Envolver un guiso de carne picada en hojas de repollo y dejarlo después 1 hora en caldo con tomate es la base de estos rollitos de repollo y carne estofados, pequeños paquetes que se cortan con la cuchara. Calcula unas 2 horas y cuarto de principio a fin para 4 personas, buena parte de ellas con la sartén tapada y a fuego lento.

Los rollos de col rellenos de carne se cocinan en media Europa, sobre todo en el centro y el este: en Polonia se llaman gołąbki, en Rumanía sarmale y en Ucrania holubtsi, y cada país los rellena y los cuece a su manera. Esta versión casera lleva un relleno con un punto dulce y salado, gracias a las uvas pasas y a la salsa inglesa, y se estofa en un caldo de carne con tomate y laurel que acaba convertido en salsa. Para elegir el repollo, busca uno pesado, de hojas apretadas y sin manchas, y separa las hojas grandes de fuera, que son las que se doblan bien. Necesitas una hoja por rollito y 3 o 4 más para tapizar la sartén. Las hojas exteriores más duras o estropeadas se retiran antes de empezar, aunque puedes aprovecharlas para una sopa de repollo. La única parte que pide algo de paciencia es el montaje de los rollitos de repollo y carne; el resto es un guiso fácil que se cuece casi solo.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

24 g

Grasas

5 g

Fibra

22 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
4
Repollo
Repollo
1 unidad
Tomate
Tomate
3 cucharadas troceado
Salsa inglesa
Salsa inglesa
1 cucharada
Laurel
Laurel
1 hoja
Uvas pasas
Uvas pasas
3 cucharadas
Zanahoria
Zanahoria
1 unidad pequeña
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Pimiento rojo
Pimiento rojo
al gusto
Cebolla
Cebolla
1 unidad mediana
Ajo
Ajo
3 dientes
Carne picada
Carne picada
425 gramos magra
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
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Paso 1 de 7

Prepara el guiso y escalda el repollo

Pon una sartén amplia al fuego, medio alto, con 2 cucharadas del aceite de oliva virgen extra y, en cuanto humee ligeramente, incorpora los 425 g de carne picada magra. Remueve sin parar, deshaciendo los grumos, unos 15 minutos, hasta que empiece a dorarse. Incorpora los 3 dientes de ajo, la cebolla, el pimiento rojo y la zanahoria, todo bien picado, las 3 cucharadas de uvas pasas y 1 cucharada de salsa inglesa, y salpimienta. Rehoga 5 minutos, vierte el vino blanco, tapa y deja otros 15 o 20 minutos a fuego medio: la carne debe quedar hecha del todo y sin restos rosados. Deja enfriar.

Mientras, pon a hervir agua en una olla grande. Separa las hojas del repollo y escáldalas de 2 en 2 o de 3 en 3, unos 3 minutos cada tanda, hasta que estén flexibles y se doblen sin partirse. Escúrrelas y guarda el agua de la cocción.

Paso 2 de 7

Rellena las hojas de repollo y ciérralas

Extiende una hoja escaldada sobre la tabla, por el revés, y si el nervio central es muy grueso, rebájalo con un cuchillo afilado, cortando en horizontal sin atravesar la hoja: así se dobla igual que el resto y el rollito no se abre.

Coloca en el centro cucharada y media del guiso de carne ya frío. Dobla primero los lados de la hoja hacia el centro, luego sube la base y termina bajando la parte de arriba, de forma que quede un paquete cerrado y cuadrado, de unos 4 cm de lado. Apriétalo un poco con la palma para que la hoja se ajuste al relleno.

Ve dejando los rollitos en una bandeja con el cierre hacia abajo, que es lo que los mantiene doblados mientras montas los demás. Repite hasta terminar las hojas o el relleno. Si el guiso todavía está caliente, espera: templado ablanda la hoja y se rompe al doblarla.

Paso 3 de 7

Calienta el caldo con tomate y laurel

En una olla, calienta el Caldo de Carne Gallina Blanca y añade las 3 cucharadas de tomate troceado y la hoja de laurel. Mezcla bien y, cuando arranque a hervir, baja el fuego al mínimo para mantenerlo caliente mientras terminas con los rollitos.

Calcula caldo suficiente para cubrir los rollitos casi hasta arriba una vez colocados en la sartén; si te quedas corto, más tarde puedes completar con el agua de escaldar el repollo. Prueba el caldo antes de seguir: ya lleva sal, y como el guiso también está sazonado, normalmente no hace falta añadir más.

Que el caldo entre caliente en la sartén tiene su motivo: si lo añades frío, la cocción se corta, los rollitos se quedan un rato en un líquido templado y tardan más en ponerse tiernos. El tomate y el laurel se irán mezclando con el jugo de la carne y del repollo durante la hora de cocción.

Paso 4 de 7

Marca los rollitos en la sartén

En la misma sartén donde hiciste el guiso, sin lavarla, calienta a fuego alto 1 cucharada más del aceite de oliva virgen extra. Los restos del guiso que han quedado pegados al fondo se disolverán después en la salsa y le darán fondo.

Con el aceite muy caliente, coloca los rollitos con el cierre hacia abajo, sin amontonarlos; si no caben todos, márcalos en 2 tandas. Déjalos 1 o 2 minutos sin tocarlos, hasta que la base tome un tono tostado y el cierre se quede pegado, y gíralos ayudándote de una espátula y una cuchara, sin pinchar la hoja.

Dora el otro lado otro par de minutos y retíralos a un plato. No se trata de cocinarlos, que eso ya lo hará el caldo, sino de que la hoja coja color y el rollito quede firme para soportar la hora de estofado sin deshacerse.

Paso 5 de 7

Estofa los rollitos de repollo y carne

Cubre el fondo de la misma sartén con 3 o 4 hojas de repollo escaldadas. Esa cama evita que los rollitos se peguen o se quemen por debajo durante la cocción larga y además suelta su sabor en la salsa.

Coloca encima todos los rollitos, juntos y con el cierre hacia abajo, con cuidado al manipularlos para que no se rompan. Vierte el caldo caliente con el tomate y el laurel, tapa la sartén y cocina aproximadamente 1 hora a fuego medio bajo, con un hervor suave que apenas mueva el líquido; si hierve fuerte, los rollitos se zarandean y se abren.

Echa un vistazo de vez en cuando. Si el líquido baja demasiado, añade un poco del agua reservada de escaldar el repollo. Estarán listos cuando la hoja esté muy tierna y se corte con el borde de una cuchara.

Paso 6 de 7

Reduce o tritura la salsa

Retira los rollitos con una espumadera a una fuente tapada para que no se enfríen. Saca el laurel y mira cómo ha quedado la salsa resultante del estofado.

Si está muy líquida, hiérvela destapada y a fuego vivo unos minutos, removiendo, hasta que espese ligeramente y nape la cuchara. Si prefieres una salsa más fina y con cuerpo, tritúrala con la batidora, incluidas las hojas de repollo del fondo, que le darán consistencia sin necesidad de harina. Rectifica la sal y la pimienta al final, porque al reducir se concentra.

Coloca los rollitos con cuidado en los platos o en una fuente y báñalos con la salsa, procurando que cada uno quede bien cubierto. La salsa caliente vuelve a templar el rollito por dentro.

Paso 7 de 7

Sirve con perejil picado

Deja reposar los rollitos 5 minutos en la fuente antes de servir: el relleno se asienta, la salsa se agarra a la hoja y se cortan mejor. Calcula 3 o 4 rollitos por ración, según el tamaño de las hojas que hayas usado.

Al servir, reparte la salsa de modo que cada porción lleve su parte, y esparce por encima una cucharada de perejil picado, que da color y aligera el guiso. Una guarnición de arroz blanco o de patata cocida aprovecha la salsa, y un buen trozo de pan también sirve para mojar.

Es una receta tradicional en muchas cocinas familiares del centro y el este de Europa. Si la preparas con antelación, guarda los rollitos dentro de su salsa y caliéntalos tapados a fuego suave.

Consejos finales

Hechos con un día de antelación, los rollitos de repollo y carne estofados ganan, porque la salsa se asienta. En la nevera, cubiertos con su salsa y en un recipiente hermético, aguantan 3 días, y también admiten congelador hasta 3 meses; la noche antes de comerlos, pásalos al frigorífico para que se descongelen, y caliéntalos despacio con la tapa puesta, añadiendo un chorrito de caldo si la salsa ha espesado.

El microondas sirve para una ración suelta, a media potencia y tapada, para que la hoja no se reseque.

Los rollitos que se abren y las hojas que se rompen al doblar tienen casi siempre el mismo origen. Escalda cada hoja sus 3 minutos completos, porque poco cocida se parte; el resto se juega en el montaje: rebaja el nervio central con un cuchillo, el truco para que la hoja se doble sin partirse, rellena con el guiso frío, coloca siempre el cierre hacia abajo y mantén el estofado a fuego suave. Si aun así alguno se abre, deja ese al fondo y sírvelo con salsa por encima; nadie lo notará.

Para variar el relleno, puedes cambiar parte de la carne por arroz cocido, como se hace en muchas versiones del este de Europa, o sustituir las pasas por piñones. En temporada de col, el mismo repollo sirve para otros platos, como el repollo guisado o las albóndigas de carne y col.

Y si te sobra guiso de carne después de montar los rollitos, guárdalo para un repollo con carne picada, o úsalo para rellenar unos pimientos o unas empanadillas al día siguiente.

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