La masa filo rellena de pisto y huevo al horno se monta con hojas pintadas de margarina, una capa de sofrito de verduras y huevos de codorniz que cuajan en solo 7 a 10 minutos de horno. Desde que enciendes el horno hasta que la llevas a la mesa pasan unos 25 minutos, y con 8 huevos de codorniz preparas 4 bases individuales, una por comensal, para 4 personas.

La masa filo, que en muchas tiendas aparece como pasta filo, se vende refrigerada o congelada, en paquetes de hojas finísimas que se secan en cuanto les da el aire. Si la compras congelada, pásala al frigorífico la tarde anterior y no abras el paquete hasta el momento de montar; mientras trabajas, tapa las hojas que esperan con un paño limpio apenas húmedo. Casi no lleva grasa en la propia masa, y por eso cada hoja necesita su pincelada: la margarina separa las capas y es lo que las hace crujir. No la confundas con el hojaldre, que sube gracias a la mantequilla laminada dentro de la masa; con la filo, las capas las pones tú, una a una.

Para el relleno vale un pisto casero bien reducido, como el pisto de la abuela María, o un sofrito de tomate y verduras ya preparado. Lo importante es que esté espeso, porque el líquido suelto empapa la masa por debajo. Los huevos de codorniz tienen además la ventaja del tamaño: cuajan en los mismos minutos que tarda la filo en dorarse, algo difícil con un huevo de gallina, que pide más horno y puede quemar los bordes. Con una ensalada verde al lado es una cena fácil para entre semana, y en porciones pequeñas funciona igual de bien como entrante cuando hay invitados.

Información nutricional(por ración)

Energía

220 kcal

Hidratos

24 g

Grasas

2 g

Fibra

10 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Huevo de codorniz
Huevo de codorniz
8 unidades
Margarina
Margarina
al gusto
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Paso 1 de 4

Monta las bases de masa filo

Deja que el horno se caliente a 200 °C, calor arriba y abajo, y no metas la bandeja hasta que llegue a esa temperatura: así la masa empieza a dorarse desde el primer minuto. Mientras se calienta, derrite 1 cucharada de margarina en el microondas, a golpes cortos para que no salpique, y extiende 4 hojas de masa filo sobre la encimera, separadas entre sí.

Con un pincel, unta cada hoja con una capa fina de margarina, sin dejar zonas secas y sin encharcar: la grasa es la que separa las láminas y las vuelve crujientes. Coloca otra hoja encima de cada una, píntala igual y repite hasta usar todas las hojas que tengas preparadas. Así tendrás 4 bases de varias capas, una por persona.

Para terminar, dobla los extremos de cada base hacia dentro y forma un bordillo alrededor. Ese reborde contiene el relleno y evita que el pisto se salga y se queme sobre la bandeja.

Paso 2 de 4

Extiende el pisto sobre la masa

Forra una bandeja de horno con papel vegetal y pasa encima las 4 bases con cuidado, sujetándolas por debajo con una pala o una espátula grande, así no se rasgan. El papel evita que la margarina pegue la masa a la bandeja y te permite sacarlas enteras al final.

Reparte el Sofrito Casero de Tomate y Verduras entre las 4 bases, sobre la última lámina, y extiéndelo con la parte curva de una cuchara hasta llegar a los bordillos. Distribúyelo de manera uniforme, sin montañas en el centro: una capa fina y pareja basta, porque si cargas demasiado la humedad ablanda la masa por debajo y pierde el crujiente. Si prefieres pisto casero, que sea uno reducido, sin caldo suelto en el fondo del táper; si lo ves aguado, déjalo unos minutos más en la sartén y enfríalo antes de montar.

Con la cuchara, haz 2 huecos pequeños en el relleno de cada base. Ahí irán los huevos, y así no resbalan hacia los bordes.

Paso 3 de 4

Coloca los huevos de codorniz

Los huevos de codorniz tienen una membrana interior resistente, y romperlos directamente sobre el relleno suele acabar con trocitos de cáscara en el pisto. Lo más limpio es abrirlos de uno en uno en un cuenco pequeño: da un golpe seco con la punta afilada de un cuchillo pequeño, corta la membrana y vuelca el huevo. Así compruebas que la yema está entera antes de colocarla, y si alguno sale roto lo apartas para otra receta.

Desliza 2 huevos en los huecos de cada base, 8 en total, con cuidado para que la yema quede en el centro y la clara se reparta por encima del pisto. Salpimienta al gusto, echando la sal sobre todo en la clara, porque sobre la yema deja puntitos blancos al cuajar. Trabaja deprisa en este paso: cuanto menos tiempo pase la masa con el relleno encima antes de entrar al horno, más crujiente quedará la base.

Paso 4 de 4

Hornea la masa filo rellena de pisto

Lleva la bandeja al horno, a la altura central, y cuenta entre 7 y 10 minutos. A los 7 minutos la clara estará blanca y opaca y la yema todavía jugosa; si la prefieres cuajada del todo, alarga hasta los 10, y hazlo siempre si en la mesa hay niños pequeños, personas mayores o embarazadas. La señal para sacarla es doble: huevos cuajados y bordes de la masa dorados y crujientes. Vigila los últimos minutos, porque la filo, una vez dorada, se quema en un momento.

Saca la bandeja, deja reposar 1 minuto para que el pisto se asiente y pasa cada base a un plato con ayuda de la espátula. Sírvela en cuanto sale del horno, cuando la masa todavía cruje al cortarla. Para beber, un vino rosado o un blanco muy fresquito acompaña bien el tomate del relleno, y una ensalada verde con vinagreta equilibra la grasa de la masa.

Consejos finales

Esta masa filo rellena de pisto y huevo al horno se puede adelantar en parte: las bases montadas y pintadas aguantan 1 hora en la nevera bien tapadas con film, y el pisto puede estar hecho desde el día anterior. Lo que no conviene es rellenarlas mucho antes de hornear, porque el tomate humedece la filo y la parte de abajo queda blanda. Monta, rellena y hornea seguido.

Tapa con un paño apenas húmedo las hojas que esperan, porque al aire se agrietan en pocos minutos, y monta siempre con el pisto frío o templado, nunca caliente, para que no reblandezca la filo antes de entrar al horno: con esta masa, el aire y la humedad son lo que hay que vigilar. Si una hoja se rompe, no la tires; el truco es colocarla en una capa intermedia, donde las demás la tapan. Y si los bordes se doran antes de que cuajen los huevos, cubre solo el reborde con un poco de papel de aluminio los últimos minutos.

Las sobras aguantan en la nevera, tapadas, como mucho hasta el día siguiente por el huevo, y pierden el crujiente. Para recuperarlo, vuelve a meterlas unos 5 minutos en el horno, esta vez a 180 °C; el microondas deja la masa correosa. Una vez horneada no se congela bien, aunque las hojas de filo crudas sí aguantan en el congelador si cierras bien el paquete.

Para cambiar el relleno, prueba con espinacas salteadas y queso de cabra, o con un pisto de verduras hecho paso a paso en casa. Las hojas que sobren en el paquete te sirven para unas empanadillas de pasta filo o para la masa filo rellena de queso, jamón y dátiles, siempre que cierres bien el paquete en cuanto termines.

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