Entre julio y septiembre, cuando el pimiento y el calabacín llenan los mercados a buen precio, el pisto de verduras es la forma más sencilla de convertir la huerta en un plato completo. Calcula unos 50 minutos entre picar, pochar cada verdura en su orden y dejar que el tomate lo ligue, y saldrá una cazuela para 4 personas con casi 1 kg de hortalizas.

La versión más conocida es el pisto manchego, de Castilla-La Mancha, con mucho tomate y pimiento, y con o sin calabacín según la casa. En otras zonas se le añade berenjena, y hay casas donde se termina con un huevo cuajado encima, directamente en la cazuela. Esta receta tradicional reparte el peso entre pimiento rojo, pimiento verde y calabacín, con poca cebolla.

Al comprar, elige pimientos firmes, de piel tersa y brillante, y calabacines pequeños o medianos, que tienen menos semillas y menos agua; los grandes sueltan mucho líquido y el pisto queda aguado. El verde aporta un punto amargo y el rojo, más maduro y de otra variedad en la mayoría de los que se venden, dulzor, así que la mezcla de los 2 equilibra el plato.

En la cazuela cuentan sobre todo el corte, todo en dados de 1 cm para que cada verdura se haga a su ritmo sin convertirse en papilla, y el aceite: no recortes los 90 ml de aceite de oliva virgen extra, que son los que confitan las hortalizas. El Tomate Frito Casero entra al final para ligarlo todo, y con eso es un plato fácil de multiplicar y guardar para varios días.

Información nutricional(por ración)

Energía

165 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

11 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

2.2 g

¿Cuántos comensales?
4
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
90 mililitros
Ajo
Ajo
3 dientes
Cebolla
Cebolla
150 gramos
Pimiento rojo
Pimiento rojo
250 gramos
Pimiento verde
Pimiento verde
250 gramos
Calabacín
Calabacín
300 gramos
Tomate Frito Casero
150 gramos
Laurel
Laurel
1 hoja
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Receta

Pisto de verduras

Paso 1 de 6

Pocha el ajo y la cebolla

Pocha el ajo y la cebolla

Pon a fuego medio una cazuela baja y ancha, o una sartén honda, con los 90 ml de aceite de oliva virgen extra. Pela y pica finos los 3 ajos, y corta los 150 g de cebolla en dados de 1 cm aproximadamente, sin hacerlos demasiado pequeños para que no se quemen. Si prefieres poder retirar el ajo después, échalo entero y sin pelar, con un golpe de cuchillo.

Añade el ajo y, en cuanto empiece a bailar en el aceite, la cebolla y un pellizco de sal. Deja que se poche unos 10 minutos, moviéndola cada poco, hasta que esté translúcida y blanda, sin que llegue a dorarse: así conserva su dulzor y no amarga el resto del pisto.

Paso 2 de 6

Añade los pimientos y el laurel

Añade los pimientos y el laurel

Mientras se pocha la cebolla, lava los 250 g de pimiento rojo y los 250 g de pimiento verde, quítales el tallo, las semillas y los nervios blancos, y córtalos en dados de 1 cm, del mismo tamaño que la cebolla. Que todo tenga una medida parecida es lo que permite que se cocine a la vez y que cada cucharada lleve un poco de todo.

Sube ligeramente el fuego, añade los pimientos y la hoja de laurel y remueve para que se impregnen de aceite. Cocínalos entre 10 y 12 minutos, removiendo cada poco para que no se peguen al fondo, hasta que estén blandos y la piel empiece a arrugarse. Si ves que se doran demasiado, baja el fuego: el pimiento debe ablandarse, no tostarse.

Paso 3 de 6

Incorpora el calabacín al final

Incorpora el calabacín al final

Lava los 300 g de calabacín y córtalo en dados de 1 cm sin pelarlo, salvo que la piel esté dura o estropeada: la piel aporta color y ayuda a que los dados mantengan la forma. Si el calabacín es grande y tiene muchas semillas, retira la parte central, que es la que más agua suelta.

Añádelo a la cazuela con el resto de verduras y remueve. Déjalo al fuego medio durante unos 5 minutos, hasta que esté tierno pero entero. Verás que suelta algo de jugo, y eso es bueno, porque las verduras terminan de hacerse en ese líquido y ganan sabor. Si lo añades antes, junto a los pimientos, acaba deshecho y el pisto queda aguado y sin textura.

Paso 4 de 6

Liga con el Tomate Frito Casero

Con el calabacín tierno, añade los 150 g de Tomate Frito Casero y remueve con suavidad, de abajo arriba, para que el tomate cubra todas las verduras sin romper los dados. Es el ingrediente que une el pisto: aporta el dulzor y la acidez que equilibran el amargor del pimiento verde y da a la salsa su color.

Hay quien añade un chorrito de vino blanco justo antes del tomate y lo deja evaporar 2 minutos; es opcional y le da un fondo más seco. Prueba ya la sal, teniendo en cuenta que el sabor se concentrará al reducir, y deja que arranque un hervor suave antes de tapar la cazuela y pasar al siguiente paso.

Paso 5 de 6

Cuece tapado y a fuego bajo

Con el fuego al mínimo y la cazuela tapada, deja que el pisto cueza unos 10 minutos con un hervor muy suave. En este tiempo los pimientos, la cebolla y el calabacín se impregnan del tomate y del laurel, y la salsa se espesa con el propio jugo de las verduras.

Dale 2 vueltas en ese tiempo para que no se agarre al fondo. Si ves que se seca, añade 1 o 2 cucharadas de agua; si queda demasiado líquido, destapa los últimos minutos para que reduzca. El punto es una mezcla densa y untuosa, en la que las verduras están blandas pero se distinguen, y que al arrastrar la cuchara por la base de la cazuela no deja un charco de líquido.

Paso 6 de 6

Deja reposar y sirve el pisto

Saca la hoja de laurel, y los ajos si los pusiste enteros, y apaga el fuego. Deja reposar el pisto tapado un mínimo de 10 minutos: las verduras terminan de absorber la salsa y los sabores se asientan, algo que se aprecia todavía más si lo preparas con unas horas de antelación.

Se puede tomar caliente, templado o frío al día siguiente. Caliente, con un huevo frito o escalfado encima, es un plato completo; templado acompaña carnes y pescados a la plancha, y frío funciona sobre una tostada de pan con un hilo de aceite. Si lo haces para varios días, guárdalo en cuanto se temple, sin dejarlo horas fuera de la nevera.

Consejos finales

Merece la pena hacer cantidad. Bien cerrado en la nevera, el pisto aguanta 4 días y al segundo está más ligado; congelado se conserva hasta 3 meses, aunque el calabacín pierde algo de textura al descongelarse. Recaliéntalo a fuego suave en un cazo, o en el microondas removiendo a mitad, sin dejar que hierva fuerte.

Las sobras tienen muchas salidas: relleno de empanadillas, base para unos huevos al plato, salsa para pasta o capa de una lasaña de pisto. La masa filo rellena de pisto y huevo al horno lo convierte en un entrante crujiente, y una quiche de verduras aprovecha la misma idea con masa quebrada.

Sus trucos tienen que ver con el corte y el orden: dados de 1 cm para todo y el calabacín siempre al final, nunca con los pimientos. Sin prisa con la cebolla, la base queda dulce y sin amargor. Y no tapes la cazuela hasta que el tomate esté dentro: destapada, la verdura se rehoga; tapada antes de tiempo, suelta su agua y hierve en ella.

Si lo quieres más contundente, añade una berenjena en dados junto al calabacín y dale 5 minutos más antes del tomate. Al estilo manchego más antiguo, cambia el tomate frito por unos 400 g de tomate natural triturado y deja que reduzca destapado unos 20 minutos. Para algo más rápido, el pisto de calabacín lleva menos ingredientes, y en los días de frío una sopa de verduras casera aprovecha las mismas hortalizas.

Valora esta recetas 13 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras