Con un bote de garbanzos cocidos y unas patas de pulpo ya cocido, estos garbanzos con pulpo son un guiso marinero de cuchara que se resuelve en una sola cazuela y sin remojos. En unos 30 minutos, reposo incluido, tienes en la mesa 4 platos hondos, uno por persona, para una comida de 4 personas.

Lo primero se decide en la compra. El pulpo cocido envasado, en patas, es la opción más cómoda: elige patas gruesas, con la piel entera y sin zonas resecas, porque las finas se quedan en nada al trocearlas. En una pescadería de confianza también lo venden cocido, y otra salida es apartar unas patas el día que prepares un pulpo a la gallega. De los garbanzos de bote, escoge los que vienen enteros y en un líquido poco turbio, y enjuágalos siempre: ese líquido es salado y espeso, y enturbia el caldo. Los garbanzos pequeños absorben más sabor; los gruesos aguantan mejor enteros.

Como todo llega cocido, el guiso es fácil y rápido, pero el pulpo pide mimo: entre 4 y 5 minutos en el caldo bastan para calentarlo y que suelte su jugo. Si hierve de más, se ablanda en exceso, se despega la piel y pierde el color morado que lo hace vistoso. El otro punto delicado es el pimentón, que se quema en segundos con la grasa muy caliente y amarga toda la cazuela; por eso entra sobre los garbanzos ya mezclados con el tomate. El caldo de pescado pone el fondo marinero que en un guiso tradicional de horas darían cabezas y espinas.

Información nutricional(por ración)

Energía

385 kcal

Hidratos

41 g

Grasas

12 g

Fibra

10.5 g

Proteínas

25 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Pimentón
Pimentón
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Laurel
Laurel
al gusto
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Ajo
Ajo
2 dientes
Tomate Frito Casero
Garbanzo
Garbanzo
400 gramos
Pulpo
Pulpo
280 gramos
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Paso 1 de 3

Pocha la cebolla, el pimiento y el ajo

Pocha la cebolla, el pimiento y el ajo

Pica menuda la cebolla y pela y lamina o pica los 2 dientes de ajo. Lava el pimiento verde, retírale el tallo y las semillas y córtalo en juliana o en dados pequeños, según prefieras encontrarlo en la cuchara. Cubre con aceite de oliva virgen extra el fondo de una cazuela gruesa, de barro si tienes, ponla a fuego medio y echa la cebolla con un pellizco de sal: así suelta agua y se pocha antes, sin llegar a dorarse de golpe.

A los 4 o 5 minutos, cuando la cebolla se vea transparente y blanda, suma el pimiento, el ajo y una hoja de laurel. Sigue a fuego suave entre 5 y 8 minutos más, dando vueltas cada poco, hasta que el pimiento esté tierno y la cebolla tenga un tono dorado claro. Si el ajo empieza a tostarse antes de tiempo, baja el fuego, porque quemado deja un amargor que ningún caldo tapa.

Paso 2 de 3

Añade garbanzos, tomate y pimentón

Añade garbanzos, tomate y pimentón

Vuelca los 400 g de garbanzos cocidos en un colador y enjuágalos con agua fría para quitar el líquido de la conserva y parte de su sal. Déjalos escurrir un par de minutos y pásalos a la cazuela, encima del sofrito. Remueve 1 minuto con movimientos envolventes, para que se empapen de aceite y verdura sin que se rompan.

Incorpora el Tomate Frito Casero Gallina Blanca, unas 3 o 4 cucharadas o algo más si lo quieres muy rojo, y mezcla con suavidad. Espolvorea entonces el pimentón al gusto, dulce o de la Vera si quieres un fondo ahumado, y remueve al momento: con el tomate ya dentro, el pimentón se reparte sin riesgo de quemarse. Deja que todo se haga junto 2 minutos a fuego medio: en ese tiempo el tomate se funde con el sofrito y los garbanzos cogen un color rojizo.

Paso 3 de 3

Moja con el caldo y añade el pulpo

Moja con el caldo y añade el pulpo

Vierte el Caldo Casero de Pescado 100% Natural Gallina Blanca hasta cubrir los garbanzos, unos 450 o 500 ml según lo caldoso que lo quieras. Cuando arranque a hervir, reduce el fuego para que cueza suave y destapado 5 o 6 minutos, lo justo para que el garbanzo tome sabor. Mientras tanto, corta las patas de pulpo en rodajas de 1 cm con tijeras de cocina o un cuchillo afilado; si quieres, guarda alguna punta entera para decorar.

Echa el pulpo y mantén la cazuela 4 o 5 minutos más con un hervor apenas perceptible, sin borbotones. Para espesar el caldo sin harina, aplasta con una cuchara unos cuantos garbanzos contra el lateral y remueve: el almidón que sueltan liga el caldo. Prueba, corrige de sal, saca el laurel, tapa y deja reposar 5 minutos con el fuego apagado antes de servir.

Consejos finales

Sírvelo en cuencos hondos o en cazuelas individuales de barro, con una punta de pulpo encima, un hilo de aceite de oliva virgen extra en crudo y pan de hogaza para mojar. Una escarola aliñada con granada o unas piparras encurtidas ponen el contraste ácido que le sienta bien.

Ajustar el caldo tiene sus trucos: si queda ligero, chafa algún garbanzo más o deja la cazuela destapada un par de minutos extra antes de echar el pulpo; si espesa en exceso al reposar, un chorrito de caldo caliente lo devuelve a su punto. Corta el pulpo justo antes de usarlo, porque troceado con antelación se reseca por los cortes, y no olvides retirar el laurel, que en un guiso recalentado acaba amargando.

Aguanta 2 días en el frigorífico, bien tapado, y al día siguiente el sabor está más asentado y el caldo, algo más espeso por el almidón del garbanzo. Recaliéntalo despacio y retíralo antes del hervor, o el pulpo se deshará. Lo puedes congelar hasta 3 meses, sabiendo que el garbanzo pierde algo de firmeza; descongélalo en la nevera unas 12 horas y caliéntalo en una cazuela, aflojándolo con agua o caldo.

Si te apetece seguir con legumbre y producto del mar, el potaje de garbanzos con bacalao es el guiso de Cuaresma por excelencia, los garbanzos con sepia y gambas llevan un caldo de marisco más intenso y los garbanzos con calamares de Cádiz guisan el calamar al estilo gaditano.

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