de la fruta.

Admite bastantes ajustes de sabor. Una pizca de canela o un poco de jengibre fresco rallado al cocer la manzana la hacen más especiada, y unas nueces picadas por encima le dan textura. Para una versión más ligera, sustituye la nata por un par de cucharadas del propio caldo y recurre al truco de triturar más tiempo, que le da cremosidad sin grasa. También puedes cambiar el jerez por sidra natural, que encaja muy bien con el cerdo. Si necesitas que no tenga gluten, revisa la etiqueta del caldo.

La manzana también funciona con carnes picadas y especias: prueba las albóndigas de pollo con salsa de manzana o el pollo al curry con manzana. Y si te sobra alguna pieza de fruta, unos dados de manzana salteados con la cebolla de cualquier guiso de cerdo aportan ese mismo contraste dulce.

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