Finales de verano y otoño son la mejor época para preparar pimientos asados y aliñados en casa: el pimiento rojo está carnoso, dulce y a buen precio en el mercado. Con 3 pimientos, 1 cebolla y 200 g de atún en aceite sacas una fuente para 6 personas como acompañamiento, en algo más de 1 hora contando el asado, más un rato de nevera para que el aliño se asiente.

Casi cada zona de España tiene su manera de asar y aliñar el pimiento. En Andalucía es habitual mezclarlo con atún o con melva y servirlo como tapa fría; en Cataluña, la escalivada lo asa junto a la berenjena y la cebolla; y en León, el Pimiento Asado del Bierzo tiene indicación geográfica protegida propia. Esta versión casera va por el camino andaluz: tiras de pimiento, cebolla cruda, el atún con su aceite y un chorro de vinagre de manzana, todo frío.

Al comprarlos, busca pimientos rojos pesados para su tamaño, de piel lisa, tersa y brillante y el rabo verde: cuanto más gruesa es la carne, más jugosos quedan después del horno.

Un detalle que marca la textura es pelarlos sin pasarlos por el grifo, porque el agua se lleva el jugo y parte del sabor tostado. Ese jugo que sueltan al reposar va directo al aliño, y es lo que diferencia los pimientos asados y aliñados en casa de los que se compran en bote. Si te sobra alguno, también sirve para rellenar unos pimientos rellenos de atún u otra receta del mismo estilo.

Información nutricional(por ración)

Energía

280 kcal

Hidratos

18 g

Grasas

6 g

Fibra

24 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
6
Pimiento rojo
Pimiento rojo
3 unidades
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Atún en aceite
Atún en aceite
200 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 vaso
Sal
Sal
1 unidad
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Paso 1 de 4

Asa los pimientos al horno a 200 °C

Enciende el horno para que coja 200 °C. Forra la bandeja con una lámina de papel sulfurizado, así luego no tendrás que frotar la bandeja, lava los 3 pimientos rojos, sécalos y colócalos enteros encima, separados entre sí para que el calor los rodee.

Ásalos entre 30 y 40 minutos, girándolos una vez cuando lleven la mitad, hasta que la piel esté arrugada, con burbujas y tostada en algunas zonas, y la carne ceda al apretarla con una pinza. Sácalos y mételos en un bol tapado con un plato, o en una bolsa cerrada, durante unos 10 minutos: el vapor que sueltan despega la piel y luego sale casi sola.

Cuando puedas tocarlos, pélalos y quita el rabo y todas las semillas con cuidado, porque por dentro siguen quemando. Hazlo sobre un bol para recoger el jugo, y no los aclares con agua. Córtalos en tiras de unos 4 cm de largo por 2 cm de ancho y déjalos enfriar.

Paso 2 de 4

Aliña los pimientos con atún y cebolla

Corta la cebolla en cuartos y separa las capas con los dedos, para que queden láminas finas y curvadas. Si la cebolla pica mucho, sumérgela en agua fría 10 minutos y luego escúrrela a fondo: pierde el golpe fuerte y sigue crujiente.

En un bol grande pon la cebolla, las tiras de pimiento ya frías y los 200 g de atún en aceite, desmigado en trozos grandes y con su aceite, que también forma parte del aliño. Cuela el jugo que han soltado los pimientos al pelarlos y añádelo. Sazona con sal al gusto, un buen chorro de vinagre de manzana y aceite de oliva virgen extra en abundancia: todo debe quedar bien bañado.

Remueve con suavidad, con 2 cucharas, para no romper el pimiento ni deshacer el atún. Tapa el bol y llévalo al frigorífico un mínimo de 30 minutos, hasta que se enfríe y la cebolla y el pimiento se impregnen del aliño. Justo antes de servir, corrige de sal y de vinagre si hace falta.

Paso 3 de 4

Añade tomate, huevo o melva si quieres

La base de pimiento asado, cebolla y atún acepta bien otros ingredientes. Puedes añadir tomate troceado, sin semillas para que no aguachine el aliño, o huevo duro en cuartos, cocido 10 minutos y enfriado en agua. Si en lugar de atún usas melva en aceite, la mezcla gana un sabor algo más intenso, y la cantidad es la misma.

También sirve de fondo para otros platos: pon una capa de estos pimientos debajo de un pescaíto frito con un huevo, o úsalos para acompañar carnes a la brasa y pescados a la plancha. Y si nunca lo has probado, abre un cruasán por la mitad y rellénalo con esta mezcla: el contraste entre la masa mantecosa y el aliño agridulce funciona muy bien.

Es cierto que puedes comprar pimientos asados envasados en el supermercado y saltarte el horno, pero los asados en casa tienen otra textura y un sabor tostado que no se parece al del bote.

Paso 4 de 4

Sirve los pimientos asados y aliñados

Saca el bol del frigorífico unos 15 minutos antes de servir. El aceite de oliva se espesa con el frío y se vuelve algo turbio, y con ese rato a temperatura ambiente recupera su aspecto y el aliño vuelve a repartirse. Remueve una última vez desde el fondo, donde se acumulan el vinagre y el jugo del pimiento.

Pásalos a una fuente o a un plato llano, con el atún y la cebolla bien repartidos entre las tiras de pimiento, y riega con 2 cucharadas del líquido que ha quedado en el bol. Si quieres, decora con unas hojas de perejil fresco o unas rodajas de limón. Se pueden comer a temperatura ambiente o fríos, según el día y tu gusto.

Funcionan como acompañamiento, como entrante para compartir o como tapa encima de una tostada de pan de pueblo, cuando tienes visitas.

Consejos finales

Guardados en la nevera, en un tarro de cristal bien cerrado, estos pimientos asados y aliñados aguantan 2 o 3 días, y de hecho al día siguiente están más sabrosos porque el aliño ha penetrado en la carne. Procura que queden siempre cubiertos por su aceite. Si quieres asar más cantidad aprovechando el horno encendido, congela los pimientos ya pelados y sin aliñar, en tiras y con su jugo, hasta 3 meses; se descongelan en la nevera de un día para otro y se aliñan en el momento.

Para que conserven su jugo, deja sudar los pimientos tapados antes de pelarlos y no los pases por agua: de todos los trucos, ese es el que más se aprecia en la textura. Otro, para cuando la cebolla cruda resulta demasiado fuerte, es remojarla 10 minutos en agua fría antes de mezclarla. Y si el asado se te queda corto y la piel no se despega, vuelve a meterlos 5 o 10 minutos en el horno: mejor un poco más tostados que crudos por dentro.

En verano resuelve una cena ligera o acompaña una carne a la brasa, y es fácil de adaptar a lo que tengas en la despensa. Unas tiras de este pimiento también le van bien a una ensalada campera, y para otra mezcla fría tienes el aliño de pimientos verdes, tomates y gambas.

En la tradicional mesa de tapas andaluza conviven con el pescaíto frito y las aceitunas, y en otoño, cuando el pimiento abunda, encajan junto a un pisto de verduras para aprovechar una buena compra de huerta.

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