Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Se cocinan con calor fuerte y poco tiempo, al vapor o en agua hirviendo con sal. Primero se limpian bajo el grifo, se les quita la barba y se descartan los rotos o los abiertos que no se cierran. Después se ponen en una olla tapada con un fondo de agua o sobre una vaporera y se retiran en cuanto se abren, entre 5 y 7 minutos. El vapor concentra más el sabor, porque el mejillón se hace con el agua que suelta.
Entre 5 y 7 minutos desde que el agua hierve y la olla está tapada, según el tamaño. La referencia real no es el reloj sino la concha: en cuanto se abre, el mejillón está hecho. Si se deja más tiempo, la carne se contrae, suelta agua y queda gomosa. Agita la olla hacia la mitad del tiempo para que se hagan parejos y aparta los que sigan cerrados al final en lugar de alargar el fuego por ellos.
Lo más sencillo es servirlos con limón, perejil picado y pan para mojar en el jugo que sueltan. Fríos quedan muy bien con una vinagreta de pimiento, cebolla y tomate picados. Calientes, se pueden cubrir con una salsa de tomate picante o a la marinera. Si van a ser plato principal, unas patatas fritas o una ensalada verde completan la comida sin tapar el sabor del marisco, que es suave y salino.
Sí, siempre. Las conchas traen arena, restos de algas y la barba, unos filamentos con los que el mejillón se sujeta a la batea y que resultan desagradables al comer. Se frotan con un cepillo bajo el agua fría, se arranca la barba tirando hacia la parte estrecha y se revisa cada pieza: fuera las rotas y las abiertas que no se cierran al tocarlas. Conviene hacerlo justo antes de cocerlos y sin dejarlos en remojo.
Gallina Blanca Chef Guía
Mejillones cocidos a mi manera | Recetas Gallina Blanca
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