El pollo al horno con vino blanco es un asado de bandeja con muslos untados en aceite, ajo y hierbas, colocados sobre una cama de patatas finas que se cuecen con el jugo de la carne, el vino y el caldo. Entre la preparación y el horno pasa poco más de 1 hora, y los 6 muslos se reparten entre 4 personas con alguno para repetir. Lo único que pide algo de criterio es la compra. En la carnicería es más fácil encontrar pollo de corral o criado en semilibertad, con la carne más firme y sabrosa que el de crianza intensiva; pide muslos de un calibre similar y se asarán al mismo ritmo. Para el vino, elige un blanco seco que también beberías, como un verdejo o un airén joven: al reducirse en la bandeja concentra su sabor, y uno de poca calidad aparece después en la salsa.

En el paso a paso hay 2 puntos delicados. Las patatas, en rodajas de medio centímetro, se hacen a la vez que el pollo; más gruesas, siguen duras cuando la carne ya está lista. Y el punto del muslo no depende solo del color de la piel: está hecho cuando alcanza 75 °C junto al hueso o, sin termómetro, cuando el jugo sale transparente al pincharlo. Con eso controlado, este asado tradicional se hace casi solo mientras pones la mesa, así que funciona bien cuando hay invitados y poco tiempo para estar en la cocina. Para otro corte al horno, tienes la pechuga de pollo rellena al horno.

Información nutricional(por ración)

Energía

360 kcal

Hidratos

22 g

Grasas

3 g

Fibra

32 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
4
Muslo de pollo
Muslo de pollo
6 unidades
Ajo
Ajo
3 dientes
Patata
Patata
300 gramos
Vino blanco
Vino blanco
150 mililitros
Perejil
Perejil
30 gramos
Romero
Romero
3 gramos
Orégano
Orégano
3 gramos
Tomillo
Tomillo
3 gramos
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
3 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
30 mililitros
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
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Paso 1 de 3

Marina los muslos y colócalos sobre las patatas

Marina los muslos y colócalos sobre las patatas

Empieza por la base. Pela la patata, 300 g, córtala en rodajas de 5 mm de grosor y repártelas por todo el fondo de una bandeja de horno, sin dejar huecos. Si alguna rodaja queda más gruesa, hazle una pequeña incisión con la punta del cuchillo para que se cueza por dentro al mismo ritmo.

En un bol, junta el aceite de oliva virgen extra (30 ml, que son 2 cucharadas soperas escasas), la pimienta negra molida, el orégano, el romero y el tomillo, 3 g de cada uno, con el perejil picado, 30 g, y el ajo, 3 dientes picados casi hasta hacerlos pasta. Embadurna los 6 muslos con esta mezcla y masajea la carne con las manos para que las hierbas se adhieran a la piel. Lávate bien las manos después de tocar el pollo crudo.

Si tienes tiempo, marina los muslos tapados en la nevera 2 horas o más antes de cortar la patata, para que las rodajas no se oscurezcan esperando en la bandeja. Después, ponlos encima de las patatas, piel arriba.

Paso 2 de 3

Riega con vino blanco y hornea

Riega con vino blanco y hornea

Enciende el horno mientras montas la bandeja, a 180 °C y con resistencia superior e inferior: así entra caliente y la piel empieza a dorarse desde el primer momento. Vierte el vino blanco, 150 ml, sobre los muslos, de modo que arrastre parte de las hierbas hacia el fondo. Después, reparte por la base, entre las patatas, el Caldo Casero de Pollo Gallina Blanca, 100 ml.

El líquido tiene que mojar las patatas sin cubrir el pollo, porque la piel debe quedar fuera para tostarse. Hornea a media altura unos 45 minutos. A mitad de cocción, sácala del horno y riega los muslos con el jugo del fondo ayudándote de una cuchara; si ves la base seca, añade agua caliente, solo un dedo.

Durante el horneado, el vino reduce y se mezcla con el caldo y la grasa del pollo: de ahí sale la salsa que empapa las patatas.

Paso 3 de 3

Sirve el pollo al horno con vino blanco

Sirve el pollo al horno con vino blanco

El pollo está listo cuando la piel tiene un color dorado tirando a tostado y, al pinchar la zona más carnosa junto al hueso, el jugo sale transparente, sin rastro rosado. Con termómetro de cocina, el centro debe marcar 75 °C. Si las patatas aún ofrecen resistencia al pincharlas, deja la bandeja 5 o 10 minutos más.

Para una piel más crujiente, enciende el grill los últimos 3 o 4 minutos con la bandeja en la parte alta, sin perderla de vista, porque las hierbas se queman enseguida. Saca la bandeja con cuidado, que el vapor quema, y deja reposar 5 minutos para que el jugo se asiente dentro de la carne.

Lleva la bandeja directamente a la mesa: sirve los muslos sobre las patatas y riega cada ración con la salsa del fondo, que suele ser lo más disputado del plato.

Consejos finales

Las hierbas de este pollo al horno con vino blanco se pueden cambiar según lo que tengas en la despensa: solo romero y laurel, más tomillo, o una cucharadita de pimentón dulce en el aceite. También puedes repartir entre las patatas unas aceitunas o unos champiñones laminados en los últimos 20 minutos para una versión más contundente.

Con contramuslos, más jugosos, el tiempo es parecido, pero compruébalo igual con los 75 °C junto al hueso; con pechuga, en cambio, baja el tiempo a unos 25 o 30 minutos, o quedará seca. Si buscas una receta parecida con el mismo corte, mira los muslos de pollo al horno.

Para una piel bien crujiente, empieza por secar bien los muslos antes de untarlos y por dejarla fuera del caldo durante todo el horneado. Abre el horno solo una vez para regar, un truco para no perder calor: cada apertura hace caer la temperatura y alarga la cocción. Y no sales el pollo por encima del adobo, porque el caldo ya aporta su punto de sal.

Cubiertas de salsa y en un táper con tapa, las sobras duran 3 días en frío, y el pollo aguanta congelado hasta 3 meses; las patatas, mejor no, porque quedan harinosas al descongelarse. Para recalentar, usa el horno a 160 °C, tapado, unos 15 minutos. Desmenuzada, la carne que quede sirve para una ensalada templada, unas croquetas o un arroz, y el jugo colado de la bandeja es un buen fondo para guisar. Otro día, con pollo crudo, puedes variar con el salteado de pollo con verduras o las pechugas de pollo en escabeche.

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